Vida y muerte de un periódico

LA PRENSA se queda sin competidor, siendo que la competencia en la diversidad de periódicos es indispensable para la autocrítica y la superación

ONU, derechos humanos

El Nuevo Diario ha sido cerrado, según dijo el mismo periódico en un comunicado y un editorial, “debido a las circunstancias económicas, técnicas y logísticas”. Ni en el comunicado ni en el editorial se menciona como una de las causas del cierre, la represión de la dictadura que desde hace 56 semanas tiene secuestrados el papel y demás insumos para la impresión de los periódicos.
Como sea, es lamentable la desaparición de El Nuevo Diario por varias razones muy importantes.

Primero, porque la muerte de cualquier medio de comunicación independiente es un golpe a la libertad de expresión y la democracia, que solo puede funcionar como tal si existe una robusta prensa libre y pluralista, entre otras condiciones esenciales.

Segundo, porque al desaparecer El Nuevo Diario, LA PRENSA queda sola, como diario nacional, en la defensa de la libertad de prensa y en la lucha por la recuperación de la libertad de los nicaragüenses y la reconstrucción de la democracia.

Tercero, porque LA PRENSA se queda sin competidor, siendo que la competencia en la diversidad de periódicos es indispensable para la autocrítica y la superación, para el mejoramiento constante de la calidad del producto informativo y para obtener los mejores resultados del esfuerzo periodístico, individual y colectivo.

El Nuevo Diario nació en mayo de 1980 como consecuencia de una dolorosa división de LA PRENSA, provocada desde afuera, por un proyecto de la dictadura sandinista de aquella época que pretendía someterla y obligarla a ser un periódico oficialista, o al menos semioficialista, ya que no podía liquidarla como era su mayor deseo.

“Desde el comienzo —de la revolución— los sandinistas intentaron controlar la línea editorial e informativa de LA PRENSA”, escribió su director actual, don Jaime Chamorro Cardenal, en su libro Entre dos dictaduras, “infiltrando en estas ramas a periodistas adictos al marxismo-leninismo y luego, paulatinamente, al sindicato de trabajadores haciéndose de la directiva cuyo control lograron”.

Pero LA PRENSA sobrevivió a aquella y a todas las demás adversidades que vinieron después y siguió siendo un periódico independiente, fiel a los principios y valores de independencia, veracidad y compromiso con la democracia, la justicia, los derechos humanos y la libertad de iniciativa privada.

Con el pasar del tiempo y por la fuerza de las circunstancias históricas, El Nuevo Diario se volvió un periódico independiente y crítico. Por eso es lamentable su desaparición, un destino aciago que se cierne también sobre LA PRENSA, pero no solo por las dificultades económicas y los retos tecnológicos, sino también y sobre todo por la represión de la dictadura, que se niega a liberar el papel y demás insumos para la impresión, con la malévola intención de liquidarnos.

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