Descubra Granada: una ciudad colonial, asediada por piratas y quemada por William Walker, cumplirá 500 años

En vísperas de cumplir 500 años de existencia, su urbanismo y arquitectura nos sumergen en sus imágenes que atraviesan los tiempos de la colonia y la república hasta nuestros días: ¡Aquí está Granada!

La Iglesia La Merced fue construida en 1534, y su fachada barroca entre 1781 y 1783. Su interior es neoclásico. Luego fue dañada por ataques de piratas. LA PRENSA/Archivo

Granada fue llamada «Ciudad Sirena» por el poeta nicaragüense Pablo Antonio Cuadra, por haber sido emplazada en las márgenes de la Mar Dulce -como llamaron los españoles al Lago Cocibolca-, sirvió de punto de búsqueda del Estrecho Dudoso, la conexión entre el mar Caribe y el Océano Pacífico.

Esta «Ciudad Mártir» se ha sobrepuesto de manera constante a los embates del hombre y la naturaleza; y ha resurgido de las cenizas, como el ave Fénix; también ha renacido a un nuevo tiempo de auge y fulgor.

A partir de 1494 se inicia el proceso fundacional de ciudades en América con La Isabela en República Dominicana, primer asiento en territorio insular. Granada se ubica entre las primeras setenta ciudades coloniales trazadas según los cánones preestablecidos por la Corona Española.

Pero no fue sino hasta 1524 que Granada (Nicaragua) fue fundada en territorio continental, para entonces se había iniciado el proceso de fundación de ciudades, creación de instituciones y designación de autoridades en territorio americano.

El recién pasado 15 de agosto de 2019, la ciudad de Panamá La Vieja fundada en 1519 por Pedro Arias Dávila celebró el V Centenario de su fundación.

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Este fue el sitio en el Pacífico del continente americano desde donde se inició la exploración y conquista del Istmo y de otros territorios de Centro y Suramérica, aunque de este emplazamiento original fue trasladada debido a su total destrucción en el año de 1671 debido a incursiones piratas.

A causa de ello se puede afirmar que en el concierto de ciudades coloniales de la América hispana, la ciudad de Granada de Nicaragua, ubicada en Centroamérica, tiene una particularidad que la diferencia y la singulariza como la más antigua en tierra firme del continente que no ha cambiado de lugar.

Pese a no pertenecer a la primera generación de ciudades fundadas por los españoles, sino al tercer impulso fundacional, ha persistido en su mismo asiento, donde la definiera el capitán de conquista Francisco Hernández de Córdoba, convirtiéndose, por tanto, en un espacio donde habita el pasado y donde su gente conserva los tradicionales estilos de vida ancestrales.

Vista de Granada desde lo que hoy es la Otra banda. Arroyo de Valeriano Torrez. Reproducción/F.López

Residencia del cacique guerrero Nequecheri

En vísperas de cumplir 500 años de existencia, su urbanismo y su arquitectura son esencialmente pretéritos y nos acercan, nos sumergen en esas imágenes que atraviesan los tiempos de la colonia y la república hasta nuestros días.

Su emplazamiento fue trazado en medio del triángulo que conformaban tres poblados indígenas de origen chorotega, mexicano.

El más importante era Xalteva, de plaza concéntrica, residencia del cacique guerrero Nequecheri, que tenía bajo su mando más de 10.000 almas en la zona; Cuiscoma, pueblo lineal, comerciante, que avanzaba en dirección hacia el Lago de Nicaragua; y Tepetate, lugar donde habitaban laboriosos y creativos artesanos del barro, cuya producción recorrió los caminos de Mesoamérica.

«Here was Granada»

Granada, en la América continental, se destacó durante la colonia por haber sido uno de los puertos lacustres más activos y prósperos de la Capitanía General de Guatemala, por donde salían y entraban personas y mercancías que circulaban por el mar de las Antillas hasta la península ibérica.

Una ciudad que se enseñoreó con el comercio, confiriéndole una relevancia destacable, siendo codiciada por piratas y corsarios que deambulaban por el Caribe en búsqueda de las posesiones españolas, para apoderarse de ellas por su posición geográfica estratégica, o por su importancia política y comercial.

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Plaza en Granada. El filibustero William norteamericano Walker revisa sus tropas. LA PRENSA/reproducción/Archivo

Granada entró en sus objetivos siendo asediada durante los siglos XVII y XVIII por los más connotados aventureros de la época, que la saquearon, incendiaron y destruyeron parcialmente.

Después de la independencia de España, y con el descubrimiento del oro en California a mediados del siglo XIX, compañías norteamericanas pusieron a competir a Nicaragua y Panamá para establecer la ruta interoceánica de la fiebre del oro.

Así, el Río San Juan de Nicaragua, San Juan del Norte, El Castillo, San Carlos, Granada, La Virgen y San Juan del Sur fueron sitios del recorrido de la Ruta del Tránsito.

Al ser punto obligado de paso de personas y mercaderías por el territorio nacional, Granada retomó su prestigio de antaño, y vivió otro tiempo de prosperidad, lamentablemente truncado por la presencia de filibusteros y mercenarios al mando del norteamericano William Walker, que, al ser derrotados, incendiaron y lapidaron la ciudad con un letrero que decía: «Here was Granada».

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Reproducción/F.López
Reproducción/F.López

En la segunda mitad del siglo XIX

Disipada la pólvora de la Guerra Nacional y restablecida la paz y el sosiego político, Nicaragua vio una acelerada transformación en todos los órdenes de la vida ciudadana, de progreso y desarrollo en las principales ciudades del país, siendo la “modernización” objetivo clave en la mente de los nicaragüenses de entonces.

Esto solo fue posible por las transformaciones en la economía nacional, en particular, la inserción en el mercado mundial de la producción de café y azúcar, que dejó buenos recursos para financiar los aires de cambio en el país.

Y Granada no debía estar al margen de estas tendencias, sobre todo, siendo el centro del poder político que hegemonizó el control del Estado durante tres décadas -1863 a 1893- aunado al hecho que entonces era cuna de un fuerte grupo económico de agricultores, ganaderos y comerciantes poseedores de una pujante posición en la economía nacional.

La Granada reconstruida después del incendio de 1856 es la que hoy vemos, y es producto precisamente de ese tercer auge económico impulsado por el café y el azúcar.

Y es con esos dividendos que la ciudad puede exhibir hoy su llamativa apariencia, con edificios coloniales, neoclásicos y de otras corrientes estilísticas, que se levantan orgullosos, y muestran, para deleite de quienes la visitan, su carácter patrimonial.

Veleta del Mercado municipal, 1892 fecha de inauguración. Cortesía/F.López

La «Gran Sultana», apelativo que usualmente le dan a la ciudad debido a su aire morisco, o quizás por su relación con su homóloga española “La Taifa de Granada” del Califato de Córdoba, de clara influencia musulmana en cuanto a su vivacidad, colorido y movimiento, es una ciudad que sus habitantes han sabido mantener en pie en el mismo sitio fundacional y la han preservado para el futuro.

Granada ha desempeñado un rol protagónico en la construcción de la identidad nacional a lo largo de sus casi cinco siglos de existencia.

En 2024, dentro de seis años, será celebrada esta efeméride, entonces como ahora, se reconocerá su permanencia, importancia histórica, política, económica, social y cultural, como una de las principales ciudades que han contribuido a perfilar lo nicaragüense.

Desde siempre se ha dicho que Granada es la ciudad turística por excelencia del país. Esto es gracias a su identidad propia, su personalidad como ciudad con escala humana, como retablo para admirar los rasgos del pasado colonial, receptáculo en el cual perviven las tradiciones populares religiosas y las diversas expresiones culturales que la caracterizan como representativa de la cultura nacional.

Pero también ha contribuido mucho a su reputación el estar asociada a hitos naturales que siempre han llamado la atención de los visitantes nacionales y extranjeros, como son sus isletas, el volcán Mombacho y la laguna de Apoyo.

Estos recursos naturales, combinados con los recursos culturales de la ciudad, conforman un destacado producto turístico de gran valor, en el que se conjugan armoniosamente cultura y naturaleza.

Costado norte del mercado municipal Prada de los coches en 1987. Cortesía/F.López

Disfrute de un alegre viaje en coches jalados por caballos o un paseo por las isletas

En las dos últimas décadas, después de los turbulentos episodios militares de la década de 1980, y establecida la paz, Granada se adentra lentamente en un nuevo derrotero con el turismo como eje dinamizador de la actividad económica local. Esta tendencia creciente ha traído a la ciudad  nuevos aires y evidentes transformaciones.

La inversión extranjera se ha aposentado en las principales arterias del Centro Histórico y cada vez más en áreas alrededor de éste, negocios de servicios turísticos de distinta índole que disponen a la localidad como un destino con variedad de ofertas: lujosos hoteles, cómodos condominios, atractivos hospedajes, elegantes y distinguidos restaurantes, amenas cafeterías, interesantes sitios dónde departir y entretenerse.

Granada como sitio turístico ya no es solo el eslogan de ciudad turística por excelencia que desde los años de 1950 se decía. Ahora es una variedad insospechada de experiencias, únicas e inolvidables, que uno puede vivir al visitarla.

Granada es el recorrido a pie por el Centro Histórico, o el disfrute del alegre viaje en los coches o carruajes jalados por caballos por rutas previamente establecidas por los aurigas, que de manera amena van explicando en español, o en inglés, cada detalle de los principales edificios privados y públicos, parques, plazas, iglesias, fortificaciones coloniales, bulevares, malecón y Lago de Nicaragua, museos, centros culturales y sitios de interés turísticos.

Es descubrir cada rincón de la ciudad, por sus calles y avenidas; el palpitar de las formas de vida que reflejan los años transcurridos; es sorprenderse con los detalles de una arquitectura vernácula y con la gratitud de los grandes espacios de la vivienda granadina que no escatima en ofrecer comodidad y relajamiento.

Es decidirse, si hay interés, a visitar las iglesias de la ciudad, muestrario de la arquitectura religiosa hispanoamericana, con templos que son verdaderas joyas del patrimonio construido en el país.

También resulta atractivo visitar las isletas del Gran Lago de Nicaragua, ya sea por un recorrido de una hora, o bien quedarse por el día en una de ellas y disfrutar de esa inolvidable experiencia de inmensidad lacustre con naturaleza rebosante de verde y alegría de aves.

O si de cultura se trata, disponer su viaje en los primeros días del mes de febrero de cada año, para entrar en el mundo idílico de la literatura, sumergiéndose en la poesía del mundo durante la fiesta poética más importante de Nicaragua: el Festival Internacional de Poesía de Granada, celebrado en febrero de cada año y donde se dan cita poetas de los cinco continentes de la Tierra.

La apertura del XIV Festival de Poesía de Granada el año pasado. LAPRENSA/ROBERTO FONSECA
XIV Festival Internacional de Poesía de Granada, 2018. El pasado año fue suspendido por la crisis que vive Nicaragua. LAPRENSA/Roberto Fonseca/Archivo

Granada ahora se prepara para llegar a su gran celebración: cumplir 500 años de su fundación, el próximo 2024.

Esta maravillosa ciudad colonial ha transitado por muchos episodios en su historia, naciendo, cayendo y renaciendo. Se ha plantado con firmeza sobre su solar original.

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Ha sabido permanecer incólume pese a todas sus caídas y aquí está de frente  a los nuevos retos configurando su carácter de ciudad fundacional y cimera.

De ciudad representativa y ejemplar que ha sabido subir por la senda cultural, y aprovechar sus recursos naturales para destacarse como un destino inevitable de la ruta turística de la región y de América.

¡Aquí está Granada! ¡Bienvenidos¡

( Ciudad de México, México; 22 de agosto 22 de 2019)

La ciudad colonial de Granada (Nicaragua) fue fundada en 1524, tan solo tres décadas después del proceso fundacional de ciudades en América con La Isabela en República Dominicana. LA PRENSA/Cortesía/F.López

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