Consecuencias del cierre de END

Un diario impreso no puede sobrevivir sin papel y tinta, y ese es el reto actual de LA PRENSA, que podría seguir el camino de El Nuevo Diario debido al estrangulamiento de materia prima de impresión que ejerce la dictadura desde hace 57 semanas

Los motivos que llevaron a la Junta Directiva de El Nuevo Diario (END) al cierre del medio en forma abrupta son objeto de especulación y no son abordados a profundidad en este artículo, pero me atreveré a decir que todo lo dicho en el comunicado del viernes 27 en que se anuncia el cierre son motivos conocidos y válidos, aunque podría haber algo más de fondo que disparó el cierre en ese día y no en otro.

Un diario impreso no puede sobrevivir sin papel y tinta, y ese es el reto actual de LA PRENSA, que podría seguir el camino de El Nuevo Diario debido al estrangulamiento de materia prima de impresión que ejerce la dictadura desde hace 57 semanas. Por tanto, el cierre de El Nuevo Diario no puede verse como un hecho aislado del entorno de acoso a la libertad de prensa que se vive en el país, por más motivos económicos valederos que pudieran existir.

Dicho esto, cualquier puerta de la prensa independiente que se cierre o se extinga en el momento actual que vive el país es grave porque sobre la libertad de prensa descansa el sustento de todas las libertades ciudadanas como decía mi padre, Pedro Joaquín Chamorro Cardenal.

Como decía el editorial de LA PRENSA del pasado viernes 27 “la muerte de cualquier medio de comunicación es un golpe a la libertad de expresión y a la democracia, que solo puede funcionar como tal, si existe una robusta prensa libre y pluralista, entre otras condiciones esenciales”.

Es admirable la valentía y profesionalismo de los periodistas que han sido despojados de sus medios y siguen haciendo periodismo en medios digitales alternativos a como lo han anunciado los periodistas de El Nuevo Diario. Ellos merecen el reconocimiento y solidaridad de todos los ciudadanos amantes de la libertad.

Al quedar sola LA PRENSA como único medio escrito independiente del país, tiene una doble responsabilidad: la primera y más importante, es sobrevivir a un entorno harto desfavorable en que se desenvuelve, y la segunda es hacerlo con profesionalismo, con independencia y con la pluma libertaria que lo ha hecho durante sus 93 años de accidentada existencia. Tiene también el reto de hacerlo mejor, aún sin la sana competencia que siempre motiva a las empresas a superarse continuamente.

Ni siquiera el régimen puede congratularse por el cierre de El Nuevo Diario, porque tenga a no toda la responsabilidad en causas que lo provocaron, está claro que sí la tiene por crear todas las condiciones desfavorables para el desenvolvimiento de un periodismo independiente.

Históricamente está comprobado que ninguna dictadura ha prolongado su existencia por medio de la censura y clausura de los medios y la prensa libre, estos solo han sido paliativos a un fin que inexorablemente les llega.

El autor es periodista, ex ministro y ex diputado

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