La saña orteguista contra Mulukukú, el municipio 153 de Nicaragua y de origen contra

Mulukukú, el municipio más joven de Nicaragua, agoniza sin recursos económicos y también sin alcalde. El gobierno orteguista no desembolsó 27 millones de córdobas a esa comuna y el alcalde anda huyendo de la represión de la dictadura

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Cerca de las 10:00 de la mañana del pasado martes, una factura llegó a la Alcaldía de Mulukukú. El monto: 201,999.24 córdobas. La recibió el financiero Luis Alberto Pichardo. La quedó viendo. Se la pasó a otro funcionario municipal. Se quedaron viendo. No hay nada que hacer.

No hay dinero en la Alcaldía del municipio más joven de Nicaragua, el último que se creó, en octubre del 2004, para convertirse en el número 153 del país y ubicado en la región del Caribe Norte.

De los 27 millones de córdobas que el Gobierno central le tenía que entregar a esa municipalidad en este año 2019, en concepto de transferencias, no han recibido ni un córdoba, afirman los trabajadores, quienes piensan que es “revanchismo” político del gobierno sandinista porque la Alcaldía está en manos de un PLC. “Como aquí nunca ha ganado un sandinista (las elecciones municipales), se quieren hacer de ella por la fuerza”, dice un empleado municipal.

La economía del municipio de Mulukukú depende principalmente de la ganadería y, en menor medida, del cultivo de granos básicos como arroz, frijoles y maíz. LA PRENSA/ ARCHIVO/ ÓSCAR NAVARRETE

La comuna está en bancarrota y piensan despedir al menos a la mitad del personal, dicen funcionarios de la misma.

Los problemas actuales en Mulukukú no son solo económicos. Ahorita no tienen cabeza porque su alcalde, Apolonio Fargas Gómez, anda huyendo de la represión orteguista.

Después de las protestas de abril de 2018, Fargas Gómez estuvo 11 meses preso como reo político del régimen orteguista. Aunque la justicia rojinegra le atribuye ser autor intelectual de la muerte de dos policías, sus allegados afirman que es porque el alcalde apoyó las protestas contra el régimen orteguista.

Uno de los hijos del alcalde dijo a la revista Domingo que Apolonio Fargas Gómez ya se encuentra fuera del país. Renunciará a la Alcaldía y también a la política.

Afiche con la imagen del alcalde de Mulukukú, Apolonio Fargas. LA PRENSA/ REPRODUCCIÓN/ ÓSCAR NAVARRETE

Origen contrarrevolucionario

María Engracia Padilla Espinoza, de 64 años de edad, es fundadora de Mulukukú. Ella y su esposo Felipe Matamoros (ya fallecido) nacieron en León, pero a finales de los años setenta se fueron a vivir a una finca que está a una hora de camino de donde hoy es Mulukukú.

En los años ochenta, Matamoros se tuvo que unir a la Contra, aunque en ese entonces todavía no se le llamaba así a los grupos armados que se oponían a la revolución sandinista en las montañas. Pero lo mataron en 1982.

Padilla se quedó trabajando en la finca, sola con los ocho hijos que había procreado con Matamoros. Pero un día de 1984, llegaron unos miembros del Ejército sandinista en unos camiones y se la llevaron junto con otros campesinos a la base militar que había precisamente en Mulukukú. Era un complejo militar donde se entrenaba a los jóvenes que cumplirían el Servicio Militar.

María Engracia Padilla, fundadora de Mulukukú. LA PRENSA/ ÓSCAR NAVARRETE

La idea de los sandinistas, a partir de 1983, recuerda otro de los fundadores de Mulukukú, Luis Felipe Góngora, era impedir que los contras reclutaran a más jóvenes en esa zona, tener a las familias recluidas y evitar que aprovisionaran a los insurrectos.

Padilla vivió el resto de los años ochenta en la base militar o cerca de ella y poco a poco se fue formando un poblado alrededor de la misma. Para 1990, cuando los sandinistas perdieron el poder, Mulukukú se convirtió en un poblado civil con toda la gente que los militares sandinistas habían evacuado y la base militar fue desinstalada.

También llegaron pobladores de comunidades aledañas, como fue el caso de Luis Felipe Góngora, quien llegó a Mulukukú en 1980, cuando la base militar estaba recién construida.

“Aquí era puro monte. Este pueblo empezó a formarse como asentamiento de la gente evacuada de las zonas de guerra, como Suba, Paraska, Cuicuinita, Currin. El Ejército quería tenerlos controlados”, dice Góngora.

Mulukukú tiene menos de 15 años de ser municipio. LA PRENSA/ ÓSCAR NAVARRETE

Para el año 2004, Mulukukú era parte del municipio de Siuna. Pero eran lejanas las distancias que debían recorrer los pobladores para realizar trámites o gestiones y constantemente pedían a las autoridades convertirse en municipio. El 21 de octubre de ese año, la Asamblea aprobó la Ley 503, creando el nuevo municipio, el último que ha nacido, el número 153 de Nicaragua, con 1,904.53 kilómetros cuadrados y situado a 240 kilómetros de la capital, Managua.

El Gobierno le asignó inmediatamente un presupuesto de 1.5 millones de córdobas y, como todavía no era época electoral, el poder electoral hizo unas votaciones especiales y se conformó, en marzo de 2005, una comisión de transición compuesta por seis liberales y cuatro sandinistas.

En las elecciones municipales de 2008 se eligió por primera vez a un alcalde en Mulukukú. Y ese fue Apolonio Fargas Gómez, por el PLC. Es el mismo que hoy anda huyendo de la represión orteguista.

El alcalde de Mulukukú, Apolonio Fargas Gómez, cuando era reo político del orteguismo, junto a otros procesados durante una audiencia inicial en los Juzgados de Managua. LA PRENSA/ ARCHIVO/ WILIH NARVÁEZ

Reo desde los años ochenta

Apolonio Fargas Gómez pasó cuatro años preso en los años ochenta en la cárcel La Modelo de Tipitapa. Los sandinistas lo acusaron de ser correo de la Contra.

Cuando salió, Fargas, hoy de 52 años de edad, casado con María Auxiliadora García y con seis hijos procreados, se asentó en Mulukukú y se convirtió en ganadero y productor de granos básicos como arroz, frijoles y maíz. Pero luego se metió a la política y fue dos veces concejal por el PLC en Siuna.

Tras ser electo alcalde en 2008, Fargas volvió a ganar las elecciones municipales de Mulukukú en 2017. Asumió en enero de 2018 nuevamente, pero solo estuvo seis meses en el cargo porque cayó preso nuevamente, esta vez como reo político del orteguismo.

El 23 de julio de 2018, la Policía Orteguista lo capturó acusándolo del asesinato de dos policías. Según la acusación, Fargas y otros presuntamente atacaron la mañana del 11 de junio del 2018 el puesto policial de la comunidad de Sislao Paraska, en Mulukukú, resultando muertos los policías.

El alcalde ha negado la autoría de esas muertes, pero pasó 11 meses preso porque los sandinistas lo señalaron de apoyar los tranques. Salió con la amnistía que autodecretó el orteguismo en junio pasado.

Hace dos meses retomó el cargo, pero Fargas se tuvo que ir del país porque el viernes pasado la Policía Orteguista allanó la Alcaldía y también la casa de habitación del alcalde con violencia, buscándolo a él. Uno de sus hijos dice que él ya está a salvo, fuera de Nicaragua y ya renunció a todo lo relacionado con la política.

La Policía Orteguista se mantiene cerca de la vivienda del alcalde Apolonio Fargas. LA PRENSA/ ÓSCAR NAVARRETE

¿Dónde está el alcalde?

El pasado lunes 5 de agosto llegó un equipo de la Contraloría General de la República (CGR) a realizar una auditoría en esa comuna. Al alcalde Apolonio Fargas lo tomaron de sorpresa, porque no le avisaron con anticipación, a como suele ocurrir.

La asesora legal de la Alcaldía de Mulukukú, Ileana Gutiérrez, explica que el alcalde les dijo a los de la Contraloría que no había condiciones para realizar la auditoría, que le dieran una prórroga de 30 días y él los iba a estar esperando.

Los funcionarios se fueron, pero regresaron al día siguiente, cuando el alcalde no llegó, y notificaron que se denegaba la prórroga.
En la Alcaldía los trabajadores dijeron al personal de la Contraloría que el alcalde no se encontraba y que iba a estar disponible el siguiente viernes, 9 de agosto pasado.

Ileana Gutiérrez, asesora legal de la Alcaldía de Mulukukú. LA PRENSA/ ÓSCAR NAVARRETE

Ese viernes no llegó ningún funcionario de la Contraloría. Solo llegaron policías vestidos de negro y encapuchados. Solo un oficial vestido de azul andaba con el rostro descubierto.

El registrador de ganado, Wilmer Florián Centeno, estaba ya en su oficina, 10 minutos antes de las 8:00 de la mañana, cuando escuchó que los policías entraron gritando: “¡Todos al suelo!”

A hombres y mujeres pusieron boca abajo. Los policías pasaron todo el día en la Alcaldía con el personal retenido.

A las 5:00 de la tarde dejaron ir al personal, pero a Centeno y a otra trabajadora, Lindora Lezcano, los mantuvieron retenidos.

Wilmer Florián Centeno, registrador del ganado en la Alcaldía de Mulukukú. LA PRENSA/ ÓSCAR NAVARRETE

Los policías se llevaron CPU y documentos que estaban en Ampos. En la madrugada soltaron a sus últimos rehenes.

Ese mismo viernes, también cerca de las 8:00 de la mañana, otros policías vestidos de negro y encapuchados se saltaron el muro de la casa del alcalde Fargas y abrieron las puertas a puntapiés.

En la casa solo estaban un sobrino de Fargas, Luis Francisco Fargas, su esposa y la hija de ambos, de cuatro años de edad.

Luis Francisco Fargas, sobrino del alcalde Apolonio Fargas. LA PRENSA/ ÓSCAR NAVARRETE

La niña aún está traumada, dice su papá, no puede dormir y le da terror ver a los policías que siempre se ubican a pocos metros de la casa haciendo retenes.

A ellos también los pusieron en el suelo. De esa casa los policías se llevaron documentos del alcalde Fargas, 500 córdobas en efectivo, una cadena de la niña, perfumes y una agenda telefónica.

Los policías buscaban armas que no hallaron y la pregunta era: “¿Dónde está el alcalde?”

Vivienda del alcalde Apolonio Fargas. LA PRENSA/ ÓSCAR NAVARRETE

La ruina

La Alcaldía de Mulukukú está en ruinas. Mientras el alcalde Fargas estuvo preso los 11 meses se generó una deuda de un millón 774 mil córdobas. Lo que pasa, explica un funcionario, es que les está haciendo mucha falta la transferencia de los 27 millones de córdobas que debió hacer en este año el Gobierno central.

De los impuestos no se está sacando mucho. El comercio en Mulukukú se ha visto mermado en al menos un 50 por ciento, explica la misma fuente.

“De lo único que está sobreviviendo la Alcaldía es de los ingresos que generan las cartas de venta (de ganado)”, dice, omitiendo su identidad por temor a represalias.

La situación económica en Mulukukú es crítica porque el gobierno central no entregó 27 de millones de córdobas este año a la Alcaldía. LA PRENSA/ ÓSCAR NAVARRETE

La Alcaldía le debe al INSS más de 300 mil córdobas. Debe el servicio de energía eléctrica. Debe unos útiles deportivos que se compraron para la serie de beisbol del Caribe.

“Se le debe a varios proveedores. Se debe hasta la papelería con que se inscribe al ganado. Se debe de combustible, que se usa solo para la recolección de basura. No se pueden ni bachear las calles porque la maquinaria está en mal estado”, dice la fuente municipal.

La misma fuente explica que ya analizaron y tendrán que despedir al menos a la mitad del personal. “No hay de dónde pagarles”, dice.

También se deben ataúdes de personas que se ahogan en el río Tuma. Solo la semana pasada murieron cuatro personas ahogadas en ese río. Mucha gente muere allí por andar ebrios o porque los pipantes se dan vuelta.

“No se puede hacer ni una barcaza. Todo porque el alcalde es liberal”, finaliza la fuente.

El río Tuma cobra muchas vidas en Mulukukú. LA PRENSA/ ÓSCAR NAVARRETE

Nunca ha ganado un sandinista

En la corta vida de Mulukukú, 14 años de existencia, nunca ha estado gobernada por un sandinista, dicen sus pobladores.

La primera junta que gobernó fueron seis liberales y cuatro sandinistas.

Después, en 2008, ganó el candidato del PLC, Apolonio Fargas. En 2012 ganó el candidato del PLI, Guillermo Dávila Lara. Y en 2017 ganó Fargas nuevamente.

En el caso de Dávila Lara, conocido como Chente, asumió la Alcaldía como PLI, pero después se alió con el FSLN, explican los pobladores.

Los policías que allanaron la Alcaldía de Mulukukú en busca del alcalde Apolonio Fargas. LA PRENSA/ CORTESÍA

“Cuenta vieja”

Al alcalde Apolonio Fargas la Contraloría le reclama cuentas de un proyecto de agua potable de cuando fue alcalde entre 2008 y 2012, pero la asesora legal de la Alcaldía de Mulukukú, Ileana Gutiérrez, explica que en el pasado la Contraloría ya resolvió a favor de Fargas y lo que están haciendo es acusarlo ya tres veces por el mismo asunto.

Según Gutiérrez, cuando los policías allanaron la Alcaldía fue ilegal, porque debieron llegar los funcionarios de la Contraloría y hacer la auditoría en la Alcaldía con el apoyo de la Policía, pero no llevarse la documentación, por lo que ya el alcalde Fargas no puede responder por lo que resulte de dicha auditoría.

A Fargas también le reclaman deudas al INSS de su primer periodo y la ejecución de una cancha de futbol. Gutiérrez dice que lo del INSS ya fue saldado y la cancha la asumió el Instituto Nicaragüense de Deportes (IND), por lo que Fargas no tiene deudas con el ente fiscalizador.

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