Aumenta a 20 la cifra de muertos por el huracán Dorian en las Bahamas

El desastre natural además dejó unos 70,000 damnificados, según informó el secretario general adjunto para Asuntos Humanitarios de la ONU, Mark Lowcock

Dorian avanzaba con vientos de 165 kilómetros por hora, y a las 6:00 (hora local) se situaba a unos 185 kilómetros de Jacksonville, en Florida, y unos 290 kilómetros al sur de Charleston, en Carolina del Sur. LA PRENSA/AFP

El huracán Dorian continuaba avanzando lentamente este miércoles hacia la costa sureste de Estados Unidos como una peligrosa tormenta de categoría 2, tras dejar al menos 20 muertos e importantes daños materiales en las Bahamas.

De acuerdo al diario digital Bahama Press, que cita al ministro bahamense de Salud, Duane Sands, se espera que la cifra aumente. Sands dijo, según el medio de comunicación, que 17 de las víctimas son de la isla Ábaco y tres de Gran Bahama.

Unas «70,000 personas necesitan ayuda inmediata» en las islas Bahamas tras el paso del huracán Dorian, dijo el miércoles el secretario general adjunto para Asuntos Humanitarios de la ONU, Mark Lowcock.

La ONU desbloqueó un millón de dólares, dijo Lowcock a periodistas a través de un contacto telefónico desde Nassau, y refirió a la necesidad de proporcionar alimentos, agua, abrigo y medicamentos.

Las últimas dos víctimas se reportaron este martes a consecuencia de sus heridas, anunció el primer ministro Hubert Minnis en rueda de prensa. El dirigente advirtió que la cifra de víctimas podría aumentar y llamó a Dorian «una de las mayores crisis en la historia de nuestro país».

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Dorian avanzaba con vientos de 165 kilómetros por hora, y a las 6:00 (hora local) se situaba a unos 185 kilómetros de Jacksonville, en Florida, y unos 290 kilómetros al sur de Charleston, en Carolina del Sur, según el Centro Nacional de Huracanes (NHC) estadounidense, con sede en Miami. El huracán se desplazaba en dirección norte-noroeste, a unos 15 kilómetros por hora, añadió. En Folly Beach, Carolina del Sur, George Hubbard, de 41 años, dice creer que los vientos «no serán demasiado fuertes», aunque «estoy más inquieto por las inundaciones».

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Pero Trump instó a las personas a mantener la prudencia. «Puede que Estados Unidos tenga un poco de suerte respecto al huracán Dorian, pero, por favor, no bajen la guardia», tuiteó el mandatario. Las autoridades declararon el estado de emergencia en gran parte de la costa este del país. El Pentágono, en tanto, indicó que 5,000 miembros de la Guardia Nacional y 2,700 militares en servicio estaban listos para intervenir en caso de necesidad.

En busca de sobrevivientes

Los esfuerzos para rescatar sobrevivientes de Dorian se redoblaron este miércoles en las Bahamas, con apoyo de Estados Unidos y Reino Unido, en medio de la gran devastación que causó el huracán en este archipiélago del Océano Atlántico. Los bahameños utilizaban jet skis y botes para retirar a las personas atrapadas en sus casas inundadas y destrozadas por las intensas lluvias y vientos de uno de los ciclones más potentes de los que se tiene registro.

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La Guardia Costera estadounidense y la Marina Real británica se sumaron a los equipos de rescate con helicópteros, conduciendo evacuaciones médicas y evaluaciones aéreas para ayudar a coordinar los esfuerzos de alivio, así como vuelos de reconocimiento para evaluar los daños.

La Federación Internacional de la Cruz Roja y la Media Luna Roja (IFRC) dijo estar preparando «un gran esfuerzo de emergencia» para aliviar la situación de unas 76, 000 personas afectadas por el ciclón en Gran Bahama y en las islas Ábaco.

El primer ministro Hubert Minnis calificó la situación como «una de las mayores crisis en la historia» del país.

«No nos quedó nada»

Imágenes aéreas muestran daños catastróficos, con centenares de viviendas sin techo, autos volcados, enormes inundaciones y escombros por todos lados. En el aeropuerto de Nassau, abrumado por el ruido de las hélices de los helicópteros de rescate, las ambulancias aguardaban la llegada de heridos para trasladarlos a los hospitales.

«Todo lo que tenemos -que teníamos- está en esa isla», dijo Meghan Bootle, de 21 años, una estudiante de Nassau cuya familia vive en el norte de la isla de Gran Ábaco. «No nos quedó nada.» Su hermana Raevyn, de 18, indicó que muchos residentes heridos estaban esperando salir de Ábaco. «Esperamos que el gobierno habilite el aterrizaje de aviones, que envíe barcos y ayude a la gente a salir de la isla».

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Martysta Turnquest, de 25 años y prima de las hermanas Bootle, señaló que provienen de una parte de Ábaco de la que no se han tenido noticias desde el domingo, cuando Dorian tocó tierra en la isla como huracán categoría 5, con vientos de poco menos de 300 kilómetros por hora.

«Aún hay un sinnúmero de personas de otros asentamientos de las que no se sabe nada», dijo Turnquest. Stephen McAndrew, director regional adjunto para las Américas de la IFRC, afirmó que «la velocidad es esencial» para las operaciones de rescate.

«Ahora que Dorian se está alejando de las Bahamas, hay una ventana de oportunidad para salvar vidas y comenzar a aliviar el sufrimiento de estas comunidades», agregó en un comunicado.

El presidente estadounidense, Donald Trump, aseguró que el archipiélago había solicitado ayuda de su país. «Una gran parte de las Bahamas fue golpeada de una manera que poca gente había visto jamás», declaró Trump. «Necesitan mucha ayuda».

La peor de las crisis

El ministro del Interior bahameño, Marvin Dames, lamentó: «Esta es una crisis de proporciones épicas, quizás la peor que jamás hayamos vivido».

La Guardia Costera de Estados Unidos envió helicópteros a la isla Andros, en el sur del archipiélago, para ayudar con las tareas de búsqueda y rescate, mientras que los pobladores atrapados en sus hogares inundados hacían llamados desesperados.

El Pentágono indicó que 5,000 miembros de la Guardia Nacional y 2,700 militares en servicio estaban listos para intervenir en caso de necesidad. En Florida, en Coconut Grove, que tiene una considerable población de bahameños, los residentes hacían acopios para atender a las víctimas del archipiélago.

«Buscamos cajones de botellas de agua, comida enlatada, abrelatas, linternas, preparados para lactantes, pañales, repelente de mosquitos, pequeños generadores», dijo Nathaniel Robinson, pastor de la Iglesia Greater St Paul AME.

Agregó que siete hidroaviones estaban listos para repartir los suministros cuando el clima lo permita. «Esperemos que mañana (miércoles)», agregó.

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