Robert Frank, uno de los grandes fotógrafos del siglo, murió a los 94 años

El fotógrafo, que nació en Suiza y llegó a Nueva York a los 23 años, saltó a la fama con la publicación de su libro "The Americans" (Los estadounidenses)

El fotógrafo suizo Robert Frank saltó a la fama con la publicación de su histórico libro de 1958 «The Americans», una mirada inquebrantable a la sociedad estadounidense que demostró ser muy influyente.  LA PRENSA/AFP/Bertrnad Langlois y Bryan Thomas

Robert Frank, un pionero de la fotografía documental cuyo estilo crudo y subjetivo lo ubicó entre los más grandes fotógrafos del siglo XXI, falleció a los 94 años, informó el martes el diario The New York Times.

El fotógrafo, que nació en Suiza y llegó a Nueva York a los 23 años, saltó a la fama con la publicación de su libro «The Americans» (Los estadounidenses), una mirada franca de la sociedad estadounidense que se tornó increíblemente influyente.

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Nacido el 9 de noviembre en Zurich, Suiza, creció en una familia de industriales judíos alemanes, y se apasionó por la fotografía a los 12 años. Aprendió el oficio como asistente fotográfico en Zurich y Basilea entre 1940 y 1942.

Tras la Segunda Guerra Mundial, Frank se mudó a Estados Unidos, donde se dedicó a la fotografía de arte y de moda para revistas como Fortune, Life, Look y Harper’s Bazaar.

Pero confesó un «cansancio del romanticismo», y con su audacia y un par de Leicas, comenzó a registrar escenas de la vida cotidiana.

Su libro más fundamental nació de una serie de viajes de carretera por Estados Unidos con su familia a mediados de los años ’50, un viaje similar al de su amigo y escritor Jack Kerouac y otros beatniks.

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Las técnicas clásicas de la fotografía no servían de mucho a Frank, que produjo una montaña de 28.000 imágenes, de las cuales eligió apenas 83 para el libro que reescribió las reglas del fotoperiodismo.

En mostradores de restaurantes y cines al aire libre, en la Ruta 66 y en fiestas con champán, su estilo expresivo, descarnado, desnudó un abanico de emociones y relaciones, sobre todo raciales, que raramente eran halladas en las revistas ilustradas de la época.
Como escribió Kerouac en el prefacio de la edición estadounidense del libro, Frank «sorbió un poema triste de Estados Unidos y lo imprimió en película».

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