De policías y cuarteles

El resto del tiempo no se veía en las calles ningún policía vigilando a nadie. Siempre he creído que la policía es algo no solo útil sino indispensable en una sociedad

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Cartas de amor a Nicaragua  

Querida Nicaragua: Desde que era estudiante de primaria me acostumbré a ver cuál era el comportamiento de la policía. Esta permanecía siempre en sus cuarteles y cuando ocurría alguna riña y salían a relucir pistolas o armas blancas, intervenía la autoridad deteniendo a los revoltosos que luego eran llevados ante el juez para el fallo del caso. El resto del tiempo no se veía en las calles ningún policía vigilando a nadie. Siempre he creído que la policía es algo no solo útil sino indispensable en una sociedad.

Más tarde cuando estaba en los veinte años, en plena juventud, una joven aficionada a leer las manos empezó a leer el futuro en la palma de mi mano derecha. Me dijo que tendría una larga vida, lo cual ha resultado cierto pues soy octogenario y Dios me ha regalado salud y vida. También me dijo que leía en mi mano infinidad de viajes que haría a muchos países, le pregunté que si eran de este continente y me respondió que de este y de otros.

Pero… ¿qué tiene que ver esto con los policías? Es que en todos los países que me ha tocado visitar me he fijado en el comportamiento de los policías. Por ejemplo, en Estados Unidos no encuentra uno piquetes de policías por ninguna parte, ni en centros comerciales, ni en reuniones de políticos y mucho menos en los templos, que son realmente sagrados.

En la inmensa mayoría de países latinoamericanos que he visitado, desde Argentina hasta Méjico, tampoco he visto piquetes de policías en las calles, excepción hecha de dos o tres dictaduras que nunca han faltado en nuestra América. En el centro de Londres, en Piccadilly Circus pude ver un elegante policía al que le pregunté cierta dirección; corrigiendo mi pésima pronunciación del inglés, amablemente me indicó el sitio que buscaba. En otras ciudades de Europa jamás pude ver un policía y mucho menos un grupo de ellos con armas de guerra. Los policías se mantienen en sus cuarteles, me dijo un intérprete que andaba conmigo. Se les llama y aparecen al término de la distancia.

En los años ochenta del siglo pasado estuve exiliado ocho años en Costa Rica. No sé ahora que hay tanto exiliado nicaragüense, pero en aquel tiempo no se veía ningún policía ni piquete de ellos en las calles. Los policías estaban en sus cuarteles esperando el momento de ser llamados para proteger a la población.

Eso es lo que quisiéramos aquí. Una policía profesional, amigable, protectora del pueblo, no agresora del mismo. No quisiéramos ver más piquetes de policías vestidos de negro y con armas de guerra.

Los policías deben estar en sus cuarteles.

El autor es empresario radial. Fue candidato a la Presidencia de Nicaragua.

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