¿Por qué el Canal Interoceánico es un proyecto enterrado? Esto dicen los analistas

Antes de que Ortega reviviera la idea del proyecto, Washington dictó sentencia al respecto el pasado 9 de agosto, asegurando que la Compañía del Gran Canal era un "medio para lavar dinero"

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En junio de 2013, cuando el presidente Daniel Ortega entregó la concesión del canal a la empresa HKND, de Wang Jing. LA PRENSA/ARCHIVO

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Los esfuerzos del caudillo sandinista Daniel Ortega por rescatar ante la opinión pública la idea del proyecto de canal interoceánico llegan muy tarde, a criterio de analistas, quienes consideran que la última palada de tierra a la otrora faraónica obra de ingeniería la echó Estados Unidos con las sanciones económicas al régimen.

“Creo que el proyecto del Canal Interoceánico no tuvo ni tiene posibilidades de realizarse, tanto desde el punto de vista financiero como geopolítico”, expresa el sociólogo y economista Óscar René Vargas, al analizar el estancamiento del proyecto.

El analista refiere que en un trabajo de consultoría que hizo en febrero 2015 a una compañía noruega sobre la obra del canal, los números sobre la viabilidad económica del proyecto no arrojan un dato positivo ni lógico.

“Basándome en los costos que Panamá había tenido en la ampliación de su canal nos daba la cifra real del costo del canal de Nicaragua, que asciende a más de 90 mil millones de dólares. Es decir, el doble que lo que aceptaba el gobierno de Nicaragua y la compañía HKND”, señala Vargas.

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Proyectado para lavar dinero

Por otro lado, dice Vargas, la maquinaria más moderna de la época, de tecnología alemana, tardaría 31 años para hacer las excavaciones que se contemplaban hacer en Nicaragua conforme los planes originales revelados en su momento por HKND.

“Con esos datos llegué a la conclusión que el proyecto estaba contemplado para enriquecer a unos cuantos y, o, para lavar dinero”, precisa el sociólogo.

En otra investigación, realizada en 2013 cuando se anunció festivamente el plan, Vargas llegó a la conclusión “que el proyecto no era viable por la política exterior de los EEUU de no permitir un canal controlado por los chinos. La visión geoestratégica de los EEUU siempre ha sido la de controlar la zona de gran Caribe que incluye Nicaragua”.

Por lo tanto, concluye Vargas, el proyecto del canal interoceánico “era concebido para lavar dinero y enriquecer a la nueva clase mediante el despojo de las tierras estatales, de los campesinos y de los indígenas”.

Y seis años después la realidad se impuso, a criterio de Vargas: “El proyecto no se hizo. Los chinos prefirieron consolidar su relación e influencia con Panamá. El empresario Wang Jing desapareció, pero el gobierno sigue con la pretensión de apropiarse de las tierras de la zona del canal”.

Para el analista, la última declaración del Departamento de Estado al Congreso se interpreta “como la última palada a un proyecto del canal interoceánico que ya estaba muerto. Fue un proyecto “nonnato”, nació muerto desde el punto de vista técnico, financiero y geopolíticamente”.

canal interoceánico, Nicaragua
En la foto, el día en que Ortega entregó la concesión al empresario chino, Wang Ying. LA PRENSA/ ARCHIVO/ AP

HKND desapareció del mapa

En Nicaragua, desde hace algunos años no se sabe mucho del misterioso inversionista chino que un buen día apareció por aquí con una maleta llena de fantasiosos proyectos.

Wang Jing se vendió como un millonario inversionista con la suficiente capacidad financiera para construir decenas de faraónicos proyectos de desarrollo en todo el mundo, pero fue la idea del canal lo que lo proyectó a nivel mundial y su rostro sonriente se hizo famoso en el mundo.

La idea de construir un canal por Nicaragua data de hace dos siglos, pero primero se concretó por Panamá y lleva ya 105 años en operaciones; sin embargo, el 22 de diciembre de 2014, Ortega anunció el inicio de la obra en Brito, Rivas, zona pacífica sur de Nicaragua.

Antes ya había otorgado la concesión de construcción de la vía interoceánica por 50 años prorrogables por 50 más a la empresa Hong Kong Nicaragua Development (HKND), que pertenece a Wang Jing.

La obra mediría 278 kilómetros y pretendía unir el Océano Pacífico con el Mar Caribe, donde los buques navegarían por un lago y cuyo canal sería tres veces más grande que la vía panameña.

FOTO: LA prensa/ Archivo/ AP
Las oficinas de HKND en Nicaragua y en China, desaparecieron. LA PRENSA/ Archivo/ AP

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Un fantasma llamado HKND

En marzo de 2017, la empresa de Wang Jing había reducido al mínimo sus operaciones en Nicaragua y en 2018 ya no quedaba un representante de su firma en Managua y hasta su sitio web desapareció a mediados de 2018.

Wang Jing, de 46 años, era una de las 200 personas más ricas del mundo, con una fortuna valorada en $10,200 millones hasta junio de 2015, cuando su riqueza se desplomó hasta ubicarse en $1,100 millones, según el Índice de Multimillonarios de la agencia de noticias Bloomberg.

El 26 de abril de 2018 Bloomberg publicó que Wang Jing cerró las oficinas de HKND en el piso 18 del Centro Internacional de Finanzas, el rascacielos más alto de Hong Kong y por el cual pagaban un canon de arrendamiento mensual por 2.1 millones de dólares.

Según la información, la compañía había renovado un contrato de arrendamiento por tres años para las oficinas en enero de 2016, con la opción de extender por otros tres años, de acuerdo con el registro de tierras de la isla.

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Wang Jing abandona oficina del canal con sede en Honk Kong la semana pasada. LAPRENSA/CORTESÍA

En el peor momento de Ortega

Aun así, Ortega trata de rescatar y vender la idea en el peor momento de su decadente administración: cuando Estados Unidos lo ha sancionado, cuando la ayuda venezolana cesó y cuando una crisis económica provocada por la represión de su régimen tiene a Nicaragua a las puertas de una recesión.

“No es ninguna locura pensar en un canal en Nicaragua (….) Es lo que quería recordar porque como no hemos hablado del canal hace tiempo, (quería) recordar que está nuestro compromiso de seguir trabajando por la construcción del canal por Nicaragua”, dijo Ortega la noche de este 13 de agosto.

Pero antes de que Ortega volviera a hablar, Washington dictó sentencia al respecto el pasado 9 de agosto, cuando el gobierno de EE.UU. ratificó la aplicación de la Nic Act contra funcionarios nicaragüenses acusados de corrupción y violación de derechos humanos en la represión contra los ciudadanos y activó las investigaciones contra más funcionarios del régimen sospechosos de estar involucrados en la represión y lavado de dinero, de acuerdo a un informe enviado al Congreso estadounidense.

Este informe, de forma específica, sostiene los señalamientos contra el hijo de los dictadores, Laureano Ortega Murillo, de haber utilizado a “la Compañía del Gran Canal de Nicaragua como medio para lavar dinero”.

“Según los informes, el asesor de promoción de inversiones de la agencia gubernamental ProNicaragua (Laureano) participó en negocios fraudulentos con inversores extranjeros en Nicaragua. Además, Laureano coordinó la tarea ejecutiva para el proyecto del Gran Canal de Nicaragua y estuvo involucrado en su creación. A pesar de la pérdida de impulso del proyecto, figuras del régimen de Ortega, incluido Laureano, utilizaron la Compañía del Gran Canal de Nicaragua como medio para lavar dinero”, se incorpora en el reporte al Congreso de EE.UU. donde se ratifica las sanciones con la Nica Act.

Maqueta del gran canal interoceánico de Nicaragua presentada por HKND. LAPRENSA/ REPRODUCCIÓN

“Muerto y condenado”

Por ello, para el analista en relaciones internacionales Ricardo De León Borge, el proyecto no solo “está muerto antes de nacer”, sino también, condenado antes de arrancar.

Pregunta: La última vez que Estados Unidos se refirió al proyecto del canal interoceánico, el pasado 9 de agosto de 2019, lo reflejó como una compañía que algunas figuras del gobierno y del FSLN lo usan para lavar dinero y negociar propiedades en la ruta canalera. ¿Significa esto a su criterio un golpe al proyecto del canal que alcanza a HKND?

Respuesta: Considero que más allá de un golpe a un proyecto ‘no nato’, como es lo del canal interoceánico, pretende apuntalar actos de corrupción en los altos niveles gubernamentales. El proyecto está muerto, ya el tiempo establecido caducó y nadie del gobierno o de HKND volvieron a tocar el tema”.

¿Cómo impacta en la imagen del proyecto, de cara a sus posibles financiadores, esta alusión de Estados Unidos a HKND?

“Cómo decía, es un proyecto que no tiene razón de ser. De hecho, por la falta de financiamiento es que no logró ver la luz del día, y por el suceso que le pasó al señor Wan Jing, al perder casi toda su fortuna personal”.

¿Forma parte del conflicto y guerra comercial China-Estados Unidos este señalamiento al proyecto canalero, al señalarlo de servir para lavar dinero, según el documento del Departamento de Estado?

Podría tener algún tipo de implicación, pero más allá de la guerra comercial es el factor geoestratégico. China continental está desde hace algunos años penetrando en territorio americano y caribeño con el fin de mermar el poder estadounidense. Un hecho importante es que países como Costa Rica, Panamá y El Salvador, ahora tienen relaciones diplomáticas con China y ya no con Taiwán, aliado de Estados Unidos.

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HKND, afirmó que habrá tres alternativas de negocio con la compra directa de las tierras por donde pasará el Canal.
LA PRENSA/ARCHIVO

Jurídicamente liquidado

Una de las más activas opositoras al fallido proyecto fue Mónica López Baltodano, hoy en el exilio, a quien no le sorprenden las acusaciones de lavado de dinero que Estados Unidos señala tras la fachada del canal.

“Desde 12 de agosto de 2013, cuando presentamos el recurso por inconstitucionalidad en contra de la Ley 840 y el Acuerdo Marco de Concesión advertíamos al poder judicial y a la nación que había una gran incertidumbre sobre las fuentes financieras de estas mega-inversiones”, explica López, quien desde 2013 ha sido figura visible en más de 100 marchas campesinas contra el proyecto del canal en toda Nicaragua.

“Nos preocupaba enormemente que las disposiciones del contrato dejaban abiertos escenarios riesgosos para el país, en tanto no impedirían la entrada de recursos procedentes de fuentes ilícitas, ni siquiera tendrían que registrarse ante la Superintendencia de Bancos ni someterse a ningún tipo de control financiero”, precisa López.

Managua, Nicaragua. 28 de abril de 2017. Mónica Lopez Baltodano, habla sobre la situación política de Nicaragua con el tema del canal. Oscar Navarrete/ LA PRENSA.

Paraíso para el lavado de activos

“Obviamente el contrato al establecer como concesionario a una red de más de 20 empresas de maletín, registradas en varios paraísos fiscales, entre los cuales está Islas Caimán, abría también la posibilidad de que fuese utilizado para actividades ilícitas tales como el lavado de dinero”, observa la activista anticanal, para quien el anuncio del régimen para revivir el megaproyecto sin dudas abre nuevas preocupaciones.

“Por una parte, en la actualidad es evidente la desesperación del régimen Ortega-Murillo por esconder en donde puedan y a como puedan el dinero mal habido por sus abusos de poder en más de una década en Nicaragua. No me sorprendería que salieran a la luz pública pruebas de que la concesión canalera ha sido utilizada como una fachada multimillonaria para esconder ilícitos”, denuncia.

Chontales, Nicaragua. 13 de junio de 2015. Marcha contra el canal en Juigalpa. Foto: Douglas Lopez / La Prensa

Para López, el proyecto ya fracasó en todos los ámbitos, incluido el jurídico, “ya que habiendo transcurridos los seis años que contemplaba el propio contrato canalero para poder operar, jurídicamente está terminado. Al menos en la versión que involucraba a Wang Jing, ahora desaparecido”, recalca.

Y advierte: “Eso no quita de la mesa el riesgo de que Ortega pretenda entregar por partes y al mejor postor los derechos que la concesión contempla sobre territorios campesinos, indígenas y afro descendientes por la vía de la expropiación; y sobre invaluables baluartes nacionales como el lago Cocibolca y las áreas protegidas en su recorrido”.

En la foto, el día en que Ortega entregó la concesión al empresario chino, Wang Ying. FOTO: LA PRENSA/ ARCHIVO/ AP

Presentacion del canal interoceánico al COSEP por parte de la empresa HKND y ERM. LA PRENSA/ Archivo/ Oscar Navarrete.