“Niña nocturna”: Auto ficción poética puesta en escena con recuerdos autobiográficos

“La niña crece aprendiendo a perder lo más amado. Será mujer, gozará, sufrirá, tendrá artilugios compensatorios, vivirá en la memoria de los lectores como una fontana di grazia”, dice Liliana Heer sobre el libro “Niña nocturna”

“Niña nocturna”, es la segunda novela que escribe la chinandegana Eva Gasteazoro, basada en recuerdos autobiográficos y construida desde la “autoficción” en “prosa que relata” y “poesía que encanta”, dice la escritora.

Autora del libro “Todos queríamos morir” (2015), Gasteazoro también ha incursionado en el teatro, la danza y la traducción; y como teatrista se ha presentado en nuestro país y en escenarios de Nueva York.

Su nueva novela “Niña nocturna”, fue presentada en abril de este año en la librería Helana de Buenos Aires, en Argentina; y en mayo, en la librería MacNally Jackson, de Manhattan, Nueva York.

Durante una lectura de su libro “Niña nocturna”, en la librería MacNally Jackson, de Manhattan, Nueva York. LA PRENSA/Cortesía

En Nicaragua será presentada el próximo jueves 19 de septiembre en el Centro Cultural Pablo Antonio Cuadra. Entrada gratis.

Gasteazoro conversará con la escritora Ángela Saballos. El libro está disponible en las librerías de Hispamer.


Una obra “caleidoscópica”

De su obra la escritora argentina Liliana Heer dice que “Eva Gasteazoro diagrama una historia, escribe la geometría del parentesco, ese imaginario facial de potente pregnancia va aconteciendo”.

Asimismo destaca que su “escritura vertiginosa abre sucesiones simultáneas, cero representación, las presencias se imponen: imágenes, aromas, espinas, escalofrío”. Y que puede verse como una obra “caleidoscópica”.

Por su lado Gasteazoro  señala que sus textos están escritos en prosa poética y en poesía, construidos experimentalmente con fragmentos, lo que le permitió alejarse de las tradicional forma de escribir.

Eva en una de sus presentaciones en la Sala Experimental «Pilar Aguirre», en Managua. De fondo una pintura de Cabo Cuadra. LA PRENSA/Cortesía

La escritora advierte que cada fragmento de la novela tiene su vida propia y tiempo (con inicio, nudo y desenlace);  pero que no tiene un orden cronológico, sino que es arbitrario, por lo que invita al lector a unir y descubrir la historia de auto ficción a partir de su lectura plena, tejidas con memorias íntimas, dramas y sensaciones oníricas.

También observa que la escritura del libro presenta dos tipologías de letras: la normal cuando la narradora es la niña, y en letra cursiva cuando habla es una mujer adulta, logrando así en ciertos momentos una especie de teatralización y poetización de sus personajes de ficción.

“A la página blanca no le falta nada. Habrá que soplar, comprimir, disolver el murmullo insaciable y elegir entre mil ideas una: cristalina, pujante, mortal”, agrega Heer, en su valoración literaria.

Y concluye su valoración cuando dice: “La niña crece aprendiendo a perder lo más amado. Será mujer, gozará, sufrirá, tendrá artilugios compensatorios, vivirá en la memoria de los lectores como una fontana di grazia”.

 

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