Aumento del desplazamiento interno del Triángulo del Norte de Centroamérica se debe a los altos niveles de violencia en los países

De acuerdo al Observatorio sobre Desplazamiento Interno del Consejo Noruego para los Refugiados, existen aproximadamente 700 mil personas desplazadas en el llamado Triángulo Norte de Centroamérica.

desplazamiento

Las personas son obligadas a dejar su hogar por la violencia que sufren los países del Triángulo Norte de Centroamérica. LA PRENSA/VOA/AP

La Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) presentó este martes 20 de agosto el informe “Desplazamiento Interno en el Triángulo Norte de Centroamérica”, donde revela que hay un aumento gradual de las personas que se han movilizado de su lugar debido a los altos niveles de violencia que experimentan esos países, «en gran parte, consecuencia del deterioro de las condiciones socioeconómicas y de seguridad».

«La CIDH también ha venido observando cómo se viene generando una práctica de desalojos forzosos que conllevan al desplazamiento interno en perjuicio de comunidades indígenas y campesinas, con un impacto devastador en los derechos de estos grupos», expresa el organismo.

Puede interesarle: Los refugiados en Costa Rica por la crisis en Nicaragua: «No entiendo por qué nos odian»

Honduras, El Salvador y Guatemala conforman el Triángulo del Norte de Centroamérica, y son países que sufren un alto grado de violencia, «principalmente como consecuencia de la violencia de organizaciones como pandillas o maras, y carteles del narcotráfico, pero también en algunos casos como consecuencia del accionar de agentes estatales».

Ante tal panorama, las personas se han visto obligadas a escapar de su hogar, o su lugar de residencia habitual, para resguardar sus vidas. Las mujeres y adolescentes son las víctimas más vulnerables. Las personas que se desplazan internamente se ven expuestas a situaciones de abusos físicos y sexuales, trata de personas o de explotación y viajes peligrosos, manifiesta el informe.

La situación de los países

El Salvador publicó en marzo de 2018 el primer informe de caracterización de la movilidad interna a causa de la violencia: el 1.1 por ciento de las familias residentes a finales de 2016, al menos uno de sus integrantes se vio obligado a cambiar su lugar de residencia habitual dentro del país entre 2006 y 2016, como resultado o para evitar los efectos de hechos de violencia.

Datos del Observatorio sobre Desplazamiento Interno del Consejo Noruego para los Refugiados (IDMC por sus siglas en inglés) indican que para 2016 se estimaron más de 200 mil personas desplazadas en El Salvador.

Lea Además: Refugiados tienen menos oportunidades, según la Unesco

En Honduras, el estudio de Caracterización del Desplazamiento Interno de 2015, refleja que en el 2014 fueron identificadas 174 mil personas desplazadas internas en 20 municipios urbanos, de las cuales el 67.9 por ciento se debió a la persecución y la inseguridad de la comunidad; el 20 por ciento a las amenazas; 17 por ciento a asesinatos; 12 por ciento a lesiones personales; 10 por ciento a extorsiones, y el 13 por ciento a situaciones de violencia sexual, usurpación de vivienda, secuestro y reclutamiento forzoso.

Por su parte en Guatemala, para finales de 2016 se estima que 257 mil personas fueron desplazadas internamente, según cifras publicadas por el IDMC. De acuerdo a organismos sociales de ese país, la mayoría de los casos fueron provocados por problemas de seguridad asociados con la presencia del crimen organizado y el narcotráfico, la presencia de maras y pandillas, ligado al control de los territorios, cobro extorsiones y/o negativa a pagarlas,violencia sexual, asesinatos, reclutamiento forzado de niños, niñas y adolescentes, entre otros.

De acuerdo al IDMC, existen aproximadamente 700 mil personas desplazadas en el llamado Triángulo Norte de Centroamérica.

Desplazamiento forzoso de comunidades indígenas

Al respecto, la CIDH señala que “los megaproyectos de infraestructura o desarrollo, tales como carreteras, canales, represas, puertos o afines, así como las concesiones para la exploración o explotación de recursos naturales en territorios ancestrales, pueden afectar a las poblaciones indígenas con consecuencias particularmente graves, ya que ponen en peligro sus territorios y los ecosistemas que allí se encuentran, por lo cual representan un peligro mortal para su supervivencia en tanto pueblos, especialmente en los casos en que la fragilidad ecológica de sus territorios coincide con su debilidad demográfica».

El organismo internacional además destacó que el desplazamiento forzoso de las comunidades indígenas ponen en riesgo sus derechos a la vida, a la dignidad, a la seguridad e integridad.

Pero el informe también manifiesta que los territorios indígenas sufren desalojos de manera violenta por parte de miembros de la Policía Nacional Civil, el Ejército y el Consejo Nacional de Áreas Protegidas, involucrando la quema y destrucción de viviendas, alimentos, animales, sin la previsión de medidas de retorno ni reubicación, sin posibilidades reales de un debido proceso ni de acceso a la justicia.

Estas situaciones también han traído consecuencias a los defensores de derechos humanos, defensores de la tierra, líderes comunitarios y periodistas quien sufren persecución y represalias a causa de su involucramiento en la protección de las víctimas. Ellos también «se ven obligados a desplazarse internamente o a través de las fronteras», señala la CIDH.

«La información recibida sobre los tres países de la región da cuenta de obstáculos por parte de los Estados para brindar respuestas frente a las denuncias realizadas y frente a las demandas de protección de las víctimas de las situaciones de violencia y desalojos que se ven forzadas a desplazarse», revela.

Puede Interesarle: Líder de Yatama dice que no hay autonomía en las comunidades indígenas de la Costa Caribe