«El hijo del torturador espera a su padre»,»Puchitos» y otros poemas de Carlos Castro Jo alzan su voz contra el dictador

Poemas sonoros del escritor Carlos Carlos Jo cuestionan la tiranía y el poder de Daniel Ortega, perpetuado en la presidencia a costa de sangre y balas

LA PRENSA/Roberto Fonseca /Archivo/Managua, 4 de julio 2018.

Esta muestra de poemas de Carlos Carlos Jo, poeta, narrador y ensayista nicaragüense, cuestionan la tiranía del poder de Daniel Ortega que se ha mantenido a costa de sangre y balas; así la propaganda de odio y desprecio de «puchitos» de Rosario Murillo, contra los protestantes.

En sus versos el poeta también expone la otra cara del torturador: irónicamente la del «padre de familia afable»; asimismo contradice el discurso de Murillo al enaltecer a los miles de miles de «puchitos», de «alvaritos conrados», de azul y blanco de Monimbó, Bilwi, del Facebook o del WhatsApp.

Recuerda las protestas de los viejitos y estudiantes en abril del 2018 por las reformas del seguro social; y los meses siguientes de la represión policial y la barbarie de la «operación limpieza»(el genocidio). Asimismo hablan del heroísmo de los nicaragüenses y de la consigna «patria libre o vivir»: libertad y vida.

Aquí les dejamos cinco poemas:

El hijo del torturador espera a su padre

Oigo la distancia de sus pasos
en algún lugar de la memoria.
Sospecho que trae algo de electricidad
entre sus manos fuertes,
oigo que está entrando
e imagino que tras las rejas
-de la entrada a casa o al trabajo-
él ha ocultado el sol con sus grandes hombros.
Poco a poco se me acerca con pasos de gigante
y yo me pongo en guardia.
Me jala el cachete,
me soba la cabeza,
me besa la frente.
Atrás dejó la jornada,
su trabajo
terminado.


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El pueblo se manifiesta con una cadena humana desde la rotonda Rubén Darío hasta la rotonda Jean Paul Genie pidiendo la salida de Daniel Ortega. LA PRENSA/Roberto Fonseca / Archivo/Managua 4 de Julio 2018.

Puchitos

Puchitos de arena
puchitos de maíz
puchitos de café
puchitos de jocote
puchitos de pejibaye
puchitos de nancite

puchitos de Facebook
puchitos de WhatsApp
puchitos de huleras
puchitos de guardabarrancos
puchitos de adoquines

puchitos de alvaritos
puchitos de Monimbó
puchitos de Bilwi
puchitos de chimbombas
puchitos azul y blanco

¡Púchica,
cuántos puchitos!


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LA PRENSA/Roberto Fonseca/Archivo
LA PRENSA/Roberto Fonseca/Archivo

Una historia simple

Esta es una historia simple,
sencilla como la calle de un pueblo:
un día un viejito se levantó,
se registró y notó que tenía
un poco menos.
Y salió a la calle para decir una verdad
o dos.
El poder le dijo la calle no, viejito,
la calle no,
y le lanzó un golpe
o dos.
Y le sacó sangre, solidario.
Eso no le gustó a unos chavalos
que salieron a la calle a decir
no, no, poder, eso no.
El poder les respondió
no, chavalos, eso no,
la calle no.
Y el poder desenvainó sus sombras.
Algunos chavalos se quisieron defender en media calle
con huleras y bombas caseras,
con tranques
(lo que antes se llamaba barricada).
Pero el poder dijo no, tranques no,
y mandó una bala dirigida al primer cráneo
para que le costara respirar,
y siguió repartiendo dolor en alguna ergástula,
contra algún cuerpo,
y mandó a la falacia a la fiesta de disfraces
de las redes sociales.
Pero ahora, después de las balas,
después de las barras,
¿Después qué, poder,
qué podés hacer?


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Homenaje a los mártires en la rotonda Jean Paul Genie. El régimen orteguista las destruyó en un intento de borrar la represión policial y la memoria histórica.  LA PRENSA/Archivo/Managua, Nicaragua, 19 de mayo del 2018.

A los héroes de cualquier mes

Cuando los años pasen veloces
sin tu nombre.
Cuando las pancartas se cansen
y se sienten desordenadas
a descansar
a un lado de la calle.
Cuando tu nombre con foto y pie
no se presente a las marchas,
ni aparezca en las hojas de la historia.
Cuando el pasado sea un río
postrado frente a una roca.
Cuando eso pase.
Entonces habrá muerto tu voz
y tus puños
y el rostro de tu causa,
porque la muerte puede diluirlo todo,
hasta el recuerdo.
Pero tu heroísmo se habrá salvado
si no muere el rostro que esgrimió tu voz
ni las frases que pergeñaron tus manos
para decir una verdad,
para enfrentarse a la barbarie.


LA PRENSA/Roberto Fonseca/Archivo

Palabras como libertad

Uno regresa a las palabras
como las plantas buscan el sol.
Palabras como libertad.
Patria libre, dijo el hombre.
La libertad es primero, dijo ese hombre,
después la paz.
El hombre de la cruz dijo
que no había venido a traer la paz.
PLOMO dicen los que no habían nacido
para conocer el peso exacto de esa palabra;
PLOMO dicen los pocos
que han sobrevivido para conocer
palabras como diabetes, hipertensión, cáncer,
próstata, rodilla, columna.
Por eso los muchachos dicen patria libre y vivir.
Dos palabras.
Libertad y vida.
Ellos quieren ir con ellas a sus fiestas,
ellas quieren ir con ellos a sus fiestas.
Y ellas con ellas
y ellos con ellos.


Sobre el autor

Carlos Castró Jo, escritor de Bluefields (Nicaragua), cuenta con un doctorado en sociología y es catedrático en Clark Collage, Vancouver, en Washington.

Ha publicado: “Al margen invisible” (2001) “Insomnios y soliloquios” (2009) “Tambor del pueblo” (2013)”Entre memes y silfos” (2018), “El pirata Morgan y otros cuentos” (2015).