Campesinos de las Segovias desmotivados a sembrar debido a la sequía y los altos costos de los insumos agrícolas

Familias campesinas tienen serias dificultades para volver sembrar en esta época de postrera, por las pérdidas que tuvieron en la siembra de primera, la carencia de crédito bancario y la falta de apoyo del régimen

El futuro del abastecimiento de alimentos básicos está en riesgo por la pérdida de la cosecha de primera y la inseguridad en la siembra de postrera de frijol y maíz. LAPRENSA/ William Aragón.

La pérdida por falta de lluvias de más del 80 por ciento de la cosecha de primera de maíz y frijol en muchas zonas de Las Segovias, al norte de país, ha desanimado a las familias del campo a seguir cultivando en la siembra de postrera, lo que pone en riesgo el futuro de la seguridad alimentaria de la zona.

En el Corredor Seco, que comprende los municipios de los departamentos de Estelí, Madriz y Nueva Segovia, la gran mayoría de las familias campesinas, que poseen entre cuatro a ocho manzanas de tierras cultivables, tienen serias dificultades para volver sembrar en esta época de postrera, por las pérdidas que tuvieron en la siembra de primera y la carencia de crédito bancario,  la falta de apoyo del actual régimen orteguista y los altos costos de los insumos.

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También los pequeños productores agrícolas enfrentan la caída en los precios de sus productos y del consumo en los mercados locales. Esto abonado por el mayor incremento de la migración que está dejando sin mano de obra y sin relevo generacional en el campo, por lo que también se pone en riesgo el abastecimiento productivo.

«Perdimos toda la siembra de cuatro manzanas de maíz y frijol, y ni para la semilla nos quedó. Entonces de donde vamos a sacar para comprar nuevamente las 60 libras de semilla de maíz y frijol que se necesita por manzana a sembrar, porque ni para la comida sacamos”, expuso el productor José Ernestino García Flores, habitante de la comunidad de Cuje del municipio indígena de Totogalpa, zona del departamento de Madriz.

Detalló que para sembrar las tres manzanas de tierras de maíz y frijol, en la cosecha de primera, necesitó de 36,000 córdobas (12,000 córdobas por manzana). «Con eso compramos las semillas, los quintales de urea y abono, el pagó de los bueyes para el arado de la tierra, los plaguicidas y el foliar. Pero para obtener ese dinero vendimos tres vaquillas paridas en 23,000 córdobas las tres, y un buey que apenas me dieron 12,000 córdobas. Y al final todo lo perdimos ya que aquí ni llovió y nos quedamos peor que antes”, señaló.

Ahora cuenta que no tiene nada y que no piensa sembrar en la cosecha de postrera.  “Vea amigo. Yo estoy pensando irme a trabajar con toda mi familia (cuatro hijos de 6, 7, 9 y 12 años, él y su mujer) ya sea a Honduras, El Salvador y ya por último a Costa Rica. y dejar botado estas tierras, porque no sirven de nada si nadie, aquí te apoya”, expuso.

Al igual que don Ernestino García Flores, la gran mayoría de las familias campesinas de los 28 municipios de los tres departamentos (Estelí, Madriz y Nueva Segovia) de Las Segovias no obtuvieron este año crédito bancario ni de las microfinancieras y tampoco del régimen orteguista.

Por su parte, el productor Jorge José Tercero Rodríguez, de una de las comunidades del municipio de Ciudad Antigua, en el departamento de Nueva Segovia, dijo que la mayoría de los productores de esa zona perdieron las siembras de primera. “Ahora estamos esperando obtener una cosecha moderada de maíz y frijol para recuperarnos en esta postrera que sale a mediados de agosto”, expuso.

Saturnino Hudiel Fuentes, de la comunidad La Laguna, en el municipio de San Nicolás, don Gordiano Valdivia, de la comarca de Llano Redondo, y Juan Rizo, de la comarca La Ceiba, ambas en la comunidad de Santa Cruz, zonas del departamento de Estelí, afirman que por el alto precio de los insumos, la inestabilidad de las lluvias y la falta de financiamiento muchos campesinos de estos lugares no sembraron este año las áreas que acostumbraban a cultivar en postrera. Y hay casos como el del productor Gordiano Valdivia, quien afirmó que en el ciclo de primera fue la última vez que araba sus tierras.

Caída de los precios

La caída en los precios del frijol y el maíz vino agravar más la situación ya de por si decadente del campo, donde los productores se enfrentaron al mayor incremento de los insumos, la ausencia de mano de obra tradicional y el desinterés de sus hijos por las actividades del campo.

Pero no solo los productores de granos básicos tienen problemas. “Los hortaliceros hemos reducido hasta en un 70 por ciento la producción en comparación con los años anteriores”, se lamentó Alí Blandón Navarrete, el mayor productor de papas de la comunidad Los Jobos, zona de Estelí.

Datos recientes filtrados por funcionarios de la oficina del Ministerio Agropecuario (MAG) en Madriz, reportan que en la siembra de primera 13,600 productores resultaron afectados por la pérdida de gran parte de sus cultivos por la ausencia de lluvias regulares, que se extendió con la entrada de la canícula, lo que fue notorio ante la reducida sacada de la cosecha de las comunidades donde tradicionalmente se cultiva maíz, frijol y millón.

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Hijos de campesinos pierden interés en tierras productivas

La crisis sociopolítica y económica generada por los acontecimientos de abril del 2018 ha golpeado severamente el campo en la región (Estelí, Madriz y Nueva Segovia) de Las Segovias, donde la mayor emigración a países como Costa Rica, Honduras, El Salvador y Guatemala es de hijos de las familias campesinas o productores.

El pastor de la iglesia Getsemaní de las Asambleas de Dios del municipio de San Nicolás, zona del departamento de Estelí, Medardo Chavarría Espinoza, dijo que en San Nicolás muchos jóvenes han emigrado también por temor, debido a que participaron en las marchas antigubernamentales. “Por lo que en el área rural muchas familias están viviendo de las remesas y poco a poco los productores están dejando de trabajar la tierra, porque hay poco relevo generacional”, explicó.

 

Los pequeños productores de granos básicos en el norte del país por los serios problemas que actualmente enfrentan con el financiamiento crediticio, altos costos en los insumos, caídas de los precios del quintal del maíz y frijol y la perdida de la anterior cosecha ya no encuentran como sembrar en postrera, por lo que muchos ya han decidido no cultivar”.

Salvador Castillo Montenegro, productor y directivo de la Federación de Asociaciones de Ganaderos de Nicaragua (FAGANIC).

No duda en afirmar que cuando los actuales productores ya no puedan más sus hijos, al heredar las tierras, lo primera que podrían hacer es venderlas para dedicarse a otra actividad.  Esto porque las políticas de Estado están ausentes en el campo, y las condiciones del mercado han empeorado por el bajo consumo, posiblemente por la migración de los ciudadanos y el desempleo galopante.

“Algunas organizaciones que trabajan con el comercio justo tienen esperanza de que un día pueda ampliarse a otros rubros con el fin de que los productores nacionales puedan tener mejor precio, pero actualmente están trabajando en la educación de los jóvenes con miras de que estos puedan quedarse en sus comunidades”, dijo Merling Prensa, representante de la organización de comercio justo en nuestro país, una de las pocas organizaciones que están tratando de disminuir el efecto del abandono del área rural por parte de las nuevas generaciones.

Colaboración/Periodista Roberto Mora Cárcamo