La prevención en caso de sismo

Desde hace varios días he venido pensando en el gran daño innecesario que al país podría ocasionar otro terremoto similar a los ocurridos en el pasado

Ahora que la grave situación en Nicaragua absorbe la atención de todos los ciudadanos del país, hemos dejado de pensar en otro gran número de problemas no políticos que en determinado momento podrían resultar en un efecto más negativo que el causado por el descalabro que vivimos en el país.

Desde hace varios días he venido pensando en el gran daño innecesario que al país podría ocasionar otro terremoto similar a los ocurridos en el pasado, de sucederse en Managua, lo cual podría ser probable en los próximos pocos años. Del diario La Nación de Costa Rica del 7 de julio del 2019, he tomado lo siguiente del artículo “Simulacros de Agosto permitirá prepararnos para un terremoto”… “Los estudios de sismología realizados por el Observatorio Vulcanológico y Sismológico de Costa Rica (OVSCR) revelan que, entre unos ocho años en la Península de Osa, ubicada en la zona sur de Puntarenas, ocurrirá un terremoto de 7 grados o más”. No se cuenta con estudios como los realizados en Osa para todo el territorio, por lo que el científico autor del artículo, advierte que antes de ese periodo de tiempo, otro sismo de alta magnitud podría ocurrir en otra zona del país.

¿Y en Nicaragua? Particularmente en esta ocasión quiero referirme al sinnúmero de vallas publicitarias cuyas bases metálicas de gran altura (superiores a los 10 metros) han invadido Managua con el sencillo pero inexplicable objeto de colocar en su extremo superior rótulos anunciando empresas o entes gubernamentales, amenazando al caer a las áreas adyacentes. Las vallas publicitarias de enormes dimensiones se multiplican y se colocan en cualquier lugar, a veces a pocos metros de hoteles, parques, barrios marginales, cerca de calles transitadas, y en todos lados de la ciudad. Estas vallas cuyos postes metálicos están empernados a bases de concretos de relativa baja profundidad y de calidad no garantizada, constituyen un peligro potencial inminente.

Al momento de que ocurriera un terremoto de similar o mayor magnitud a los que hemos vivido en el pasado y cuyo retumbar, como lo hemos visto algunos que ya somos muy mayores, mueve la tierra con tal furia que gran parte de estos enormes postes metálicos, caerían sobre casas, calles y edificios, pudiendo destruir todo lo que esté en su alrededor. Ante esta alta posibilidad y siendo innecesaria la colocación de estas enormes vallas publicitarias, considero un riesgo sumamente peligroso para las personas que habitan alrededor o cerca de ellas y que al momento de un terremoto causaría gran daño y destrucción. Este riesgo se podría minimizar colocando estas vallas publicitarias, si fuera necesario, a una altura de 3 metros, en áreas no vulnerables. Si esta situación no se revisa o no se toman las medidas que corresponden y de forma inmediata, los responsables de posibles daños, por algo tan innecesario, serán no solos las autoridades o los propietarios de esas vallas publicitarias sino también las empresas que se anuncian en ellas.

El autor es ingeniero.