Responsabilidad por los incendios

Los incendios en la Amazonía afectan vastas zonas de selva en las sequías de verano. Los que han asolado el Brasil ahora son de magnitud comparable a los ocurridos en 2016

Los incendios en la Amazonía afectan vastas zonas de selva en las sequías de verano. Los que han asolado el Brasil ahora son de magnitud comparable a los ocurridos en 2016 que, sin embargo, no suscitaron una alarma internacional tan notoria. ¿A qué se debe que la reacción actual sea mucho mayor que la de 2016?

A Trump y Bolsonaro, sin duda. El primero cumplió sus ofertas electorales de terminar “la guerra contra el carbón” y denunciar el Acuerdo de París. Y aunque Bolsonaro renunció a su promesa de retirar al Brasil del mismo acuerdo, sí cumplió con una frase lamentable que repitió en su campaña, anunciando que no protegería “ni un milímetro” de tierra que pudiera explotarse en la Amazonía. Al populista norteamericano le divierte provocar y ser criticado. Pero Bolsonaro ha comenzado a pagar facturas por imitar a su mentor de la Casa Blanca.

Paradójicamente, la idea de organizar un sistema de cooperación entre los países sudamericanos de la inmensa cuenca hidrográfica que ayuda a respirar al mundo provino de los mentores ideológicos del controversial mandatario brasileño. Cuando el general Morales Bermúdez gobernaba el Perú y el general Ernesto Geisel presidía Brasil, Brasil lanzó la iniciativa que culminó con la firma del Tratado de Cooperación Amazónica suscrito en julio de 1978, después de una ardua negociación que me tocó coordinar con el embajador Hubert Wieland (logramos evitar que Ecuador avanzara su aspiración de conquistar una cabecera en la ribera peruana del Amazonas). El TCA reafirma la soberanía sobre los territorios amazónicos de las Partes y proclama “el necesario equilibrio entre el crecimiento económico y la preservación del medio ambiente”. Era urgente entonces que los cancilleres se reunieran para cooperar frente a los incendios que podrían transponer fronteras en la Amazonía (Perú limita con los Estados de Acre y Amazonas, lo que podría afectar a Madre de Dios, Ucayali y Loreto).

Lamentablemente, esa posibilidad se frustró por una cínica operación de propaganda montada por Nicolás Maduro y Evo Morales para denunciar a Bolsonaro y, después convocar el encuentro ministerial que ellos mismos habían petardeado. Una infamia más del populismo bolivariano-boliviano con el apoyo de Cuba y Rusia (evidenciado en el diario comunista Granma y la potente TV rusa RT, imitación moscovita de la CNN).

Es deplorable que la ideología perturbadora de esos regímenes antidemocráticos haya bloqueado el funcionamiento armónico del organismo sudamericano de cooperación amazónica, pero no debe ser un obstáculo para que Perú coordine acciones eficaces con Colombia, Ecuador y Brasil. No solo se trata de proteger nuestra propia región amazónica sino de asumir la responsabilidad que nos corresponde frente a una comunidad internacional angustiada por la preservación de un ecosistema vital para el planeta. [©FIRMAS PRESS]

El autor es embajador peruano.

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