Polanski y su filme «Yo acuso» crea polémicas en el arranque de la Mostra de Venecia

Polanski fue condenado por violación en los años 70 en Estados Unidos. "No voy a asistir a la gala de Polanski porque represento a muchas mujeres que estamos luchando en Argentina por cuestiones como ésta", dijo Lucrecia Martel

El director franco-polaco Roman Polanski llegando al Festival Palace en Cannes, sur de Francia el 19 de mayo de 2007. AFP / FRANCOIS GUILLOT / Archivo

La Mostra de Venecia arrancó este miércoles entre las polémicas por la participación del cineasta franco-polaco Roman Polanski, condenado por violación cometida en los años 70 en Estados Unidos.

La presidenta del jurado de la sección oficial, la directora de cine argentina Lucrecia Martel, reconoció que «le incomoda» la participación en el festival veneciano del anciano cineasta polaco.

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La cineasta sorprendió al anunciar en plena conferencia de prensa inaugural que no va a presenciar el estreno oficial del filme de Polanski, «J’accuse» (Yo acuso), programado para el viernes, por lo que lo verá en una función privada.

«No voy a asistir a la gala de Polanski porque represento a muchas mujeres que estamos luchando en Argentina por cuestiones como ésta, no deseo ponerme de pie y aplaudir», declaró Martel, quien pocas horas después precisó que sus declaraciones fueron mal interpretadas.

«Como no separo la obra de su autor y reconozco la humanidad en las obras precedentes de Polanski, no tengo nada en contrario a que su filme compite», dijo en una nota oficial.

«No tengo prejuicio alguno hacia el film y lo miraré como todos los otros en competición. Si tuviera prejuicios, renunciaría al cargo de presidenta del jurado», adelantó.

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La invitación al legendario Lido veneciano al maestro del cine franco-polaco, de 86 años, en concurso con «J’accuse», sobre el caso Dreyfus, el escándalo antisemítico en Francia entre 1894 y 1906, abrió un debate sobre el artista, su obra y su propia vida.

«No separo la obra del hombre, pero creo que su obra merece una oportunidad por las reflexiones que plantea, creo que merece una chance, por las cosas humanas que ha puesto en sus películas», reconoció la cineasta argentina.

Arte, artistas y crímenes

Por su parte, el director del festival Alberto Barbera, defendió la inclusión de la última obra del anciano cineasta como una reconstrucción «extraordinaria» de un evento histórico y pidió que sea juzgado por su trabajo.

«La historia del arte está llena de artistas que han cometido crímenes de diversa entidad y no por esto hemos dejado de tomar en consideración y admirar las obras que han hecho», explicó.

Martel lanzó también una propuesta controvertida al pedir que por dos años consecutivos el festival seleccione el mismo número de realizadores hombres y mujeres.

Un pedido de los movimientos feministas por la escasa presencia de directoras de cine mujeres en la competición oficial, tan solo dos sobre 21 filmes.

«Y después vemos qué pasa», comentó Martel, convencida de que las mujeres, así como otras minorías, necesitan espacio para sus artistas.

«La verdad» del japonés Kore-Eda

Y es justamente el papel del artista, su egocentrismo, el tema abordado en el filme «La verdad» del cineasta japonés Hirokazu Kore-Eda, protagonizado por Catherine Deneuve y Juliette Binoche, con el que se abrió este miércoles los diez días de Mostra.

Las difíciles relaciones entre madre e hija del galardonado realizador japonés, en competición por el León de Oro, es un retrato de las contradicciones, envidias y rencores, narradas por el vencedor el año pasado de la Palma de Oro en Cannes con el genial filme «Un asunto de familia».

Para la primera película que realiza fuera de su país, Kore-Eda escogió una elegante casa de París rodeada de árboles, en la que reside Deneuve, en el papel de Fabienne, estrella del cine francés, rodeada de hombres que la adoran y algo tiránica, la cual recibe a su hija, Binoche con hija y marido, en un juego entre realidad y ficción.

El complejo mundo de las relaciones familiares, con recuerdos cruzados, dolores sin confesar y muchos malentendidos, sigue inspirando al director japonés, de 57 años, que esta vez se mide con actores y actrices europeos, a excepción del estadounidense Ethan Hawke, lo que resulta todo un reto.

«Es el retrato de una actriz excesiva. Es alguien muy lejos de lo que soy, por eso me divirtió participar», contó Deneuve en una charla con la AFP.

La presencia de la estrella francesa, que ha sido siempre muy crítica con el movimiento Me Too iniciado en 2017 para denunciar la agresión sexual y el acoso sexual en el cine, coincide con las polémicas que acompañan la apertura del certamen por la participación de Polanski.

Deneuve ha siempre defendido al cineasta y considera que las críticas que ha recibido son demasiado «violentas» y que no tienen en cuenta que el tiempo ha pasado.

La actriz desfiló por el tapete rojo con su tradicional elegancia, vestida en negro con un chaleco anaranjado, siendo la primera de la lluvia de estrellas y leyendas del cine que pasarán por el Lido veneciano.

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