¿Habrá o no consecuencias?

No se abordó la negativa de Ortega a recibir la Comisión Especial de la Organización de Estados Americanos (OEA), por el menosprecio que tiene a cualquier solución pacífica a la crisis

historia

Esta semana, el capítulo PEN-Nicaragua y la Fundación Violeta Barrios Chamorro (FVBCh), organizaron en el auditorio de la librería Hispamer un foro debate titulado “¿Vale la pena la democracia?” Participamos del debate, si se puede llamar así a la coincidencia democrática entre los panelistas y el público, una joven dirigente estudiantil protagonista de la insurrección pacífica de abril del año pasado, un académico de mediana edad, y yo que estoy empinado sobre los setenta años de edad.

No se abordó la negativa de Ortega a recibir la Comisión Especial de la Organización de Estados Americanos (OEA), por el menosprecio que tiene a cualquier solución pacífica a la crisis. Para él, basta la estabilidad, aunque sea en base a la represión. Es posible, incluso, que para Ortega ni siquiera exista la crisis, entre otras cosas porque no le importan las consecuencias económicas de la misma, sino mantenerse a cualquier costo en el poder.

Precisamente, en el foro debate recordé, a propósito de la importancia de la democracia, que en 1977, antes que se iniciara la crisis de la dictadura de Somoza, el ingreso por habitante de Nicaragua era casi dos tercios de Costa Rica y Panamá. Y antes que se iniciara la crisis actual de la dictadura de Ortega, después de un cuarto de siglo de crecimiento económico iniciado en el gobierno de Violeta Chamorro, apenas llegaba a menos de la quinta parte de esos países. Y cité el reciente artículo de un destacado economista que valora, dado el decrecimiento económico de los últimos dos años de Nicaragua, que en los trece años del gobierno antidemocrático de Ortega el crecimiento promedio ha sido de solamente el 2.4 por ciento, menos de la mitad que el crecimiento promedio de los tres gobiernos democráticos anteriores. ¡Y para Ortega no hay crisis, pero desde luego la democracia importa y también para los bolsillos de la población! Y ya no se diga que la democracia importa en términos morales y políticos, porque sin democracia no hay libertad.

Obviamente, con los ejemplos anteriores, el capitalismo autoritario en Nicaragua no funciona. Señalo lo anterior, porque independientemente de si hay o no nuevas sanciones internacionales derivadas de la negativa de Ortega a buscar una solución pacífica a la crisis, el mantenimiento de las actuales, y su contagio, nos precipitarán en mayores consecuencias económicas negativas de las que ningún sector, insisto, ninguno, incluso los que apoyan a Ortega, se escapará.

¿O es que alguien puede esperar que las sanciones actuales se reviertan, sin una solución a la crisis efectivamente democrática?

El autor fue candidato a la Presidencia de Nicaragua.

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