Roberto Arriaza sale de la inactividad para enfrentarse este sábado a un púgil panameño

Roberto Arriaza se ha cansado de tomar malas decisiones. Tiene 29 años y su vida ha estado girando entre la sombras y la luz. La última vez se lesionó la mano izquierda por un incidente con un arma blanca en Chinandega

Roberto Arriaza y el panameño Addir Sánchez durante la presentación oficial del combate este miércoles. LAPRENSA/GERMAN GARCÍA

Roberto Arriaza se ha cansado de tomar malas decisiones. Tiene 29 años y su vida ha estado girando entre la sombras y la luz. La última vez se lesionó la mano izquierda por un incidente con un arma blanca en Chinandega. En esa ocasión había defendido el título Intercontinental de la Organización Mundial de Boxeo (OMB) ante Juan Ruiz, por decisión unánime en Estados Unidos, cuando volvió al país se metió en altercados, luego apareció una oferta de pelea eliminatoria y con su mano aún lastimada, debido a que habían pasado dos meses desde la operación, decidió tomar el reto y terminó noqueado en tres asaltos.

Dinamita desperdició una oportunidad valiosa de escalar en las 147 libras. Su oponente Egidijus Kavaliauskas tomó la estafeta de Arriaza. “No estaba bien, prácticamente peleé con una mano. El tendón estaba partido y me operaron. En otras condiciones otra historia hubiese sido, pero al final es mi culpa por no haberme cuidado y andar en malos pasos”, confiesa el peleador, ahora reflexivo y menciona a Dios en todo momento. “Dios me sacó de donde estaba. Gracias a un amigo que me ha llevado a la iglesia me ha cambiado un montón. Espero seguir su ejemplo, en un momento fui su amigo de tragos y ahora espero ser soldado de Dios”, relata.

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Han pasado ocho meses desde la última pelea que lo perdió todo, su título, su invicto y su posición importante en el ranking de la OMB. “Mi meta es en dos años pelear título mundial, es un proceso, hay ofertas hasta para el exterior pero quiero ir con calma. Lo importante es salir de la inactividad y demostrar que estoy saludable. Me he estado entrenando con Wilmer Hernández y siento que será una larga y buena relación”, indicó Arriaza.

El muchacho chinandegano regresa este sábado al ring. Peleará contra el panameño Addir Sánchez, quien no representa peligro con su récord de 20 derrotas y solamente 12 triunfos. La expectativa es noquear en el combate estelar y empezar su renacer bajo la luz y, olvidar completamente, las sombras. Sánchez es conocido como el Viper, no tiene promotor ni manejador en Panamá, nunca había salido de su país y cuando no está boxeando se dedica a trabajar en la construcción y a vender legumbres. Sabe que es una escalera nada más: “Soy fuerte y creo que Arriaza no podrá noquearme, mi meta es resistir”, señaló.

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