«Sin secretos»: Apuntes sobre los poemas de Mariano Salazar Castellón

La sexualidad, imbricada a veces con la sensualidad es el telón de fondo donde se desarrollan la mayor parte de los poemas de este libro. Su autor también incluye testimonios

Mariano Salazar Castellón, médico y escritor. LA PRENSA/Roberto Fonseca

Que no hay nada oculto bajo el sol y tampoco en este libro de Mariano Salazar Castellón son premisas aceptadas antes de abrir las páginas de este libro.

Cómodamente sentado y con una taza de café en la mano izquierda (como hacen los lectores diestros) inicié la lectura de esta pre edición, facilitada por el propio autor, a quien tengo la suerte de conocer desde los tormentosos años 70, en la Facultad de Medicina de la Universidad Nacional Autónoma de Nicaragua, de León.

Lea: «Los testamentos»: una distopía misógina aterradora que se erigió en verdadero manifiesto feminista

El León de las huelgas estudiantiles. De las iglesias tomadas. De los enfrentamientos ideológicos. De la reforma universitaria. De la lucha por el 6 por ciento. De la autonomía universitaria. El León del carnaval estudiantil que satirizaba a la dictadura.

El León de Carlos Tünnermann y Mariano Fiallos, de Octavio Martínez y Virgilio Godoy, de Sergio y Rogelio Ramírez, de «La Gata Munguía», de Iván Montenegro, Roberto Huembes y Adán Fletes. La ciudad universitaria que estudiaba de día y conspiraba de noche.

Ese era el León donde conocí a Mariano, a Merceditas Espinoza, a Omar Cabezas, a las comandantes Téllez y Baltodano. El mismo León de lugares recordables como la Estación, los putales, el asilo de ancianos, el club de contadores, la casa de Rubén Darío y las cantinas. Todos ellos lugares de fácil y agradable recordación.

Lea también: Francis Bacon al descubierto en París: autorretratos de sus amantes o figuras de la oscuridad del siglo XX expuestas

Sitios que no tenían secretos para la mayoría de nosotros. Esta ausencia de secretos es la condición que nos permite, de alguna manera, relacionarlos con el libro de Mariano.

  1. Los secretos ocultos de «Sin secretos»

Si a usted le parece que los poemas de «Sin secretos» no ocultan secretos, no lo dude, está equivocado. Al menos 14 de los 22 poemas encierran sentimientos que se expresan claramente y otros que se esconden o escapan a la atención del lector porque no quieren ser vistos, ni oídos, ni sentidos.

En cada uno de ellos Mariano nos dice muchas cosas, pero no significa que por muchas sean todas. Hay cosas en la poesía de Mariano que están allí, pero que no se dicen y solo se sabe de ellas porque rozan el corazón de los poemas.

Es posible que duden de lo que digo, pero a las pruebas me remito y juzguen ustedes si no merezco, al menos, el beneficio de la duda.

A continuación un listado de los secretos ocultos o cosas que no se dicen en los poemas: (En negrilla aparecen los títulos de los poemas).

  1. ¿Cuál fue la magnitud del daño causado por el «Meteorito1″ que impactó su pecho? ¿Se llenaron las páginas en blanco?
  1. ¿Dura todavía la fiesta, el perfume de las flores y la luz del «Sol del recuerdo» de ese amor tan viejo y añejo?
  1. ¿Qué dijeron la pieza clandestina, el mar, la piedra, el sillón, el piso y el cuidador una vez «Rasgadas las vestiduras del prejuicio» y los ecos del amor resonando en el trabajo clandestino?
  1. ¿No se esconde en «El vicio de quererte» un dolor inconfesado, un querer atribuir la pérdida a la lejanía?
  1. ¿Qué más se agregó a la «Tempestad ingenua» para florecer en un hijo y en una revolución?
  1. ¿Esa simbiosis que ha construido la pareja es producto del «Diseño especial y único» o el mismo resultado podrá conseguirse con la aparición de otros prototipos de figuras, colores o contenidos de ternura modernizados?
  1. «Hoguera y ternura» (Fuego y cariño) es todo lo que pide el poeta para salpicar de resplandor y ternura sus poemas. En realidad, una vez reconstruida su memoria, en función de sus recuerdos, beber en el manantial del deseo es suficiente para saciar su sed de mujer. ¿Es la poesía cediendo el paso a la lujuria? ¿Cupido convertido en sátiro?
  1. Mariano, con su toga de enamorado y birrete romántico, sube a la tarima, al podio de su amor y proclama «No he cesado en mi empeño de quererte». El poeta tiene amores confesos: su mujer, su familia y su revolución. Cuando llegó el momento, la cúspide de sus sentimientos ha estado ocupada por cada uno de ellos. ¿Hay modo de medir el empeño en cada caso? ¿Se sintió el empeño disminuido por la entrega? Eso solo Mariano lo sabe; pero mientras no se dilucide es un secreto oculto.
  1. Mariano es un caballero de la poesía y también de las relaciones maritales. Además de eso, tiene algo que oculta como un defecto: Es sincero. En «Te presentí mujer y tuve miedo» expone su caballerosidad al desnudo, sin querer. Uno se siente como un cura confesor, como abogado de oficio, como amigo de verdad.
  1. La identificación gustativa del poeta con la amada. «Tengo en mi piel el sabor de tu piel» se trasforma en una trasmutación de identidades. Más allá de eso, adivinamos un caso de anulación de la personalidad en aras del amor. Translocación absoluta, profunda, integral; pero oculta.
  1. Otra vez la revolución a un lado del espejo, en el arcoíris del horizonte, en los trazos del electrocardiograma del corazón de Mariano. Otra vez la Amada en el primer plano, en el visor del catalejo, el reflejo en el espejo, el horizonte donde se oculta el cielo y en los huecos elásticos del corazón del poeta.  Ahora revolución y amada en gallo pinto, como agujas de bordar, como palillos chinos son propiedad del «Tejedor de ilusiones». Artesano, artista, mago, alquimista, médico brujo obcecado por la búsqueda febril del hombre nuevo. En secreto, la mirada de Mariano hurga todos los espacios buscando en los demás lo que su modestia le impide encontrar en sí mismo.
  1. Leamos despacito el «Último gesto» y encontraremos arropado al amante inseguro, cuya duda de la eficacia de sus palabras, oculta el resultado de su ternura y cariño.
  1. «Hoy es un día» en que el hablante se expone al sol sin aceites protectores. Parece un transeúnte desvalijado de sus haberes íntimos.  Preséntase como un menesteroso de cariño, un limosnero de afectos. Todo eso pudiera ser parte del escenario, de la tramoya literaria. Lo aparente ocultando lo real. El autor trata de hacernos pensar que este es un día especial. Nada es así. Este es un arquetipo de los días de Mariano. Es como un pan de cada uno de sus días.
  1. En realidad, espera el poeta una respuesta a su inocente pregunta de «¿Muchos te amaron?» ¿En verdad piensa que una chispa ancestral iluminará su nombre y solo su nombre? La respuesta es Sí. Este era el secreto mejor guardado de mi amigo Mariano. El poeta autor de «Sin secretos».
  1. La poesía erótica de Mariano

Léase como se lea, aún un lector poco avezado, no dejará de notar que Eros es uno de los habitantes permanentes de la poesía de Mariano.

La sexualidad, imbricada a veces con la sensualidad es el telón de fondo donde se desarrollan la mayor parte de los poemas de este libro. Solo la Troglodía literaria será capaz de espantarse con este escenario. Pero, ¿de qué se asustan los donceles guardianes de la castidad literaria?

Lea además: Elías un joven con ceguera y los guardabosques, cuentan sus vidas en dos sorprendentes documentales ambientalistas

¿Acaso nunca han sentido ese pequeño eros que pernocta un poco más debajo de su cintura? El fantasma de Octavio Paz se asoma y se deja ver más frecuentemente de lo que algunos quisieran. Ya tendrán oportunidad cuando escriban su libro y sus poemas ponerse todos los cinturones de castidad que les permita su moral y su entendimiento.

Por lo pronto permítannos a los demás disfrutar de lo que hoy se nos presenta. Si Usted, que como lector desconfiado, no se cree todo lo que le digo, solo dele una ojeada a los poemas que ocupan las primeras páginas del libro y entonces se dará cuenta de qué es lo que estamos hablando.

  1. Los títulos de los poemas

Mariano no se cansa de sorprendernos. Estamos acostumbrados a leer los títulos por encima de los versos que conformarán las estrofas del poema. Usted avanza por los prólogos habituales y cuando se adentra en ese panal, donde cada celda es un poema, se da cuenta de forma abrupta que está pisando tierra movediza. Algo está fuera de lo habitual, de lo acostumbrado.

¡Los poemas no tienen título! O no están donde deberían estar, dónde se supone que deban estar. Rápidamente captamos la diferencia.

Los títulos están en negrilla, pero en cualquier parte, menos al inicio. Mariano los coloca como parte del poema mismo y no fuera de él. Es el título encarnado en el poema y no un simple vasallo del mismo.

  1. Un punto de vista marginal 

Estos apuntes solo se refieren a los poemas de «Sin Secretos» y deja intocados los «Testimonios» incluidos en el libro. Por supuesto, cada lector es dueño de su visión y de la interpretación de lo leído. Lo que yo considero secretos, pueden no serlo para los demás, quienes también tienen derecho a reconocer o ignorar los secretos que los escritos tienen.


Mariano Salazar Castellón, autor del libro de poemas y testimonios «Sin secretos»

Médico  nicaragüense nacido en Costa Rica (1954). Con estudios de Medicina, Universidad Nacional Autónoma de Nicaragua, de León, y Salud Pública en Río de Janeiro, Brasil.

Se ha desempeñado como profesor, investigador, consultor y voluntario internacional. Ha trabajado en Costa Rica, Nicaragua, Honduras, Holanda, Angola, Mozambique, São Tome e Príncipe y Cabo Verde.

Ha publicado una colección de su obra profesional (2006). Se define como un asiduo lector de escritores nicaragüenses. Actualmente está jubilado.