Sanciones y la misma historia

En el caso de Nicaragua, Bolton se refiere al bloqueo económico que impuso EE. UU. a la dictadura sandinista en 1985

Editorial La Prensa

El asesor de Seguridad Nacional de Estados Unidos (EE. UU.), John L. Bolton, asegura que sanciones como las que le fueron impuestas este lunes a la dictadura venezolana de Nicolás Maduro, funcionaron en Nicaragua una vez (en los años 80) y volverán a funcionar en la actualidad. Y agregó que van a funcionar en Venezuela y Cuba.

En el caso de Nicaragua, Bolton se refiere al bloqueo económico que impuso EE. UU. a la dictadura sandinista en 1985. Sobre este hecho histórico LA PRENSA ha publicado una nota especial acompañada con fotografías que ilustran algunas de las dramáticas consecuencias de aquellas sanciones estadounidenses.

Recuerda la información de LA PRENSA que diversos países democráticos venían denunciando desde 1980 las atrocidades de la dictadura sandinista. Antes de imponer el bloqueo económico al régimen sandinista, en abril de 1985, el gobierno de EE. UU. “lo emplazó a que dialogara con la oposición y adelantara elecciones libres, transparentes y supervisadas para restaurar la democracia”. Pero los sandinistas, envalentonados por el apoyo económico y militar que recibían de la Unión Soviética y demás países comunistas, rechazaron el llamado al diálogo y endurecieron la represión política y militar.

Cabe recordar que cinco meses antes de que EE. UU. impusiera aquellas sanciones, la dictadura del FSLN había realizado una farsa electoral con el acompañamiento de seis partidos políticos aliados o satélites. Los comandantes sandinistas se negaron a dialogar con la verdadera oposición representada por la Coordinadora Democrática Ramiro Sacasa Guerrero e impusieron a Daniel Ortega como presidente de Nicaragua.

Los sandinistas pretendían engañar a la comunidad democrática internacional, pero no engañaron a nadie. Ellos mismos pusieron en claro que por sus principios marxistas y objetivos estratégicos totalitarios, rechazaban la democracia representativa y las elecciones libres, inclusivas y competitivas. No admitían ni siquiera la posibilidad de entregar pacíficamente el poder.

En aquellas circunstancias, el periódico La Vanguardia, de Barcelona, España, había publicado en su edición del 31 de julio de 1984 el texto íntegro de un discurso secreto del comandante de la revolución sandinista Bayardo Arce Castaño, pronunciado en una reunión del Partido Socialista Nicaragüense (PSN) el 18 de abril de 1984. En aquel discurso que fue filtrado al mencionado periódico español, Arce hizo entre otras revelaciones de los verdaderos objetivos del sandinismo, las siguientes:

“Las elecciones para nosotros resultan estorbosas… Pero los aspectos superestructurales, la democracia como le llaman, la democracia burguesa, tiene un elemento que podemos manejar porque le podemos sacar, incluso, elementos positivos para la construcción del socialismo en Nicaragua. Entonces vemos en las elecciones un arma más de la revolución para ir materializando nuestros objetivos históricos”.

Sin embargo, las presiones externas e internas incluyendo el embargo económico impuesto por EE. UU. en abril de 1985, obligaron después a los sandinistas a negociar con la Contra y la oposición civil y en 1989 tuvieron que adelantar las elecciones de noviembre de 1990 para febrero del mismo año. Pero Ortega no aprende las lecciones de la historia, ni las de su propia historia.