Olesia Muñoz, la soprano de Niquinohomo: «Si me matan, bienvenido sea, lo hice por amor a mi patria, voy al cielo».

La excarcelada Olesia Muñoz perdió su negocio y dejó abandonada su casa. Vive clandestina y le regalan los medicamentos para combatir las enfermedades que le produjo la encarcelada. Así vive la soprano de Niquinohomo

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Olesia Muñoz Pavón tiene más de un año de no ir a su casa en Niquinohomo, después de que la Policía la capturó y la tuvo encarcelada durante 319 días. Tras ser liberada en el último grupo de presos políticos, calificados como líderes de las protestas contra el gobierno de Daniel Ortega, estuvo dos meses escondida porque le advirtieron de un plan para asesinarla.

“Dije que no iba a salir del país porque los que tienen que salir son los dictadores”, dice Olesia, desde una casa de seguridad donde ha tenido que vivir después que salió de prisión. De la cárcel también salió con varias enfermedades: neuropatía diabética e hipertensión por las que todos los días toma medicamentos que le regalan. Incluso, el propio día de su liberación fue hospitalizada de emergencia porque tuvo una fuerte recaída.

Además de que su casa está abandonada, a Olesia le quemaron el tramo de especies, que su madre le había heredado en el mercado Oriental de Managua, un mes antes de que la liberaran. No puede trabajar porque su récord le sale manchado con delitos que supuestamente cometió desde 2013 y tampoco pudo retirar dinero de una empresa de remesas en Costa Rica porque “estaba circulada como terrorista internacional”, según le dijeron.

Olesia asegura que no tiene intereses en un puesto político y que su imagen no podrá ser utilizada por algún partido. En esta entrevista cuestiona fuertemente a la Alianza Cívica y a la empresa privada porque argumenta que para salir del régimen de Ortega no hay que negociar sino que derrocarlo.

¿Cómo se encuentra después de 319 días en la cárcel?
Salí bien enferma, enfermedades que nunca pensé tener, pero producto de los sustos, las golpizas, la persecución que sufrí antes de ser detenida, me provocaron una neuropatía diabética, hipertensión, porque las celdas eran un horno; no teníamos acceso al sol del patio o a hielo. Ahí todo era al revés: las comidas eran heladas y los refrescos calientes.

¿Por qué se escondió durante dos meses después de ser liberada?
Por la misma persecución. Nosotros salimos de las cárceles vulnerables, un tanto debilitadas: nos golpearon muy fuerte. Pero no teníamos miedo, no, pero sí el cuerpo físico necesitaba descansar. Porque no es fácil que te estén asediando en tu casa. Entonces, por mi estado de salud no era conveniente que me expusiera a ese tipo de situaciones. Pero más que todo me resguardé para descansar y recuperar fuerzas físicas.

¿Qué pasó con su casa?
Yo vivía en Niquinohomo pero a raíz de que los paramilitares se meten y desbaratan mi casa, esa casa quedó abandonada. Ellos se llevaron todo: la casa está deteriorada, pero yo sigo en la lucha. Ando por donde quiera para que ellos no me hallen. No he regresado a Niquinohomo.

¿Cómo fue su captura?
A mi familia la resguardé en casa de amistades por los niños. Pero yo nunca me esperaba algo tan criminal: lo que hicieron con mi casa. Yo quedé atrapada en la bodega de la casa porque cuando los paramilitares llegaron disparando también pusieron bombas artesanales que habían incautado a los opositores. En ese momento era tanto el terror que tenía que no lograba escuchar nada, pero la gente dice que me gritaban y ofendían desde afuera. Derribaron los portones de la casa a punta de bala y entraron, pero yo logré esconderme y tirarme a la bodega y ahí permanecí ocho días sin luz y sin alimentos. Hasta después me rescataron, porque los organismos de derechos humanos no pudieron, el padre tampoco pudo. No hubo medios para que me sacaran porque la casa estaba acordonada de paramilitares para capturarme. De ahí logré salir hacia Carazo, donde me capturaron ocho días después. Pero ahí fui entregada por algunos familiares míos que son simpatizantes del gobierno.

¿Su familia está dividida?
Es lamentable que en esta situación de un régimen que asesina al pueblo, hasta tu misma familia sea cómplice. Son primos afines al gobierno que me entregaron por dinero.

Olesia Muñoz, excarcelada política de Niquinohomo. LAPRENSA/O.Navarrete

¿Por qué la arrestaron a usted?
La verdad es que yo tengo un liderazgo por la religiosidad de la Iglesia católica, y eso ha levantado mucho mi credibilidad en todos los pueblos. Yo he proyectado mi música a todas las parroquias de Nicaragua. Entonces es un liderazgo que traigo por religiosidad, no político. Pero cuando miré los asesinatos que empezó a hacer el dictador, eso me llenó de mucho dolor y yo le dije a Dios que me diera permiso y me tomara de su mano para ser parte de la lucha porque era una gran injusticia. Entonces alcé mi bandera y mi voz y por ello se sumaron todos los pueblos de la meseta. Eso fue todo lo que hice. En cuanto a los tranques eran otros los líderes, y lo que hizo el pueblo era apoyar con comida o bebida.

¿Qué tan duro fue la cárcel?
Fue dura pero nunca perdí las esperanzas en Dios. No tuve miedo de morir ahí, porque eso era lo que más esperábamos por las golpizas que nos daban. Soy testigo de que a Irlanda Jerez la quisieron desaparecer varias veces y nosotros nos opusimos. Al armarse la bulla, las mismas presas comunes denunciaban a los medios lo que pasaba con nosotros, porque ellas tenían celulares.

¿A usted qué le hicieron?
A mí me torturaron: me sacaron las uñas de mis dos dedos gordos. Me golpearon fuertemente hasta caer en manos de (el comisionado) Ramón Avellán, que no es nada fácil. Esa gente me agarró a matar. Si no me lograron matar fue porque Dios no se los permitió. Aparte de la golpiza y la tortura me gritaban palabras vulgares y pedían información de cosas que no sabía. Y si me iban a matar ahí, ya estaba resignada.

¿Qué le preguntaban?
Quién me financiaba, quiénes eran los que andaban conmigo. Yo nunca estuve con alguien. Yo solo como Olesia, autoconvocada alcé mi voz y ellos muy bien lo saben. Les decía que fueran a los bancos a ver si yo tenía algún depósito de alguien, porque ellos bien sabían que soy honesta. Todo el pueblo y en la meseta de los pueblos lo saben. Yo solo era parte de las marchas multitudinarias. El único delito es que se me sumaban los pueblos: “Decían ahí va la Olesia, esto es serio: vamos sobre”.

¿Por qué cuando salió de la cárcel no se fue del país?
A mí la Comisión Permanente de Derechos Humanos (CPDH) me mandó a avisar que había un intento de asesinato en mi contra, e inmediatamente me dijeron que me fuera del país, que buscara cómo salir. Yo no tenía dinero: se lo llevaron todo. Pero dije que no iba a salir del país porque los que tienen que salir son los dictadores. Y dije: “Si me matan, bienvenido sea, lo hice por amor a mi patria, voy al cielo. Y si no me matan, Dios tendrá un propósito conmigo en este mundo”. Y así voy, ese es mi lema.

Hemos visto que a varios excarcelados les han disparado después de ponerlos en libertad. ¿Tiene miedo?
Estamos expuestos a todo. Yo digo que no tengamos miedo: el miedo es del diablo y Dios nos ha quitado el miedo a toditos porque los chavalos siguen luchando. Y no nos vamos a detener hasta que se logre la victoria de Nicaragua. Tenemos que demostrar al mundo entero que aquí hay una dictadura asesina y un pueblo clamando justicia.

Si me matan, bienvenido sea, lo hice por amor a mi patria, voy al cielo. Y si no me matan, Dios tendrá un propósito conmigo en este mundo”.Olesia Muñoz Pavón,excarcelada política

¿Qué opina de los presos políticos que aún quedan?
Cada día va aumentando la lista. Eso el gobierno lo tiene porque siempre quiere dejarse presos para buscar cómo negociar. Nosotros seguimos clamando la libertad para todos ellos. Pero siempre Ortega va a meter presos para amedrentar al pueblo: porque él no quiere que el pueblo se siga expresando. Quiere tener presos para buscar un medio de negociación porque sabe que no tiene salida.

¿Cómo se metió a la Iglesia?
Desde muy chiquita mis padres me formaron los sentimientos cristianos. Porque desde que estaba muy niña o en el vientre de mi madre ya traía eso: el amor a Dios y ayudar a los más necesitados. Yo nunca he tenido dinero, pero sí he sido una mujer trabajadora al igual que mis padres. Y yo ayudaba a las comunidades rurales de Niquinohomo por medio de ayudas de amigos: llevaba proyectos para niños y adultos. Yo siempre encontraba los recursos para hacer las cosas. Y eso ayudó a que la gente tuviera mucha admiración por mí. Y la música también, porque a la gente le gusta cómo yo canto porque es un don que Dios me regaló y lo he llevado al servicio de Dios y de la gente.

¿Cómo aprendió a cantar?
Eso es algo nato que lo traigo desde el vientre de mi mamá. Porque los hermanos de ella, mis tíos, eran guitarristas. Tengo entendido que también mi abuelo paterno. Entonces creo que es algo nato. Lo que hice fue meterme a un conservatorio de música en los años ochenta. Y actualmente a la necesidad de ver que la iglesia carecía de coros, comencé con los proyectos para enseñarle música a la gente. Aprendí a tocar el piano, la guitarra, pero el instrumento por excelencia que Dios me ha dado es la voz. Que también fue lo que utilicé en el Chipote. Ahí llevé la esperanza a los presos cuando entré cantando a la Virgen y el Ave María. Fue algo que a los presos los dejó atónitos, guardaron un silencio total, se honró a Dios en ese momento. Y una vez que dejé de cantar, cuando me metieron a la celda 38 solita, los aplausos y gritos sonaron. De esa manera yo les transmitía mi fe a los muchachos que se encontraban presos.

¿Qué hacía antes del 18 de abril?
Siempre cantar, evangelizar. Siempre servir a las parroquias y a la gente. Incluso, cuando estaban lo tranques yo siempre viajaba a Managua para atender un tramo, en el que se vendía todo lo que el nacatamal lleva, en el mercado que me heredó mi madre. Yo así estaba con mi vida normal, pero sí apoyaba organizando marchas, que luego se volvieron multitudinarias en los pueblos.

Hace dos semanas anduvo en Costa Rica con los exiliados. ¿Qué percibió?
Ellos están sufriendo mucho: hambre, están durmiendo en los parques bajo lluvia. Andan niños, familias enteras sin empleo y están pasando muchas dificultades en cuanto a salud. Nosotros fuimos y nos reunimos con gente que les puede dar ayuda a los exiliados. Por lo menos a abrirles puertas para que las ayudas puedan llegar. Ellos decían que no querían un plato de comida, sino un medio de trabajo para poder subsistir para mientras la dictadura cae.

¿Existe mucho descontento de los exiliados?
Sí, sobre todo con la Alianza Cívica, porque ya no les creen nada. Igual yo. Es cierto que la Alianza hizo que nos liberaran a nosotros, pero también hay un montón de gente presa. Aquí no se trataba de liberarme a mí o a los demás, sino que a todos. Entonces existe un descontento porque lo que yo percibo es que quieren el poder de Nicaragua: un traspaso. Entonces ellos han venido maquillando muchas cosas y el pueblo lo que quiere es elecciones libres, nuevos partidos, nuevos políticos.

¿Pero no cree que la Alianza sirva como un “catalizador de la oposición” como lo han expresado algunos de sus miembros?
Yo sé que en la Alianza están Edwin Carcache y Medardo Mairena. Yo ni loca me arrimaría a la Alianza ni a los partidos políticos. Porque ahorita la mínima cosa que digás mal, te desbaratan en los medios y las redes. Entonces yo no pienso aliarme a nadie ni tampoco voy a prestarme a que alguien me use como ex presa política. No lo veo prudente porque me debo a un pueblo, no por un determinado grupo ni tampoco por un partido. Entonces mi línea será siempre firme, como una persona civil que seguirá luchando por su país. No aspiro a los puestos políticos, no me interesan, solo quiero la libertad para Nicaragua y volver a mi vida normal.

¿No cree que para lograr la libertad de Nicaragua se necesita la unidad de los opositores?
Sí, la unidad opositora se puede dar con una visión más positiva: no tiene que ser con la Alianza Cívica porque ellos no han dado muestras de ser civiles que velen por el país. Todo lo contrario, la muestra que la Alianza ha dado es una ambición de poder. Entonces, creo que se están tratando de acomodar para quedar en algo, de agarrar algo, no se trata de eso. Porque si estamos luchando contra una dictadura no podemos ir en esa línea de la dictadura. Se tiene que limpiar todo de raíz, la maleza, la iniquidad, lograr algo nuevo. Una prueba es la empresa privada: si ellos quisieran al pueblo ya se hubieran ido a un paro nacional indefinido y ahogan a este régimen. ¿Por qué no lo hacen? Porque tiene intereses el gran capital. Ellos dicen que el paro va a afectar al pueblo, pero no saben que el pueblo puede resistir lo que sea. Este pueblo es luchador: puede aguantar hambre con tal de que esto se termine, yo te lo apuesto porque los nicaragüenses estamos desesperados. Entonces, ellos ya no engañan a nadie.

Olesia Muñoz, excarcelada política. LAPRENSA/Ó.Navarrete

Plano personal

Olesia Muñoz Pavón, de 47 años de edad, estuvo presa junto a su hermana Tania, durante casi el mismo tiempo.

Fue candidata a alcaldesa de Niquinohomo en 2017, pero su familia asegura que el Frente Sandinista se robó las elecciones.

Se metió en un grupo político en tiempos que Herty Lewites se lanzó como candidato a la Presidencia por el Movimiento Renovador Sandinista (MRS).

Vivía en su casa de Niquinohomo con sus hermanos y sobrinos.

Sabe tocar guitarra, piano y es soprano. Todos sus conocimientos musicales los aprovechaba para trabajar en eventos privados.

Su tramo en el mercado Oriental fue quemado un mes antes que la liberaran. El negocio lo alquilaba a un amigo y de eso vivía y sobrevivía en la cárcel.

Ha sido opositora desde niña porque su padre, que trabajó para el Estado en tiempos de los Somoza, fue perseguido por el Frente Sandinista en los años ochenta. Además porque sus hermanos fueron llevados obligados al Servicio Militar Patriótico.