Autoengaño 40/19

Es un autoengaño muy costoso porque el país se queda sin transporte y todo financiado por el bolsillo de los nicaragüenses. Muy diferente a las marchas multitudinarias y espontáneas que se dieron en los días álgidos de la insurrección cívica en el 2018

Autoengaño, Nicaragua, Daniel Ortega

Detrás de la pompa, el derroche de recursos y el discurso bravucón de Ortega durante la celebración del 40 aniversario de la revolución, esconde un verdadero autoengaño que solo se podrá dilucidar cuando se levante el estado de excepción de hecho que existe en Nicaragua y el pueblo se pueda expresar libremente en las calles y en la urna electoral.

Solo unos días antes, su policía represiva había entrado de madrugada disparando en una vivienda en León con el resultado del joven Bryan Murillo López asesinado, su hermano Kenner Murillo y Javier Feliciano Cortés gravemente heridos. ¿Cómo celebrar la caída de Somoza y el triunfo de la revolución sandinista en estas fatídicas circunstancias?

¿Qué tiene de revolucionario asaltar a balazos una vivienda de madrugada sin motivo aparente más que las víctimas habían estado en los tranques y protestas de León? ¿Qué tiene de revolucionario superar con creces todo lo que aborrecíamos de un régimen, que en comparación, ya parece benigno?

Se congratulan en su autoengaño al ver la plaza llena, pero en el fondo ellos mejor que nadie saben del descomunal esfuerzo y presiones que sometieron a los empleados públicos, algunos descaradamente mostraron con orgullo en los buses los 200 córdobas de “viáticos” que les dieron para asistir a una manifestación partidaria y de culto a la personalidad.

Se congratulan porque asistió el presidente de Osetia del Sur, Anatoli Biblinov, un pequeño país que en el 2015 contaba con tan solo 53,532 habitantes y que es reconocido únicamente por Rusia, Nicaragua, Venezuela y Nauru. Ni siquiera asistió una delegación oficial rusa, sino que enviaron a un emisario de una de sus colonias.

Se congratulan porque lograron hacer venir como invitado especial al reverendo estadounidense Ralph Drollinger, a quien le pidieron que interceda con el gobierno de su país para que levante las sanciones, pero este se tuvo que levantar del acto visiblemente molesto, cuando la vicepresidenta de Venezuela, Delcy Rodríguez, en su encendido discurso antimperialista despotricó contra el presidente Donald Trump y su gobierno.

Es un autoengaño muy costoso porque el país se queda sin transporte y todo financiado por el bolsillo de los nicaragüenses. Muy diferente a las marchas multitudinarias y espontáneas que se dieron en los días álgidos de la insurrección cívica en el 2018, como la del 30 de mayo, Día de las Madres que terminó en una masacre.

Si Ortega está tan seguro y permanece convencido de que aquello es real y no un gigantesco montaje con recursos del Estado, debería restituir el derecho de todos los nicaragüenses a manifestarse y protestar cívicamente, debería de restituir los medios confiscados y permitir la libertad de expresión en toda su dimensión, para que así podamos los nicaragüenses medir nuestras fuerzas en igualdad de condiciones, como un ejercicio previo al sufragio universal.

El autor es periodista, exministro y exdiputado.