Comisión de la OEA tiene 75 días para entregar informe sobre Nicaragua a partir de hoy

La Comisión está integrada por los embajadores de Argentina, Estados Unidos, Paraguay, Jamaica y el Director de Asuntos Globales Canadá para Centroamérica, Cuba y República Dominicana.

Embajadores que conformarán la Comisión al más alto nivel para Nicaragua. LAPRENSA/Reproducción web

La comisión para Nicaragua de la Organización de Estados Americanos (OEA) ya tiene a sus cinco integrantes designados y a partir de este 30 de agosto, cuentan con un plazo máximo de 75 días para entregar un informe sobre su gestión ante la crisis que sufre el país desde abril de 2018.

La comisión tiene el mandato de llevar a cabo “esfuerzos diplomáticos al más alto nivel”, es decir, buscar un encuentro directo con la pareja dictatorial compuesta por Daniel Ortega y Rosario Murillo, “para encontrar una solución pacífica y efectiva a la crisis política y social en Nicaragua”.

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Aunque el régimen orteguista dejó sentado su rechazo a esta comisión desde el día de su conformación, el pasado 28 de agosto, analistas políticos opinan que en el transcurso de esos dos meses y medio pueden cambiar las cosas y el grupo de trabajo de la OEA podría convencer a Ortega de recibirlos o exponerse a sanciones.

También se mantiene la crítica de que estos procesos son aprovechados por Ortega con el fin de ganar tiempo.

Ortega tiene la última palabra

El exrepresentante de Nicaragua ante las Naciones Unidas, Julio Icaza Gallard, es de los que piensa que en 75 días puede cambiar la situación no solo en Nicaragua, sino en el continente, en alusión a la negociación en Venezuela, donde reina el régimen dictatorial de Nicolás Maduro, aliado de Ortega.

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“El rechazo expresado por el representante (de Ortega) en la OEA es coherente con el rechazo a la resolución aprobada por la Asamblea General de la OEA en Medellín (Colombia) y el rechazo a la actuación y a las decisiones del Consejo Permanente, incluido el Grupo de Trabajo al que se le impidió llegar a Nicaragua (en agosto del año pasado). Pero Ortega, como siempre, es quien tiene la última palabra y no sabemos cuál será su reacción ante un aumento considerable de las presiones diplomáticas que podrían traducirse en mayores sanciones de parte de los EE. UU., Canadá y la Unión Europea”, opinó Icaza.

Canadá y EE. UU.

Argentina, Canadá, Estados Unidos, Jamaica y Paraguay son los cinco países que designaron representantes para integrar la comisión de la OEA.

Particularmente, Canadá y Estados Unidos han sido los países que más han empujado medidas para presionar al régimen de Ortega a buscar una salida negociada la crisis. Ambas naciones crearon leyes para sancionar a los funcionarios orteguistas responsables de violaciones a los derechos humanos, las cuales implican el bloqueo de activos, prohibición de transacciones bajo su jurisdicción, negación o revocación de visas y penalidades económicas.

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Entre los sancionados están la esposa de Ortega y su cogobernante, Rosario Murillo; su hijo Laureano Ortega; su consuegro y jefe de la Policía, Francisco Díaz; el presidente de la Asamblea Nacional, Gustavo Porras, entre otros funcionarios.

Ortega quiere cansar a la comunidad internacional

El analista político Eliseo Núñez Morales valoró que Ortega está apostando por llevar a la comunidad internacional a una situación de inutilidad.

También, según Núñez, Ortega está a la espera de cambios en otros países que lo favorezcan, mientras él “juega a no moverse” en Nicaragua mientras pasa el tiempo.

“Ortega apuesta a que el PT (Partido de los Trabajadores) gane el siguiente período en Brasil, a que Cristina (Fernández de Kirchner) gane Argentina; a que la izquierda chilena regrese al poder, etcétera, para tener un mejor ambiente. Él está jugando a no moverse, que es una estrategia similar a la cubana, en la que todo cambia menos ellos”, manifestó Núñez.

El papel de Almagro

En la trama de la crisis de Nicaragua, también se debate el papel del secretario general de la OEA, Luis Almagro, quien en los últimos meses ha tenido un discurso moderado para hablar sobre la dictadura orteguista y no la considera una dictadura como Cuba y Venezuela.

Núñez valoró que la benevolencia de Almagro con el régimen de Ortega obedece a una estrategia dirigida a dar un trato diferenciado a uno de los tres grandes problemas que tiene en la región: las crisis de Venezuela, Nicaragua y Cuba.

“Almagro quiere ver si logra solucionar al menos uno de los tres problemas y está tratando muy torpemente de aislar a Ortega de los otros dos, pero no se da cuenta que ellos son un todo”, dijo el analista.

Crisis desde abril 2018

Nicaragua vive en crisis desde el 18 de abril de 2018, cuando comenzó la represión del régimen orteguista contra las protestas civiles que demandan su salida del poder.

Al menos 328 personas han muerto desde el 19 abril de ese año, por la brutal represión de la Policía Orteguista y los grupos parapoliciales, según un informe de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH).

Un grupo de expertos independientes internacionales determinó que en Nicaragua se cometieron crímenes de lesa humanidad.

Aplicación de la Carta

Transcurridos los 75 días, la comisión para Nicaragua debe entregar un informe al Consejo Permanente de la OEA.

El Consejo Permanente tiene el mandato de “adoptar las medidas que sean necesarias, incluida, si es el caso, la convocatoria a una sesión extraordinaria de la Asamblea General”.

La convocatoria de la Asamblea General sería para continuar con el proceso de aplicación de la Carta Democrática al Estado de Nicaragua, con el objetivo de constatar si se ha producido una ruptura del orden democrático, lo que podría devenir en la suspensión del país de la OEA, “con el voto afirmativo de los dos tercios de los Estados Miembros” (artículo 21 de la Carta).

Los escenarios de Ortega

El exembajador de Nicaragua en Alemania, José Dávila, asegura que el régimen de Daniel Ortega está en un callejón sin salida, porque “se ha dejado llegar al punto fatal que nada bueno puede hacer por Nicaragua que no sea malo para él”. En un escenario en que “Ortega deja entrar a la comisión de la OEA, es bueno para Nicaragua y malo para él. Si no la deja entrar, es malo para Nicaragua pero peor para él. Si reanuda el diálogo, si da elecciones libres o restaura las libertades o suelta a los presos que faltan o hace justicia, todo eso es malo para él. Por eso está cerrado a hacer aperturas, pero eso no es sostenible. Tarde o temprano ese esquema se cae, no lo soportará Nicaragua”, valoró Dávila.

Estos son los integrantes de la Comisión:

Embajador Leopoldo Francisco Sahores, Subsecretario de Asuntos de las Américas del Ministerio de Relaciones Exteriores y Culto de la República Argentina.

Embajadora Elisa Ruiz Díaz Bareiro, Representante Permanente de Paraguay ante la OEA.

Sébastian Sigouin, Director de Asuntos Globales Canadá para Centroamérica, Cuba y República Dominicana.

Embajadora Audrey Marks, representante Permanente de Jamaica ante la OEA.

Embajador Carlos Trujillo, Representante Permanente de los Estados Unidos ante la OEA.

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