Secuestro de Xavier Mojica muestra la extorsión practicada por parapolicías orteguistas a familiares de las víctimas, según expertos

A raíz del estallido de las protestas ciudadanas, en 2018 empezaron a pulular grupos parapoliciales al servicio del régimen

Junto con la Policía Orteguista, los parapolicías han sido el brazo más violento de la dictadura. Actúan al margen de la ley, con completa impunidad. LA PRENSA/ ARCHIVO

Xavier Mojica, de 22 años, pasó diez meses en cárceles paramilitares, antes de que su familia entregara 600 dólares para comprar su rescate.

El reciente testimonio del joven que durante más de un año fue el desaparecido más famoso de la ola represiva desatada por Daniel Ortega en 2018, no solo confirmó la existencia de esas celdas clandestinas, también mostró la extorsión a las familias de las víctimas. Sin embargo su caso no es el único.

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“El caso de Xavier Mojica es un tema sistemático que se viene dando”, afirma el abogado Yader Valdivia, del Colectivo de Derechos Humanos Nicaragua Nunca+. “No es el único caso que hemos recibido donde agentes paramilitares y hasta la misma Policía ha realizado estas extorsiones a la familia de las víctimas (…). Así han salido libres muchos presos”.

“No quieren decir sus nombres, no han querido hacer el tema público. Pensamos que están bajo amenazas o tienen que cumplir condiciones acordadas (en la liberación)”, considera Valdivia.

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Según el abogado, más detalles sobre estos secuestros y extorsiones se darán a conocer en un informe que el colectivo está preparando.

La mayoría de los casos —afirma— han ocurrido en los municipios, tanto en celdas clandestinas como en delegaciones locales de la Policía donde jefes y oficiales de menor rango participaron en las extorsiones.

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De acuerdo con organismos de derechos humanos, en los últimos meses han ocurrido muchos secuestros extorsivos, unos momentáneos y otros más graves. La diferencia del caso de Xavier Mojica y su familia es que ellos tuvieron la actitud de “no autocensurarse”, considera Pablo Cuevas, de la Comisión Permanente de Derechos Humanos.

“Ellos son paramilitares”

El reciente domingo LA PRENSA publicó el testimonio de Mojica, quien decidió romper su silencio luego de varios meses en el exilio. El muchacho acusó de su secuestro a paramilitares del orteguismo y afirmó que estuvo recluido en tres distintas cárceles, donde su único contacto humano era con sus secuestradores.

“Ellos son paramilitares. Han asediado mi casa. Han preguntado por mí. Me han estado buscando. Yo soy una prueba de que existe el crimen en la política. Los mismos policías, los mismos paramilitares, ellos mismos cometieron cosas que haría el crimen organizado”, denunció Mojica.

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Para Elvira Cuadra, socióloga y experta en temas de seguridad, el caso de Mojica “revela que en el país está instalada una situación sumamente grave, con grupos de crimen organizado complejos, con grandes recursos y con impunidad”.

La forma en que los paramilitares operaron refleja, según la socióloga, “un alto nivel de organización”. “Una forma de funcionar compleja que se puede ver, por ejemplo, en el acercamiento que hicieron a la familia, el tiempo que lo tuvieron secuestrado y las técnicas que usaron para que el joven no los reconociera cuando lo trasladaban”.

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Se trata de grupos criminales trabajando “al amparo del Estado y con total impunidad”, observa Valdivia. Y a juicio de Cuevas, la tendencia es que estos casos continúen ocurriendo y que, incluso, se agraven.

“Cuando brilla la impunidad, el abusador toma impulso”, señala. “Lo que puede pararlo es que vea que hay un castigo y eso no pasa acá. Más bien es aplaudido, protegido, incentivado y motivado”.

“Igual que las maras”

A raíz del estallido de las protestas ciudadanas, en 2018 empezaron a pulular grupos parapoliciales al servicio del régimen. Para el analista político Eliseo Núñez la impunidad con la que operan deriva de la orden de crear “un estado de terror”.

Estos grupos, dice, se comportan como los grupos criminales de El Salvador. “El modelo es el mismo que el de las maras: lo que capturás por la fuerza y lo que podés obtener. No hay ninguna diferencia”, afirma. “Es el terrorismo de Estado como forma de gobierno”.

Este domingo el obispo de la Diócesis de Matagalpa, Rolando José Álvarez Lagos, expresó su alegría por la aparición de Xavier Mojica, sin embargo también dijo que espera que pronto “la gente de la que no se sabe su paradero” esté con su familia. “Ningún encarcelamiento injusto, en celdas que no sean conocidas, en el que no se sepa de la persona, es positivo”, afirmó el jerarca católico.

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