Leoneses celebran con algarabía 72 años de la Gritería Chiquita

Luego del grito, a las 6:00 de la tarde, miles de feligreses católicos se desbordaron entre cantos y oraciones por las calles y avenidas para vivir la tradición

altar, León, Gritería

LA PRENSA/Roberto Fonseca

Después del grito «¿Quién causa tanta alegría? ¡La Asunción de María!», miles de leoneses, turistas nacionales y extranjeros celebraron la Gritería Chiquita , tradición que cumplió 72 años de verdadero fervor religioso.

La Gritería Chiquita se celebra en León en conmemoración a la peregrinación organizada en 1947 por el obispo de la Diócesis, monseñor Augusto Oviedo y Reyes. En esa época,el clero y el pueblo rogaron a la Virgen de la Asunción que detuviera las constantes erupciones del volcán Cerro Negro, que sumió a la ciudad entre cenizas y hambre.

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Los leoneses juraron a la castísima celebrar cada 14 de agosto una Gritería de penitencia, donde ofrendarían un brindis que enalteciera su nombre. Este año, el pueblo de inmensa fe salió a las calles a cumplir su promesa y también a pedirle a la madre de Dios, libertad y sanidad para Nicaragua, que vive un contexto sociopolítico adverso desde abril 2018.

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De azul y blanco

Luego del grito, a las 6:00 de la tarde, miles de feligreses católicos se desbordaron entre cantos y oraciones por las calles y avenidas para vivir la tradición que ya cumple más de medio siglo.

En los hogares realizaron los altares alusivos a la imagen de la Virgen junto al volcán Cerro Negro, y con arreglos alusivos a la patria, «ella es la vencedora del fiero dragón, la que nos va ayudar encontrar la paz en Nicaragua», expresó una creyente.

María Machado, otra de las fieles refirió que en los días de protesta fue señalada de terrorista y ni las amenazas por parte de los esbirros de Ortega la detuvieron este 14 de agosto.

«Aquí está mi virgen y mis colores, los únicos que deben representar a los nicaragüenses, no tenemos miedos», aseguró entre lágrimas, «estoy consternada», dijo, por «todas las agresiones que el gobierno le ha hecho al pueblo, la reina del cielo nos cubra con su manto».

El ambiente mariano se vio manchado con la presencia de policías y antimotines que en cualquier esquina intimidaban con sus armas mientras los civiles cantaban y recibían el brindis.

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En los alrededores de la catedral de León también se vislumbró fuerte presencia policial, pero eso no inmutó a los presentes que luego del grito ofrecido por Monseñor Bosco vivas fueron capaces de ir a cantar y levantar palmas en honor a la virgen.

Poca pólvora

Este año no hubo derroche de pólvora como en otros épocas, apenas unos cuantos minutos de fuegos pirotécnicos y luego la música. «Miro que está algo pobre, pero aquí estamos por fe y esperanza, aún sabiendo que es peligroso», manifestó Catalina Gaitán que viajó desde Masaya para celebrar la Gritería.

En los barrios tampoco se notó el uso de la pólvora, sí hubo flores, hubo mantas azul y blanco y verdaderos creyentes que aseguraron que gritaban por la virgen y por Nicaragua.

Este año, el pueblo de inmensa fe, salió a las calles a cumplir su promesa y también a pedirle a la madre de Dios, libertad y sanidad para Nicaragua, que vive un contexto sociopolítico adverso desde abril 2018.