El despertar de un nuevo día

Es este el momento de reivindicar el quehacer político y unir esfuerzos para construir el Estado de Derecho y la democracia, como condiciones esenciales de la nueva Nicaragua

La situación actual de Nicaragua exige una solución de fondo a los problemas que padece. Es absolutamente necesario el control al ejercicio del poder; el respeto a los Derechos Humanos y a los derechos ciudadanos individuales y colectivos; el cese de la represión; el desmantelamiento de los órganos paraestatales constituidos para agredir a la ciudadanía; el respeto a la Constitución y al sistema legal e institucional; la liberación de todos los presos políticos; y la adopción de las medidas necesarias para garantizar el Estado de Derecho, principalmente las referidas al sistema electoral y a los procesos de elecciones, entre otras.

Esto demanda una unidad nacional que produzca un acuerdo integral, tanto sobre los puntos específicos que conforman la crisis actual, como las bases que sustenten un nuevo contrato social, un proyecto de nación que oriente la acción política y social de la comunidad nicaragüense.

La solución a la crisis sociopolítica y económica que padece Nicaragua desde abril de 2018, exige la realización de un acuerdo integral que, por lo mismo, supere los intereses inmediatos de los diferentes sectores que participen en él.

De un proceso de concertación con tales características, se espera surja fortalecida la democracia, la política y los mecanismos de control y regulación del ejercicio del poder.

Esto es fundamental ya que la democracia es un sistema de límites al poder, establecido y regulado por el derecho, pues no puede haber democracia cuando lo que existe es un poder sin límites.

En lo esencial, la idea de la política consiste en un movimiento de doble vía: la voluntad social, fuente de la soberanía que da origen y legitimidad al poder y el poder, así constituido, que debe, aunque con frecuencia haga lo contrario, tratar de resolver los problemas de la sociedad y alcanzar sus objetivos comunes.

La política, así vista, es la encargada de responder y realizar las aspiraciones de la comunidad. Es la más alta expresión de la voluntad colectiva y a la vez, la posibilidad concreta de su realización.
Una de las causas de la ruptura del contrato social en nuestra sociedad es la separación cada vez más acentuada del Estado de la sociedad civil. Cada vez más el Estado, en base a eso que se ha llamado autarquía del poder, y valga la expresión paradójica, se disocia de la sociedad a la que pertenece.

La democracia es una creación de la política, de la razón, libertad y voluntad de la sociedad, y esencialmente consiste en un sistema en el que el poder está subordinado a la ley, a la voluntad colectiva y a los valores y principios éticos que sustentan el ejercicio político.

Ninguna sociedad puede existir sin la política. La crisis de la política, como ya dijimos, nace, precisamente, de la separación de lo social y de su absorción por el poder. La crisis de lo social, por su parte, se produce por el alejamiento de lo político de las grandes decisiones que afectan a la comunidad. Separar lo político de lo social es producir una mutilación, una doble orfandad. Reintegrarlos en su naturaleza necesariamente complementaria, es restituirle su integridad e identidad.

Este es un momento que exige la solución de la crisis y a la vez la elaboración de una propuesta de país, de un proyecto de nación. Nicaragua vive un momento crucial en el que han resurgido la convicción de valores y principios fundamentales; la conciencia de los derechos humanos y de los derechos constitucionales y jurídicos del ciudadano y de la sociedad; la voluntad de reafirmar la libertad y la justicia como plataformas morales y políticas de la sociedad; y la participación de múltiples sectores, en la defensa de esos valores y principios. Es este el momento de reivindicar el quehacer político y unir esfuerzos para construir el Estado de Derecho y la democracia, como condiciones esenciales de la nueva Nicaragua.

El autor es académico y filósofo nicaragüense.

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