¿Bluefields o Moravia?

Yo me atrevo a sugerir a nuestros hermanos costeños que la Región Autónoma Caribe Norte podría llamarse: “Moravia”, y a la Región Autónoma Caribe Sur: “Bluefields”

Apropósito de la ciudad de Bluefields, me viene a la memoria una conferencia que dicté sobre ecoturismo en un congreso del Instituto Panamericano de Historia y Geografía, en la República Dominicana, allá por el año 1993. Al describir a Nicaragua, dije: “al oeste limita con el océano Atlántico”. Después de la conferencia me senté a la misma mesa con el presidente de dicho Instituto, y me dijo que le extrañó que yo llamara océano Atlántico al mar Caribe: “porque el Atlántico no llega hasta Nicaragua, este termina en las Antillas, donde comienza el mar Caribe”, dijo.

Después de esa experiencia, he oído a geógrafos como Jaime Incer que dicen correctamente Costa Caribe nicaragüense, no así el público local que le llama Costa Atlántica. El colmo es que a alguien se le ocurrió llamar a las dos regiones autónomas: Atlántico Norte y Atlántico Sur. Con seguridad nuestros políticos no consultaron a los ciudadanos costeños, ni con geógrafos, historiadores, o académicos de la lengua.

Yo me atrevo a sugerir a nuestros hermanos costeños que la Región Autónoma Caribe Norte podría llamarse: “Moravia”, y a la Región Autónoma Caribe Sur: “Bluefields”, como se ha llamado esa región por más de dos siglos. ¿Por qué Moravia? Porque este hermoso nombre nos recuerda la buena obra que desde el siglo XIX han hecho los Hermanos Moravos, quienes eran originalmente de la región sureste de Alemania, llegaron a Estados Unidos buscando libertad religiosa y después vinieron a Nicaragua, donde comenzaron su misión evangélica y civilizadora.

Construyeron iglesias y escuelas, tradujeron la Biblia al misquito, respetaron a los lugareños, enseñaron tecnología y buenas costumbres, la dotaron de una bella arquitectura que caracteriza a esa región oriental de Nicaragua, les distingue su tolerancia política y religiosa. Qué más les podemos pedir y además los costeños los quieren mucho.

Y para la región sur: “Bluefields”. Este es un bonito nombre que data desde el siglo XVII, sus habitantes hablan inglés y es conocido en todo el mundo.

Ambos nombres son bonitos, reflejan la identidad de esa región histórica y sirve para atraer turismo nacional e internacional. Al mar hay que llamarle por su verdadero nombre: mar Caribe, así es conocido mundialmente. Mar Caribe trae memoria de playas blancas, aguas cristalinas, palmas de cocoteros, gente morena y simpática, bailes y costumbres originales, eso estamos seguros que atrae el turismo. Estoy seguro que nombres como esos, que no son ajenos, sino propios de la región, convienen a nuestros hermanos costeños, va a darles auto-estima y el turismo les convertiría en un paraíso caribeño. Aprovechemos la ola mundial de turismo rescatando lo nuestro, lo que nos pertenece, esos son nombres históricos en la región que evocan algo positivo y atractivo.

El autor es el miembro de la Academia Nicaragüense de la Lengua, de la Academia de Geografía e Historia de Nicaragua y expresidente de la Asociación de Hoteleros de Nicaragua.

×

Apoye el periodismo independiente. Lo invitamos a compartir este contenido.

Comparte nuestro enlace: