Reyna Rueda le quiere quitar C$58 millones al parque Las Piedrecitas

Este 2019 será otro año en que el emblemático parque Las Piedrecitas no será reconstruido, ya que la alcaldesa pretende quitar los fondos destinados

Reyna Rueda

Los vigilantes de lo que fue el parque Las Piedrecitas vigilan la vieja locomotora para que no la desarmen desaparezcan los chatarreros. LAPRENSA/U.MOLINA

Este 2019 será otro año en que el emblemático parque Las Piedrecitas no será reconstruido, al proponer la alcaldesa de Managua, Reyna Rueda, quitarle los fondos anteriormente aprobados para desarrollar las obras.

Así queda evidenciado al comparar el presupuesto municipal, aún vigente, y la propuesta de reforma que presentó Rueda el pasado viernes, donde ya no aparecen los 58 millones de córdobas que el proyecto tenía aprobado.

Ante esta intención de la municipalidad, el concejal del Partido Liberal Constitucionalista (PLC), Agustín Cedeño, manifestó que es inaceptable que se sacrifique el parque Las Piedrecitas, cuando la comuna continúa gastando en programas con fines políticos, refiriéndose al Bismarck Martínez.

“Se han gastado en peores cosas que no ayudan en nada, se ha patrocinado para atropellar a los capitalinos y no le pudieron dar una solución positiva a la construcción del parque. Es que todo lo que hace la Alcaldía es con fin político”, criticó Cedeño, aclarando que los lotes del Bismarck Martínez son entregados solo a personas afines al régimen.

En la actualidad, el parque está severamente deteriorado porque en el tiempo que se construyó el paso a desnivel en la intersección de Las Piedrecitas fue utilizado como ruta de desvío.

Promesa desde 2015

En 2015 la Alcaldía de Managua iba a invertir recursos en el parque, pero al iniciar la construcción del paso a desnivel a escasos metros, decidió aplazarlo, con la promesa de que inmediatamente terminara la obra vial, recuperaría Las Piedrecitas.

El paso a desnivel fue concluido en noviembre de 2018 y el parque sigue en el olvido. Solo queda el recuerdo en la mente de las personas que fueron felices, entre frondosos árboles y los columpios de metal.

Ahora, entre maleza y aguas grises, se observa en ruina la vieja locomotora y la ronda de niños, símbolos del sitio que dio alegrías a miles de personas durante décadas.

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