Muerte lenta a la prensa libre

Ahora que el régimen de Ortega-Murillo continúa negándose a regresar a sus legítimos dueños los medios de comunicación confiscados ilegalmente, Confidencial y Esta Semana, así como 100% Noticias, nos damos cuenta que no habíamos recorrido todo el camino en la senda dictatorial

Autoengaño, Nicaragua, Daniel Ortega

Ahora que el régimen de Ortega-Murillo está estrangulando el Diario LA PRENSA con sus 93 años de historia, una institución en Nicaragua, obligándola a cerrar en poco tiempo por falta de papel e insumos básicos y que las alarmas mundiales de los grandes diarios han sonado tanto en Washington en el prestigioso diario The Washington Post, así como en Madrid en el igualmente prestigioso diario El País.

Ahora que el régimen de Ortega-Murillo continúa negándose a regresar a sus legítimos dueños los medios de comunicación confiscados ilegalmente, Confidencial y Esta Semana, así como 100% Noticias, nos damos cuenta que no habíamos recorrido todo el camino en la senda dictatorial durante la primera dictadura de Ortega en los 80 cuando creíamos que la censura previa impuesta por años por el régimen era lo peor que nos podía pasar.

Ahora que hay más de 60 periodistas independientes en el exilio en condiciones precarias es el momento de recordar las breves pero contundentes palabras de mi padre, Pedro Joaquín Chamorro Cardenal, héroe nacional, en un discurso pronunciado en 1975 ante la Asociación de Periodistas de Guatemala cuando le entregaron el galardón de libertad de prensa:

“La humanidad a través del largo y contradictorio proceso de la historia se ha abierto camino asentando lo bueno y destruyendo lo malo, dejando así consolidado el concepto de la libertad de prensa e información, como uno de los derechos inalienables del hombre”.

“Más aún, la libertad de prensa es el sustrato básico sobre el cual se asienta la vigencia efectiva de todos los derechos fundamentales de la persona humana: sin libertad de prensa, no hay libertad de conciencia; sin libertad de prensa, no hay libertad de pensamiento; sin libertad de prensa, está disminuido incluso el derecho a la vida; sin libertad de prensa, no hay libertad.

“Pero la libertad en sí misma y ese es el gran problema de todos los tiempos, no puede ser una simple ficción jurídica, un concepto semántico, sino que debe tener una existencia social concreta, y de allí que necesite para existir, de una activa militancia que ponga todo su esfuerzo y sus cinco sentidos, para conquistarla diariamente”.

Creo que los periodistas del diario La Prensa, Confidencial, Esta Semana, 100% Noticias, Radio Corporación, Radio Darío, los medios independientes, Canal 10, Canal 12, Vos TV, El Nuevo Diario, de los programas y blogs Café con Vos, Artículo 66, en fin, todos los periodistas y comentaristas independientes exilados y los que aún dan la batalla por la libertad de prensa en Nicaragua, todos han honrado día a día, este pensamiento de mi padre y su lucha aunque parezca a ratos que es una batalla perdida, verá el fruto un día en que Nicaragua vuelva a ser República, y sus esfuerzos y sacrificios, serán recompensados con creces.

El autor es periodista, exministro y exdiputado.