Adoctrinamiento por educación

Eso significa que ante todo la educación debe ser para motivar la curiosidad intelectual, comprender el mundo, alertar el sentido crítico

En los medios de comunicación independientes y las redes sociales se divulgan imágenes de actividades escolares previas a las Fiestas Patrias, en las que se ve a niños y jóvenes de ambos sexos portando banderas del FSLN y pancartas con leyendas a favor de la dictadura orteguista.

Una de las imágenes más divulgadas es la de una niña levantando una fotografía de regular tamaño de la vicepresidenta de la dictadura y esposa del dictador Ortega, exaltándola como si fuese una heroína de la patria.

También se divulgan informaciones textuales y gráficas, en las que se da cuenta de la intensa utilización de las escuelas y los programas supuestamente educativos, para adoctrinar a los escolares en la ideología de la dictadura y el culto a la personalidad de la pareja dictatorial.

Para quienes tienen un pensamiento libre, criterio independiente y dignidad ciudadana, es repugnante la aberración de que en vez de impartir verdadera educación en las escuelas, se adoctrina para deformar la conciencia de los niños y jóvenes escolares e inducirlos al mal.

En los años de la revolución sandinista de los ochenta se utilizaban las escuelas, institutos y universidades para adoctrinar a los estudiantes en la ideología de la dictadura. Esto ha vuelto a ser común después de que gracias a los pactos corruptos, Daniel Ortega recuperó el poder y se mantiene aferrado a él a base de fraudes electorales y la represión policíaca y judicial.

Este abuso incalificable contra la niñez y la juventud nicaragüense ha empeorado notoriamente, después del estallido social de abril del año pasado y la sangrienta represión que el régimen dictatorial desató para sofocarlo. Al parecer, los dictadores y sus operadores políticos e ideológicos creen que la participación masiva de los estudiantes y jóvenes en general en la rebelión cívica de abril del año pasado, fue por falta de lo que ellos llaman “educación política” y formación ideológica de la juventud. Por eso han intensificado el adoctrinamiento en los centros escolares de todos los niveles.

Según la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco), la educación debe contener cuatro aprendizajes fundamentales: uno, aprender a conocer; dos, aprender a hacer; tres, aprender a vivir juntos; y cuatro, aprender a ser.

Eso significa que ante todo la educación debe ser para motivar la curiosidad intelectual, comprender el mundo, alertar el sentido crítico, tener autonomía de juicio y descifrar la realidad circundante tal como es y no como alguna gente perversa quiere que se entienda.

Repetimos, el objetivo fundamental de la educación es formar a los niños y jóvenes con espíritu crítico y enseñarles a tener independencia de opinión. Pero el adoctrinamiento anula el espíritu crítico y la independencia de criterio, en vez de cultivarlos; deforma la conciencia de los educandos al enseñarles a no respetar lo que piensan los demás.

Como dice el intelectual español Bieito Rubido, la educación coloca a las personas en el territorio de la tolerancia, pero el adoctrinamiento las sitúa en el campo del odio y la intolerancia. En realidad, adoctrinar a los niños y los jóvenes en vez educarlos, es también un crimen contra la humanidad.