Empate en la crisis

Ortega ha recuperado control territorial. Pero, al mismo tiempo, ha reforzado e incluso incrementando todos los patrones de exclusión política que condujeron al estallido de las protestas en abril de 2018

historia

En Nicaragua hay un empate en la crisis. No desde el punto de vista moral y político, sino desde el mirador de la correlación de fuerzas. La pregunta, por tanto, es hacia el futuro. Y la respuesta, al respecto, tiene un telón de fondo: ¿podrá Ortega rehacer las alianzas nacionales e internacionales que hasta abril del año pasado, le permitieron estabilidad y crecimiento económico autoritario? Desde luego, que en su círculo íntimo se pensará que sí. Pero, el resto del país y la comunidad internacional, ¿pensarán lo mismo?

Ortega ha recuperado control territorial. Pero, al mismo tiempo, ha reforzado e incluso incrementando todos los patrones de exclusión política que condujeron al estallido de las protestas en abril de 2018. En ese momento, se sincronizaron todos los agravios que meticulosamente había acumulado en contra de diversos sectores sociales, incluyendo el monopolio de la violencia en las calles a través de las fuerzas de choque, que derivaron en grupos armados parapoliciales. Con la crisis económica y la restricción del gasto público, ¿se ha o no reforzado el patrón de exclusión partidista en el gobierno? ¿Despiden o no, a quienes sospechan son desafectos del orteguismo? ¿Hay o no discriminación en los disminuidos servicios médicos del Seguro Social? ¿A quién responsabilizarán los periodistas y sus familias del abrupto cierre de El Nuevo Diario, otros medios de comunicación y empresas en general? ¿Y los estudiantes, expulsados de las universidades? Y así podríamos recorrer un amplio inventario social, y la respuesta será la misma.

Lo que vemos en las calles, la generalizada presencia policial para evitar cualquier conato de protesta, no elimina las causas de esas protestas, las cuales se han extendido a otras medidas de acoso y represión, administrativa y fiscal, y de manera abierta a través de los medios de comunicación oficiales, a sectores que en algún momento fueron parte del modelo de crecimiento económico autoritario. La gran pregunta, que resume un atisbo de por dónde se resolverá el actual empate en la crisis, es la siguiente: ¿estamos o no más polarizados que antes de abril de 2018, cuando se dio el parteaguas y empezó la masacre? Definitivamente que sí, estamos más polarizados entre orteguismo y antiorteguismo, y Ortega no tiene la menor posibilidad de disminuir esa polarización.

Quienes apuestan a una solución pacífica de la actual crisis, dentro y fuera de Nicaragua, y en el caso de Nicaragua son gremios del sector privado, incluyendo empresarios sandinistas, Iglesia católica y evangélica, partidos políticos, ejército y toda la población según revelan las encuestas, debemos renovar la presión sobre el gobierno porque la alternativa es solución pacífica o profundización de la crisis.

El autor fue candidato a la Presidencia de Nicaragua.

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