Zona de Strikes: Los Astros convertidos en una fuerza temible

Los Astros han ganado la División Oeste por tercera vez de forma consecutiva y se han convertido en una fuerza pujante en la Liga Americana

Yanquis y Boston

Edgard Rodríguez C.

Conocí a Jeff Luhnow en el 2005, cuando vino a Nicaragua para la firma del entonces prospecto de la academia de Dennis Martínez, Edwin Conde. Me pareció más un científico que un hombre de beisbol, pero era ambas cosas.

Había estudiado mucho y solo necesitaba una oportunidad para probar su capacidad en la industria que tanto le apasionaba, a pesar de que sus días como jugador habían concluido durante su educación secundaria.

Nacido en Ciudad de México, de padres estadounidenses, Luhnow tenía un licenciatura en economía y otra en ingeniería de la Universidad de Pennsylvania en Filadelfia, más una maestría en administración de negocios por la Escuela de Gerencia Kellog de la Northwestern University en Chicago.

Había trabajado en otros ámbitos como la elaboración de uniformes con lo último en tecnología, pero lo suyo era el beisbol. «Inicialmente quise trabajar con los Dodgers. Le dije a un amigo que podía trabajar en limpieza de los baños o en lo que fuera y que luego se evaluara mi trabajo, pero no se pudo», indicó.

Así que cuando entró a los Cardenales, a donde llegó recomendado por un yerno del propietario del equipo en 2003 para trabajar en el departamento de scouteo, generó una revolución sobre los métodos para evaluar jugadores en la organización. Enfatizó en la tecnología y en un lapso de tres años, el sistema produjo 24 nuevos big leaguers.

“Tenemos un sistema que nos permite anticipar mucho sobre lo que va a pasar. Corremos la temporada varios millones de veces en las computadoras y nos da una idea sobre lo que pasará en cada División. La clave ahora es dominar la analítica del juego”, dijo mientras conversábamos, sin comprender mucho de lo que hablaba.

Aun así, me pareció muy arriesgado cuando tomó el puesto de gerente general de los Astros para 2012. El equipo iba mal. Tenía promedio de 54 victorias al año entre 2011 y 2013 y cuando se dijo que iba para la Liga Americana en el  2014, los pronósticos no pudieron ser peores. Pero Luhnow vio la movida como una oportunidad.

Ese año (2014) los Astros llegaron a 70 victorias y tras acumular 86 y 84 triunfos respectivamente en las siguientes dos campañas, saltaron a la cima en el 2017, al ganar 101 partidos y la primera Serie Mundial en la historia del club, que había sido barrido en el clásico de octubre del 2005 por los Medias Blancas de Chicago.

A Luhnow se le considera el artífice de la reconstrucción de la tropa de Houston, que inició con la captación de los mejores talentos en el draft del beisbol amateur y en América Latina. Ahora han ganado tres veces seguidas la División Oeste de la Liga Americana, pero desean mucho más que eso.

Cada año, al equipo que se basa en los talentos forjados dentro de la organización, se le añade un brazo de calibre: Justin Verlander en 2017, Gerrit Cole en 2018 y Zack Greinke este año. Esos tres brazos podrían llevarlos muy largo en la siguiente etapa del calendario, justo cuando el pitcheo suele ser un factor decisivo.

Nadie sabe qué pasará en los playoffs pero no hay duda que habrá que contar con los Astros, un plantel bien balanceado y hambriento por volver a vivir la gloria de octubre. Este equipo ya no es más aquella tropa eclipsada por los fracasos continuos, sino una fuerza que se ha tornado temible para sus oponentes.

Y gran parte de esa transformación, se le debe a Jeff Luhnow, un científico del beisbol.

Edgard Rodríguez en Twitter: @EdgardR

 

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