Fabio Gadea Mantilla: “Adelantar elecciones sería un error fatal”

En esta entrevista el veterano hombre de radio no quiere hablar de Pancho Madrigal. Quiere hablar de la radio, de política y de la actual situación que vive Nicaragua. Aunque al final de la conversación nos revela que es posible que Pancho Madrigal escriba algún cuento sobre las protestas de abril

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En su oficina tiene colgada la licencia original de la frecuencia 540 AM que le fue otorgada en 1965. Fabio Gadea Mantilla bromea con la fotografía de dicha licencia y dice que en aquel tiempo cuando rozaba los 33 años “era un galán”.

La tarde que nos recibe está de buen humor, pero nos advierte que no quiere hablar de Pancho Madrigal, aunque al finalizar la entrevista es inevitable preguntarle por el personaje que sigue entreteniendo las madrugadas, tardes y noches de radio en Nicaragua. Gadea quiere que conversemos del país, de política y otros temas.

En persona se nota mucho más que Gadea Mantilla lleva casi toda su vida tras un micrófono. Su voz retumba en toda su espaciosa oficina mientras recuerda terremotos, la dictadura de Somoza, habla de la actual dictadura de Daniel Ortega, menciona su viaje a Chile en 1958 para participar en un congreso de locutores y los 1.50 córdobas que ganaba por hora locutada en 1947, cuando comenzó en la radio La Voz de la América Central.

Sorprende con una anécdota donde asegura que en una ocasión Daniel Ortega le confesó que estuvo en un radioteatro de la Corporación, cuando esta emisora apenas comenzaba. Le insisto que me cuente la historia completa. Hace una pausa y como buen hombre de radio me señala que confirme si mi grabadora ya está encendida.

¿Cómo fue esa historia de que Daniel Ortega de chavalo estuvo en un radio teatro de la Corporación?

Años después cuando Daniel Ortega no era presidente y estaba luchando por serlo, andábamos en una fiesta de la Embajada Americana y nos tocó coincidir en la salida a esperar los carros. Él me saludó. Ortega sabía que nosotros habíamos ayudado a la revolución pero también sabía que nos había desilusionado. Entonces para llenar el momento de silencio me dice: “Yo lo conocí a usted don Fabio. Era un antisomocista fuerte”, y yo le respondí: “Sí claro, igual que usted”. Y me dice: “Sabe una cosa, en aquellos programas de la Corporación cuando comenzaban ahí estaba yo. Eran buenos esos programas. Yo estaba chavalo”. Aquellas funciones eran intensas. Poníamos a discutir al aire a personajes comunistas con personajes democráticos. Las funciones las hacíamos en el patio de la radio y eran gratis.

¿En algún momento pensó que Daniel Ortega sería esta clase de dictador?

Jamás me lo imaginé. Toda la época en que Ortega tuvo ese entendimiento con la empresa privada fue bueno para el país. El país subió y fue bueno, pero con lo del 18 de abril de 2018 no resistió la tentación de ir con todo. Fueron con todo frente aquella manifestación y usaron el estadio como centro de tiradera y usaron rifles Dragunov e hizo una barbaridad. Mataron más y más.

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Luego de un año de eso ¿cómo mira Nicaragua?

Yo miro el país en lucha permanente. Hacen piquetes por todas partes y mantienen ocupados a los armados. Pienso que no hay necesidad de rodear una universidad o un banco. Todo es que se dan cuenta de que van unos muchachos con una bandera y ya van el montón de policías. Por eso el país económicamente va para abajo. Cada vez hay más desempleo por culpa del gobierno. Porque si el gobierno diera oportunidad de montar negocios el país iría para arriba con todo y todo. Ortega está copiando a Cuba a Corea del Norte. Está copiando a Venezuela.

¿Esa represión fue el inicio del final de Ortega?

Sí, probablemente. Porque, ¿cómo resucitar a tanto muerto? ¿Cómo dejar contenta a tanta familia? Cada muerto tiene cuatro o cinco personas, la madre, el padre, el amigo. Yo no quisiera estar en esas circunstancias.

¿Cómo vivió la represión?

Así como lo estás viendo. Con calma, sin perder la lucha por nuestros valores, por la democracia, la separación de poder, el estado de derecho, la libertad de expresión. No insultamos a nadie. La gente a la que le damos el micrófono tiene sus exabruptos pero nosotros no. Cuando yo escribo una carta de amor a Nicaragua, yo reflexiono para no molestar a nadie y ser positivo para el futuro del país. Ya estoy fuera de la política, yo tenía mi programa de gobierno y quién sabe si lo hubiera podido montar porque don Daniel iba a ser gobernante desde abajo y me iba a estar estorbando. Pero por lo menos tenía mi programa de gobierno basado en absoluta honradez. Cero corrupción.

«Claro que creo en la Alianza Cívica y en la Unidad Nacional Azul y Blanco. Juntas tienen que estar». LA PRENSA/Oscar Navarrete

Ya pasado el tiempo luego de su candidatura, ¿cree que fue acertado haber participado en esas elecciones?

Yo creo que fue acertado. Es obligación de todo hombre, sobre todo que yo tenía una gran simpatía, la gente me lo pedía. Yo gané las elecciones, saqué más votos, la OEA lo dijo y ellos no pudieron contar los votos. Les taparon el radar. Tampoco la Unión Europea pudo contarlos, porque no se los permitieron porque yo ganaba. Cuando me dijeron a mí “usted va al congreso como hombre que ganó el segundo lugar”, les dije que no iba a ir al congreso. Les respondí: “Dígale a don Daniel Ortega que vaya él de diputado porque el que ganó de presidente de la República soy yo”. Entonces renuncié a la diputación, cosa que también aquí es algo espectacular porque nadie renuncia a eso.

¿Si tuviera la oportunidad se volvería a presentar a las elecciones?

¡Claro que tengo la oportunidad! Lo que no tengo es la condición física. No puedo aguantar esa carga.

¿Cuál piensa que va ser la salida que va a tomar Daniel Ortega?

Tiene que arreglarse al final. Siendo optimista tiene que haber algún arreglo por el bien de él y por el bien de todos. Tiene que ser así, ya que no podemos vivir en una miseria permanente. Vemos que en las calles todavía sigue la represión día a día. Ya prácticamente en Nicaragua la libertad de movilización no existe.

¿Piensa que Daniel Ortega está forzando a los nicaragüenses a una guerra civil?

No va a existir esa guerra, ¿dónde va a haber guerra civil si no hay armas?

¿Cree que la gente se atrevería a tomar las armas?

Si existieran esas armas hace mucho que se hubiera levantado el campo primero. Una guerra le beneficiaría a Daniel Ortega o es lo que anda buscando. Para él sería una salvación luchar en la guerra porque tendría el pretexto. Pero no va a ser así. Además para nosotros una guerra es lo peor que puede haber, y al final nos ganamos otra dictadura. Y así estamos desde 1800. En guerras y dictaduras. Solo con los 30 años conservadores tuvimos algo de sosiego, luego las revueltas de Zelaya y así sigue la historia.

¿Qué se necesita en Nicaragua para cerrar ese ciclo?

No seguir peleando. Necesitamos tener sosiego, entendernos todos con todos. No todo el mundo es Daniel Ortega y doña Rosario. En el sandinismo no todos son bandidos, hay gente preparada y gente que siente lo que está ocurriendo. No todos son los que andan en las camionetas con armas de guerra. Debe haber mucha gente que quiere democracia y vivir en paz, porque tampoco se puede seguir así, aunque esté muy bien, eso es pan para hoy y hambre para mañana.

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¿Cómo ve la postura de la comunidad internacional dentro de este conflicto?

Creo que la comunidad internacional se mueve lento, como los pasos de un elefante. Es contundente en sus pronunciaciones, como por ejemplo el pronunciamiento de (Michelle) Bachelet y de la señora (Antonia) Urrejola. Son tremendos, pero no hay fuerza coercitiva que les acompañe. Hace poco escribí que la OEA era muy lenta y lanzaba la pregunta de que si había un país donde este organismo pudo cambiar un régimen tirano y convertirlo en una democracia. Revisando la historia solo hay un caso. Fue en 1965 en la República Dominicana, donde miembros de la OEA inventaron una fuerza interamericana de paz cívico-militar. Cada país puso un grupo militar y otros civiles para ir a arreglar el conflicto en un país que había quedado enredado después de la muerte de Trujillo el dictador. Precisamente aquí en Nicaragua esa misión militar era Enrique Bermúdez, el 380. El que luego fue el hombre de la Contra y que fue asesinado frente al Hotel Intercontinental.

¿Se necesita algo similar en Nicaragua?

Curiosamente cuando los gringos le caen a un individuo los ejércitos se acaban. Como en Panamá, que luego de lo de Noriega quedó limpio y solo hay policía. No me gustaría una intervención militar. Eso es algo muy brutal. Los tiempos han cambiado y ahora las cosas se tienen que solucionar dialogando. El mundo ha evolucionado hacia el diálogo y hacia la concertación y el arreglo pacífico. Nadie está dispuesto a mandar a su ejército a morir.

Sobre si se presentaría a unas elecciones responde: ¡Claro que tengo la oportunidad! Lo que no tengo es la condición física. LA PRENSA/Oscar Navarrete

¿Realmente se puede dialogar con Daniel Ortega?

Eso solo él lo sabe. Aparentemente no puede dialogar con la gente de aquí, pero hay voces que te dicen que está hablando con gente de afuera. Igual yo no soy politólogo y mis opiniones son de puro sentido común.

¿Confía en el papel de la Alianza Cívica?

Claro que creo en la Alianza Cívica y en la Unidad Nacional Azul y Blanco. Juntas tienen que estar.

¿Cómo mira la idea de adelantar elecciones?

Adelantar las elecciones sería un error fatal. Porque se la estás poniendo en bandeja de plata a Daniel Ortega. Él dice que se adelantan las elecciones y tiene todo el Consejo Supremo Electoral. Entonces nosotros vamos y él se queda con los partidos zancudos. Si hay abstención no importa, eso le beneficia a Ortega. No se pueden adelantar las elecciones sin antes hacer cambios. Primero tenemos que crear las condiciones. Que venga la OEA a trabajar en el Consejo Supremo Electoral. Ese sistema está podrido. Hay que cambiar en todo el país la estructura grano por grano y sustituirlos para que valgan esas elecciones y que sean limpias. Así no se las va a volver a robar Daniel Ortega. Con urnas transparentes para que no existan las urnas preñadas.

¿Cómo se imagina que va a ser esa Carta de Amor a Nicaragua cuando caiga la dictadura?

Va a ser la mejor carta que voy a escribir. Siempre va a ser patriótica, no voy a ofender a nadie. Será una carta de gran altura, así como escribe Luis Sánchez el editorial del Diario LA PRENSA.

Me dijo que no quiere que hablemos de Pancho Madrigal, pero es inevitable preguntarle si en algún momento Pancho va a contar algún cuento relacionado con las protestas de abril.

Yo creo que sí. En otros años Pancho Madrigal tiraba duro y se burlaba de Tomás Borge y Daniel Ortega. Pancho Madrigal nunca ha sido político. Es anticomunista, por eso se hizo de la Contra. Ahora sigue siendo un nicaragüense que quiere a todo el mundo, a todos sus oyentes y a todos los respeta.


Plano Personal 

Fabio Gadea Mantilla nació en noviembre de 1931, en Ocotal, Nueva Segovia. Se casó dos veces y en ambas enviudó. Tiene cuatro hijos.

Fue candidato a la Presidencia en 2011. Todavía en su escritorio guarda una hoja de papel donde están plasmados los 15 puntos sobre los que se fundamentaría su gobierno.

Comenzó en el mundo de la radio desde que era estudiante de secundaria. Fue parte de la histórica Radio Mundial en los años 50. Luego junto a dos locutores y un técnico decidió fundar su propia radio.

El nombre de Radio Corporación está inspirado en una estación radial de Chile que lleva ese mismo nombre.
En 1965 compró un pequeño transmisor de onda corta de medio kilovatio de potencia, gracias a la ayuda de unos técnicos lograron modificar el equipo para que pudiera transmitir en onda larga y así la emisora “que habla el lenguaje de su pueblo”.

En 1972, luego del terremoto que destruyó Managua, Fabio Gadea grabó uno de los poemas más famosos de la historia de la radiodifusión de Nicaragua. “Réquiem a una ciudad muerta” del periodista, Pedro Rafael Gutiérrez, fue grabado en un pequeño estudio improvisado en la zona de Bolonia, mientras la capital todavía temblaba. El éxito del poema fue tan rotundo que se vendieron más de 5 mil discos con esta grabación.

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