Zona de Strikes: Dennis Martínez, El Chavalo Relámpago

Dennis Martínez, El Chavalo Relámpago, es un homenaje no solo al brillante lanzador, sino también al ser humano que resultó ganador en el juego de la vida

Yanquis y Boston

Edgard Rodríguez C.

De Dennis Martínez ya se ha escrito en abundancia, pero un personaje de su dimensión tiene siempre ángulos inéditos que al ser expuestos, no hacen sino resaltar su enorme figura deportiva y humana.

Ya sabemos que Martínez ha sido el mejor pelotero que ha producido Nicaragua, que durante 20 años fue el latino más ganador en Grandes Ligas, que lanzó un Juego Perfecto y que es un símbolo de durabilidad.

Ahora María López Vigil, nos acerca al Dennis niño a través de su libro El Chavalo Relámpago, una estupenda retrospectiva del exjugador, cuando intentaba escapar de la pobreza y encuentra en el beisbol la puerta al futuro.

La obra, concebida para ser comprensible a niños y jóvenes, básicamente, es una lección de vida, un soplo de esperanza, de alguien que en lugar de lamentarse de las limitaciones, las utilizó para impulsarse y alcanzar la cima.

“Aprendí que si quería ser alguien, debía saber bien lo que quería y apuntar ahí”, señala Martínez, una tarea esencial para concentrar el esfuerzo en la dirección correcta, mientras se preparaba para las oportunidades.

Al igual que muchos niños en nuestro país, Dennis tuvo una infancia sin juguetes y las más valiosas lecciones las aprendió en la calle a través de ejemplos que no quiso emular, mientras luchaba por descubrirse a él mismo.

El trabajo de López Vigil no es obra con pretensiones literarias. Es más que eso. Ha ahondado en la profundidad y extraído la esencia de Dennis, plasmándola para la posteridad con sencillez de experto y precisión de sabio.

Es a la vez un homenaje a Dennis, cuya grandeza no se limita a lo que hizo sobre el montículo, sino también a su brillo en el juego de la vida, en el que también ha resultado un ganador.

«Mi juego perfecto lo he lanzado fuera del estadio junto a mi esposa Luz Marina», ha dicho Dennis, mientras se enorgullece de su familia, constituida por profesionales, pero sobre todo, por hijos con valores.

En lugar de afrentarse de su pobreza, Martínez enfrentó su realidad y desde ahí saltó hacia el futuro, impulsado por un espíritu de superación que no claudica, mientras deja alta la vara para las generaciones venideras.

Sigue a Edgard Rodríguez en Twitter: @EdgardR

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