La soberbia del orteguismo

Los nueve comandantes comenzaron a mostrar no un hombre nuevo revolucionario, forjado por el amor al pueblo, sino a seres infalibles con potestad de decidir quién merece vivir y quién debe morir

orteguismo, Nicaragua

Los sandinistas en los años 70 logran el triunfo merced al respaldo popular, apoyo del gobierno norteamericano con Jimmy Carter abanderado de los derechos humanos, la Resolución de la OEA y una guerrilla reforzada internacionalmente por Cuba y otros países. Organizaron una insurrección en septiembre del 78 para finalmente emprender en junio del 79 la insurrección final, que un mes y trece días después de cruentas luchas de guerrilla urbana hicieron que Somoza saliera dos días antes del 19 de julio.

Vino el triunfo y los guerrilleros se sintieron semidioses. Llegó la noche obscura bautizada así por el santo padre Juan Pablo II. Los nueve comandantes comenzaron a mostrar no un hombre nuevo revolucionario, forjado por el amor al pueblo, sino a seres infalibles con potestad de decidir quién merece vivir y quién debe morir.

Hoy vemos que paradójicamente y contrario a los cimientos de la humanidad, la victoriosa revolución con su comandante Daniel Ortega se ha transformado en una dictadura a la altura de la del general Pinochet. La historia ubicará al sandinismo como gobierno junto a Idi Amin Dada, Gaddafi, o los Ceaçescu… Menciono a los sandinistas en general porque la dictadura de Ortega existe gracias al consentimiento expreso de un Ejército, una Policía y unos ciudadanos que se ufanan en un símbolo de justicia social, que para ellos es plata, impunidad y despilfarro para los amigos, pero palo cárcel y muerte a los adversarios.

Utilizan como su símbolo libertario a Sandino, quien no era marxista y su principal devoción social consistió en el cooperativismo, siendo fundador de la primera cooperativa que se tiene conocimiento en el país, ubicada en las riberas del río Coco, la Cooperativa Agrícola del Río Coco. Este General de Hombres Libres no tiene nada que ver con lo que sus supuestos seguidores de su doctrina predican y practican, aunque su nacionalismo indiscutido surge de su vivencia como exiliado en México. (Le llamo exiliado por la intrincada explicación de su salida).

Esta doctrina revolucionaria es rebatida por el informe de Acnudh sobre Venezuela que devela los crímenes atroces cometidos por la dictadura de Maduro, los que reflejan un idéntico patrón de represión al de Nicaragua. Esto deberá obligar a los Estados miembros de la comunidad internacional, amparados en los derechos erga omnes a la libertad y a la vida, a actuar y ejercer acciones más contundentes contra estas dictaduras, por encima del principio de no intervención.

A propósito de la reciente celebración del 40 aniversario de la Revolución sandinista, Nicaragua sigue siendo el penúltimo en la lista de países más pobres de Latinoamérica. ¿Realmente se creen la ilusión los orteguistas de que su proyecto de revolución perdurará en la historia de generación en generación, ante tales fracasos y condenas internacionales?

El autor es abogado.