«Comprendimos el vínculo entre nuestros personajes», asegura Leonardo DiCaprio sobre su colaboración con Brad Pitt

El actor asegura que "nunca antes habíamos formado equipo", sin embargo, hasta su participación en la cinta Había una Vez… En Hollywood

Leonardo Dicaprio

La gran oportunidad del actor acaeció cuando fue elegido por Robert De Niro para interpretar el papel principal en This Boy’s Life (1993). LA PRENSA/CORDON PRESS

Nacido en Hollywood, Los Ángeles, en 1974, Leonardo DiCaprio firmó un contrato con una agencia de talento a los cinco años y ese mismo año debutó televisivamente en el programa para niños Romper Room. Una década más tarde tras una serie de comerciales de alto perfil, la carrera de DiCaprio en la pantalla comenzó formalmente, gracias, sobre todo, a Parenthood (1990), lanzada por Imagine/Universal. Un año más tarde debutó cinematográficamente a través de la franquicia de bajo presupuesto y de ciencia-ficción/horror, Critters 3.

La gran oportunidad del actor acaeció cuando fue elegido por Robert De Niro para interpretar el papel principal en This Boy’s Life (1993), y ese mismo año, DiCaprio compartió pantalla con Johnny Depp interpretando a un chico con problemas de aprendizaje en What’s Eating Gilbert Grape?, por la que fue nominado por primera vez a un Oscar al Mejor Actor. Desde entonces, DiCaprio ha formado parte otras veces de la pequeña lista de nominados – por The Aviator, Blood Diamond y The Wolf of Wall Street – antes de ganar finalmente en 2016 gracias a su trabajo en el épico drama de supervivientes The Revenant, de Alejandro González Iñárritu.

Tal y como ocurre con Brad Pitt, a DiCaprio se le conoce también por sus prolongadas colaboraciones con afamados directores; además de toda la cadena de cintas realizadas con Martin Scorsese (Gangs of New York, The Aviator, The Departed, Shutter Island y The Wolf of Wall Street), el actor ha trabajado para algunos de los auténticos pesos pesados de Hollywood, entre ellos James Cameron (Titanic), Steven Spielberg (Catch Me If You Can) y Clint Eastwood(J Edgar). Había una Vez… En Hollywood supone la segunda colaboración de DiCaprio con Quentin Tarantino, tras el western centrado en la así llamada blaxploitation, Djando Unchained.

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Ambientalista comprometido, la estrella fundó The Leonardo DiCaprio Foundation en 1998 con la misión de proteger a la vida salvaje más vulnerable. Más tarde creó su propia compañía productora, Appian Way, en 2004. Esta productora ha lanzado desde entonces toda una serie de largometrajes, programas televisivos y documentales, entre ellos el documental ecologista The Eleventh Hour (2007).

¿A quién interpretas en esta nueva película?

A Rick Dalton. Soy un productor de la locura televisiva que en los años cincuenta se suscitó alrededor de los vaqueros, pero mi fecha de caducidad ha llegado, por decirlo de alguna forma. Mi doble Cliff y un servidor intentamos mantener cierta vigencia. Atestiguamos el cambio cultural y nos convertimos en dos vaqueros televisivos, meras reliquias del pasado. El mundo cambia y nosotros no encajamos. Quentin, además de ser un gran cinéfilo y un apasionado de este género artístico, es un excelente historiador de la industria y ahora ha adoptado el punto de mira de dos tipos que se han transformados en voyeristas de un Hollywood que observan desde los márgenes. Este abordaje es realmente peculiar en lo que respecta a este periodo, que para él supone uno no sólo uno de los fragmentos más cruciales de la historia estadunidense sino asimismo una época que abrió las puertas a algunos de los logros cinematográficos más importantes en la historia del cine.

¿Qué fue lo que te agradó de tu personaje?

Cuando leí el guión, además de la noción de un Rick que como actor ha quedado para vestir santos, caí en la cuenta de que todo esto gira alrededor de una persona que debe lidiar con su propia mortalidad, de muchas maneras, a fin de hacer las paces consigo mismo.

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¿Te sorprende que ésta sea la primera vez que trabajas con Brad?

Claro. Es decir, estuvimos en el mismo programa televisivo [en los 80s y 90s], Growing Pains. Sin embargo, nunca antes habíamos formado equipo. Es muy interesante, porque cuando nosotros – Quentin, Brad y yo- comenzamos a charlar, descubrimos que todos nos adentramos en la industria en la misma época, entre principios y mediados de los años noventa. Y esto nos permitió contar esa previa referencia.

¿Te agradó trabajar con él?

Fue maravilloso. Es un actor fantástico, profesional y llevadero como colaborador. No sólo por lo que hicimos juntos en aras de la intersección de la historia, con todo el confort que aquello aportó, no sólo por el trabajo compartido, sino porque sabíamos mucho acerca de los trasfondos de nuestros personajes gracias a lo que Quentin nos brindó y esto permitió buenos momentos para el despliegue de la improvisación. De nosotros brotó algo muy natural. No teníamos que decirnos gran cosa. Comprendimos de inmediato el vínculo entre nuestros personajes. Comprendimos su simplicidad. Contábamos literalmente con carpetas acerca de nuestra historia conjunta: cuánto tiempo habíamos pasado al interior de la industria, la manera como Cliff me había respaldado durante los tiempos más duros.

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¿Alguna vez has sentido un vínculo estrecho con alguno de los dobles acrobáticos que te han acompañado en tus filmaciones?

En mi opinión, Cliff, esto es, el personaje de Brad, no es solamente un doble acrobático. Es, más bien, una especie de navaja suiza para todo propósito, desde el punto de vista de mi personaje – es un paño de lágrimas, un psiquiatra, un guardaespaldas, un asistente, todo. Rick le paga y obtiene así doce empleados más a través de esta transacción. Rick lo mantiene como empleado, pero Cliff está ahí incondicionalmente. He trabajado con tipos así. Pasas ocho malditos meses en África y junto a ti está esa persona que debe acompañarte, que se mantiene en silencio y mira la televisión contigo cuando no deseas estar a solas.

Tú y Brad despliegan una química sin trabas en la pantalla. ¿Trabajaron arduo para ello o, por el contrario, ocurrió espontáneamente?

Bien, pues todo eso tiene mucho que ver con Quentin. Quentin te brinda una especie de novela con la historia de tu personaje, así que Brad y yo nos adentramos en el set tras haber leído algo así como una biografía de la vida y obra de nuestros personajes, de sus relaciones, de lo que atravesaron juntos. Y Brad no es sólo un talento asombroso, es tan profesional en el set que, en gran medida, no hicimos sino caer sin sobresaltos en nuestros papeles. Instintivamente sabíamos quiénes eran estos hombres y lo que su relación podría ser en Hollywood.

¿Te preocupaba que alguno de los dos pudiera robarse una que otra escena?

No, eso nunca supuso un problema. Uno tiene que hacer todo lo que mejore a su propio personaje.

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Ya habías colaborado previamente con Tarantino. Si pudieras señalar una sola cosa aprendida bajo su tutela, ¿cuál podría ser?

¿Una sola cosa? Eso es muy difícil. En mi opinión, él posee la consistencia que he detectado en todos los que realizan buen arte al interior de esta industria. Particularmente aquellos directores que poseen un entendimiento agudo así como una apreciación de la historia del cine, y Quentin no sólo comprende la historia del cine clásico sino también la de las películas B y de las cintas ‘baratas’ (pulp), obras que son prácticamente un arte perdido y de las que él posee copias. Sabe mucho acerca de música que yo jamás he oído, de programas de TV que jamás he visto, y conoce las filmografías completas de actores que de una u otra manera han desaparecido históricamente. Esta cinta es un homenaje a todos los olvidados, un tributo a aquellos que durante cierta época buscaron el éxito con gran esfuerzo pero que, de un modo u otro, aportaron algo.

¿Qué quieres decir con esto?

De múltiples maneras, creo que todo ello fue el catalizador que motivó la creación de estos personajes. El reconocimiento de las personas de la industria que contribuyeron alguna vez, que él ama, pero de las que quizás yo, o mi generación, no saben nada – gente que se ha evaporado históricamente. Fue por esta razón que nos habló tanto de gente tan diversa como Edd Byrnes o Ty Hardin. Nos decía, ‘Chicos, busquen a este actor por Internet: Ralph Meeker. Puede que no sea Robert De Niro o Brando, pero caigan en la cuenta del trabajo y de sus contribuciones a esta industria. Caigan en la cuenta de su era, revisen todos esos muy extraños programas de televisión de los que nunca han oído hablar’. Por ello, creo que esto es un homenaje de su parte a todos los que han aportado algo a la industria y a este arte que tanto le apasiona, gente que no ha sido reconocida – abordando aquello que psicológicamente pudieron atravesar, ¿me entiendes? Ese viaje y esa búsqueda de la toma capaz de lanzarles al estrellato definitivo. Eso fue lo que me gustó de su manera de abordar a estos tipos. Es una carta de amor a la industria.

¿Y esa atención al detalle suele ser poco común?

Pocos son los directores con los que he trabajado que hacen lo mismo, entre ellos se cuenta Scorsese. Su infancia estuvo realmente inmersa en este arte, así que hables de lo que hables, cultural o políticamente, todo se mueve en el contexto del cine, de una muy extraña manera. Es decir, en el contexto de haber vivido inmersos en este arte, algo que está en su ADN. Cuesta describirlo, ¿sabes? Por ello, si a un director se le ocurriese preguntarme, ‘¿Qué es lo primero que debo hacer?’, le respondería, ‘¿Sabes algo? Tienes que pasar dos años viendo aquello que otros ya han hecho, sólo entonces regresa a la mesa de creativos y desarrolla tu propia idea”.

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La cinta habla mucho acerca de las expectativas frustradas. ¿Acaso es esto algo con lo que tú mismo tienes que seguir lidiando?

Cuando eres actor debes interpretar toda clase de personajes – no por ello tienen que reflejar tu propia vida, tu propia experiencia. Vamos, eso es parte de lo que realizamos como artistas. Sin embargo, sentí una conexión total con mi personaje. Como si le conociera. Muchos de mis amigos son actores, gente con la que crecí, desde los trece años. Sé lo que significa esforzarse. Y no sólo el esfuerzo sino las enormes olas de inseguridad en las que uno podría ahogarse, sintiendo que todo se hace añicos. No sé por qué, pero me sentí inmediatamente conectado y comprendí lo que esta persona atravesaba íntimamente.

¿Te preocupa el hecho de que el tiempo esté corriendo en lo que respecta a tu propia carrera?

Mira, esto siempre será un viaje en la montaña rusa. Siempre habrá altibajos en nuestras carreras. Esto mejorará o empeorará, pero, mira, siempre me figuré que esto sería una carrera de larga distancia, y creo que Brad y yo pertenecemos a la misma generación, en el sentido de que nuestra gran oportunidad sobrevino en el mismo momento- creo que ambos lo sabemos y lo apreciamos. Se nos dio esta oportunidad y ahora debemos aprovecharla al máximo, trabajando con las mejores personas, de ser posible.

¿Qué podría hacer un actor para extender su duración?

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Pero hasta el momento has sido exitoso. ¿Cuál es tu secreto?

He intentado realizar las mejores elecciones posibles. Creo que tanto Brad como yo hemos tenido que imponernos retos. Mira, creo que el cine es el arte más grande de todos. Me siento honrado y privilegiado al formar parte de todo esto y, como mencioné antes, Brad y yo llegamos al mismo tiempo y sabemos lo difícil que es dar con esa toma que te puede consagrar. Ambos hemos hecho todo lo que podemos para implementar esta oportunidad y trabajar en películas que nos desafían y que a la vez son tremendas obras de arte. Esto es lo más que podemos hacer.

Has pertenecido a esta industria desde hace bastante tiempo. Si pudieras regresar y charlar con el que eras en tu juventud, ¿qué le aconsejarías?

Sólo que vale la pena disfrutar el proceso un poco más, eso es lo que me hubiera aconsejado. Continúa yendo al límite, pero disfrútalo. Todo esto debe ser tomado con seriedad, pero disfruta del viaje.

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A pesar de sus demonios, tu personaje luce heroicamente hacia el final de la cinta. ¿Qué significa para ti esta valentía?

Ser capaz de expresarte de cara a la impopularidad, la adversidad o la gente que miente.

¿Esto es fácil para ti?

No, no siempre es fácil, pero es algo que necesitamos. Y gracias a dios por la prensa, también. En serio, gracias a los dioses por la prensa. Gracias a dios por todo lo que ha sido llamado ‘noticia falsa’. Vamos, es ridículo que pueda existir una definición única de lo que las noticias con cuando la gente sólo intenta reportar, en este mismo instante, la verdad.

¿Qué deseas que el público se lleve de esta cinta?

Espero que sigamos charlando acerca de todo lo que hemos hablado, acerca de las transiciones en la historia de Hollywood – desde la era del musical hasta la de las obras de autor, desde el cine mudo hasta el hablado. Actualmente nos encontramos en una transición muy interesante. Creo que hemos creado una cinta que nos puede transportar a un estilo de creación cinematográfica muy distinto, un estilo que hoy día comienza a disiparse. Pero el juego comienza a ser dominado por una nueva tecnología. Hay un jugador nuevo en la ciudad. Me parece que de una u otra forma, el antiguo sistema de los estudios se vuelve un fósil y por ahí divisamos nuevos jugadores en la comarca. Y estamos atestiguando un nuevo formato a través de la manera como las películas o el entretenimiento se materializan en la forma de series, y, a la vez, los documentales son cada vez más asombrosos.

¿Qué opinas de estos cambios?

Me interesa ver en qué podrían convertirse. Sólo espero que el contenido no logre sobrecogernos hasta volvernos insensibles cuando algo verdaderamente único haga su arribo. Pero a estas cosas se les conceden oportunidades- existen muchas películas que hoy día pueden realizarse y que hace cinco años hubieran constituido una imposibilidad. En verdad creo en esto. Hay cintas en las que yo mismo podría trabajar y en la que estaría rogándoles: ‘Por favor, por favor, sé que esto gira en torno al sexo, las drogas y la violencia. Sé que no se ajusta a lo forma de pensar de ustedes, los estudios clásicos, pero contienen un aspecto comercial – ¡denos dinero!’. Pienso que hoy por hoy existen tres o cuatro plataformas con aspectos teatrales, que podrían otorgar a los grandes directores la posibilidad de que sus públicos vean las obras gloriosamente: con buen sonido, permitiendo la inmersión en la experiencia, una experiencia comunal. Pienso que esto será muy interesante.

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