El programa de la UNAB

El Programa Mínimo Común junto con el procedimiento de consenso utilizado para lograr la unidad se convertirá en un hito histórico por la forma diferente de llegar a una auténtica unidad nacional nunca antes lograda.

El jueves 12 recién pasado, la Unidad Nacional Azul y Blanco (UNAB), dio a conocer un Programa Mínimo Común consistente en 20 puntos, que tienen un sentido programático y un carácter estratégico a corto y mediano plazo, los cuales deberán ser desarrollados por el gobierno que resulte electo en unas elecciones limpias y transparentes.

Ese gobierno que será necesariamente de transición, deberá fundar sobre bases sólidas de justicia, libertad y democracia, la república democrática que los nicaragüenses nunca hemos tenido. Habrá de ser un gobierno de unidad nacional y su gabinete ejecutivo no convendrá ser patrimonio de ninguna fuerza política en particular. Por el contrario, debe ser representativo de los diferentes sectores que han luchado contra la dictadura, e integrado por personas idóneas y capacitadas para los diferentes cargos.

Difícilmente alguien podría estar en desacuerdo con los puntos enunciados y con claridad expuestos en dicha propuesta, ya que son puntos que la mayor parte de nuestra población ha venido reclamando, y que son representativos de la voluntad mayoritaria de nuestro pueblo. Por el procedimiento de consenso utilizado a lo interno de la UNAB, y la búsqueda también de un consenso nacional amplio alrededor de un programa con otros sectores y territorialmente con la población, enriqueciendo la propuesta con los aportes que surjan en esas consultas; la unidad se estará forjando de una manera distinta a como errónea e históricamente se han conformado en los últimos cuarenta años, las cuales han girado siempre en torno de alguien o de una organización determinada.

Tengo la firme esperanza que este Programa Mínimo Común funcionará como eslabón unitario, para alcanzar la unidad que los nicaragüenses hemos deseado, y construir una auténtica patria libre para vivir, que comience un franco proceso de desarrollo social, cultural y económico sostenible en beneficio de todos, pero de manera particular para la población más empobrecida de nuestro país. El Programa Mínimo Común junto con el procedimiento de consenso utilizado para lograr la unidad se convertirá en un hito histórico por la forma diferente de llegar a una auténtica unidad nacional nunca antes lograda.

Para asegurarnos unas elecciones realmente libres, limpias y transparentes previo al desarrollo de este programa, es fundamental e indispensable la reforma profunda del sistema electoral. La política en contra de la pobreza debe ser una de las prioridades de este programa, implantando una lucha tenaz y efectiva en contra de la corrupción y a favor de la educación. La falta de educación junto con la corrupción son los dos grandes obstáculos a la lucha contra la pobreza.

El autor es médico.

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