«Los testamentos»: una distopía misógina aterradora que se erigió en verdadero manifiesto feminista

"Tal vez no lo recuerden, pero hubo una vez un mundo sin seguridad en los aeropuertos (...) Nos hemos vuelto más temerosos", afirmó Atwood, señalando asimismo el impacto de la crisis financiera de 2008 o la victoria de Donald Trump en 2016

Activistas a favor de la legalización del aborto disfrazados de personajes de la novela distópica feminista de Margaret Atwood «The Handmaid’s Tale», actúan en el «Parque de la Memoria» en Buenos Aires, en 2018. LA PRENSA/AFP / Alejandro Pagni

La escritora canadiense Margaret Atwood presentó este martes en Londres «Los testamentos», la secuela del aclamado «El cuento de la criada» (1985), una distopía misógina aterradora que se erigió en verdadero manifiesto feminista en la era del movimiento #MeToo.

«Éstas son el tipo de cosas que se escapan del libro para entrar en el mundo real. El autor tiene cero control sobre ellas», bromeó la novelista, de 79 años, en una rueda de prensa donde no ocultó sus opiniones feministas.

Para muchos fans, como Melisa Kumas, de 27 años, su obra es «una advertencia» sobre la violencia ejercida contra las mujeres.

Atwood «me hizo más consciente de la política que me rodea, ahora me fijo más en la actualidad… para asegurarme de que no ocurre lo peor», dijo a la AFP durante el lanzamiento del libro Kumas, que acudió vestida de rojo recordando el uniforme de las «criadas».

La escritora tardó casi 35 años en imaginar esta secuela, inspirada por las preguntas de sus lectores. Acontecimientos como el refuerzo de los controles a raíz de la multiplicación de atentados terroristas también alimentaron su reflexión.

«Tal vez no lo recuerden, pero hubo una vez un mundo sin seguridad en los aeropuertos (…) Nos hemos vuelto más temerosos», afirmó Atwood, señalando asimismo el impacto de la crisis financiera de 2008 o la victoria de Donald Trump en 2016.

Aires Margaret Atwood lanzó el martes la esperada secuela de su galardonada novela de 1985 «The Handmaid’s Tale», con «The Testaments» que se convertirá en un éxito similar. LA PRENSA/AFP/Tolga Akmen

Este segundo tomo, que salió a la venta el martes en inglés -la versión española estará en las librerías el jueves-, promete un enorme éxito: fue seleccionado para el Booker Prize 2019, la prestigiosa recompensa literaria británica, y su adaptación a la televisión ya está en curso.

Debería seguir así a su predecesor, cuyas ventas se vieron reavivadas por su adaptación a la pequeña pantalla, que alcanzó ocho millones de copias en el mundo solo en inglés.

Tía Lydia al desnudo

En 1985, Atwood imaginó un Estados Unidos convertido en «República de Gilead», un país totalitario teocrático cuyos dirigentes violan, en ceremonias religiosas con la ayuda de sus esposas, a las mujeres capaces de procrear, las «criadas», para quedarse con sus bebés.

En este oscuro mundo, una mujer, June, intenta sobrevivir. En el primer tomo, es ella la que hace descubrir al lector, a través de un monólogo angustiante, esta dictadura misógina, en el que se le impone el papel de reproductora y se le quita el de madre.

June tiene dos hijas pero la primera vive con una familia mientras la segunda, recién nacida, es enviada con su marido a Canadá para ser salvada.

«Los testamentos» cuenta su historia, 15 años después: en Gilead está Agnes, «preciosa flor» educada en la culpabilidad entre cursos de bordado y matrimonios forzados; y en Canadá, Daisy, una adolescente que pronto lamentará tener una vida demasiado ordinaria.

Pero es sobre todo la voz de una tercera narradora la que mantiene al lector en vilo: la tía Lydia, jefa maquiavélica de las «tías», ese grupo de mujeres encargadas de esclavizar a sus compatriotas fértiles.

A lo largo de los capítulos, el lector descubre su pasado de mujer libre y las etapas de su transformación en un monstruo, construido por el instinto de supervivencia ante los hombres tiránicos, pero también por ansias de poder… hasta hacerse bastante poderosa para hacer temblar a quienes la dominan.

 Manifiesto feminista

«El cuento de la criada», que fue un gran éxito tras su publicación en 1985, se convirtió en un verdadero manifiesto feminista de los tiempos modernos tras su adaptación en serie televisiva en 2017, que le permitió llegar a un nuevo público.

En Estados Unidos, Argentina, Irlanda, Polonia, Hungría… las «criadas», vestidas con capas rojas y grandes tocados blancos, se convirtieron en un símbolo inmediatamente reconocible en combates feministas como la defensa del derecho al aborto.

«La ola empezó en Texas, como una táctica de protesta», recordó Atwood.

Vestida de «criada» para manifestar «no estás montando alboroto, estás sentada ahí modestamente, no te pueden echar por tu forma de vestir (…) porque estás completamente cubierta», explica.

Y concluye, sobre el tema del aborto: «sólo las mujeres deberían poder votar sobre temas así».