El caso de Ulises Josué Rivas: El riesgo de quienes regresan del exilio

Ulises Rivas fue secuestrado el primero de septiembre a eso de las 11:00 de la mañana en el parque de Comalapa. Ese día andaba con sus amistades y familiares en una actividad deportiva

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Ulises Josué Rivas se encontraba exiliado pero regresó a Nicaragua por el fallecimiento de su papá. LA PRENSA/Tomado de Facebook

Ulises Josué Rivas Pérez, de 30 años, originario de Santo Domingo, Juigalpa, es la prueba evidente que las personas que están en el exilio por persecución política aún no pueden regresar a Nicaragua, porque inmediatamente lo capturan y les “montan delitos falsos” para procesarlos, afirmó el abogado Julio Montenegro, quien ejerce la defensa de Rivas, ya que lo acusan de robo agravado, lesiones y daños en perjuicio de cuatro personas.

“No hay seguridad jurídica para su retorno”, recalcó el abogado. Antes de abril de 2018, Rivas estudiaba periodismo en la Universidad Católica Juan Pablo en juigalpa y trabajaba en el área de cultura en la alcaldía de Santo Domingo.

Cuando empezaron las protestas sociales, el 18 de abril de 2018, el joven decidió apoyar las marchas contra el régimen de Daniel Ortega, porque no le pareció el trato que le dieron a los ancianos en León, durante la primera manifestación, afirmaron sus familiares.

Desde entonces no se perdía una marcha. Luego vino la represión con balas del régimen hacia la población en protesta por lo que también Rivas se sumó a apoyar los tranques, para evitar que las turbas entraran a masacrar al pueblo.

“Estuvo en el tranque de Santo Domingo”, dijo Boanerge Luna, líder ambientalista y amigo del procesado.

En julio de 2018, después que el orteguismo levantó los tranques a balas, vinieron las amenazas de muerte y cárcel contra Rivas por lo que se fue al exilio hacia Costa Rica.

Formó asociación en Costa Rica

Ahí continuó apoyando las marchas de los nicas contra Ortega y en octubre, junto a María Gómez, originaria de Masaya, fundó una asociación en apoyo a la comunidad lésbica y Gay de Nicaragua que están exiliados en el vecino país, ya que recibían rechazo en los albergues por su preferencia sexual, explicó Gómez.

A finales de marzo, Rivas tuvo que regresar a Nicaragua porque su papá estaba muy grave de salud, padecía cáncer terminal. “Andaba de departamento en departamento en casas de seguridad, pero logró estar en la vela y el entierro de su papá en julio pasado”, dijo Sherly Silva Mayorga, quien presenció la captura del joven el 1 de septiembre de 2019 en Comalapa.

El 3 de septiembre, lo acusaron junto a sus dos hermanos Lázaro Rivas y José Luis Rivas de supuestamente haberse robado tres sombreros vaqueros, dos de ellos valorados en 10,850 córdoba y uno en 3,000 córdoba. También de haber dañado un parlante y un termo.

Entre las cosas inverosímil que relata el Ministerio Público en la acusación es que dice que los tres hermanos golpearon a una mujer de forma aterradora, pero luego dice que solo tiene morados y raspones leves.

Las víctimas son Elsa Días Vargas, Martha Marín, Pedro López Ramírez y Genaro Rito Suárez, tres de ellos están fuera del país. “Incluso uno de ellos escribió en su cuenta de Facebook que a Ulises no lo capturaban por denuncias de ellos, sino por tranquista”, dijo Silva.

Ulises Rivas fue secuestrado el primero de septiembre a eso de las 11:00 de la mañana en el parque de Comalapa. Ese día andaba con sus amistades y familiares en una actividad deportiva. «Ese día nos tomaron fotos donde estábamos comiendo. Luego fuimos a la cancha a ver el juego. Nos sentamos cuando de repente llegaron dos policías y lo agarraron por la espalda, lo levantaron y lo enchacharon. Mostrando en un celular que tenía orden de captura y se lo llevaron a la policía de Comalapa», expresó Sherly Silva Mayorga, quien presenció la captura.  Ahora Rivas está a la espera de juicio programado para el próximo 5 de noviembre.

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