Medardo Mairena: «Cortaron a campesinos pieza por pieza hasta reducirlos»

El líder campesino habla sobre la persecución contra su movimiento, pero también sobre la relación que mantiene con representantes de los grandes empresarios de Nicaragua en la Alianza Cívica

Medardo Mairena, líder campesino anticanal. LAPRENSA/O.Navarrete

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En cuestión de meses, Medardo Mairena pasó de permanecer bajo un régimen de aislamiento en la cárcel 300, de máxima seguridad en el Sistema Penitenciario de Nicaragua, a reunirse en Estados Unidos con senadores y miembros del Consejo de Seguridad del gobierno de Donald Trump. En una foto se le vio en un estadio de beisbol de Grandes Ligas, y en otra, bastante serio, a la par del secretario de la Organización de Estados Americanos (OEA), Luis Almagro.

Al frente del Movimiento Campesino, Mairena consiguió hace una semana una audiencia con la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) para presentar un informe detallado de las ejecuciones a los campesinos por parte del régimen de Daniel Ortega en 12 años en el poder. Son 55 los líderes ejecutados, según el documento, y ya van 30 desde abril de 2018 hasta el 25 de septiembre de 2019.

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“A los campesinos no nos están buscando para encarcelar, sino para asesinarnos”, dice Mairena, quien estuvo casi un año preso, la mayoría del tiempo en celdas de máxima seguridad. “Desde los años 80 el régimen sandinista asesinó a los campesinos porque algunos de ellos fueron comandantes de la Contra; ahora los familiares de ellos están siendo perseguidos y asesinados”, agrega vía telefónica desde Boston, Estados Unidos.

Mairena expone el ejemplo de su padre, quien fue encarcelado por negarse a integrar el Servicio Militar Patriótico en la década de los 80. “Y ahora (el año pasado) me tocó a mí (ir la cárcel)”, dice. Por eso tiene claro que Nicaragua necesita una “democratización verdadera”, y cree que se logrará mediante una negociación en la que Ortega primero deberá mostrar voluntad política, liberando a los presos políticos, dando libertades democráticas y deteniendo los asesinatos selectivos contra los campesinos.

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¿Desde cuándo adversa al régimen de Daniel Ortega?

Ideológicamente nunca he estado de acuerdo con él, porque en la década de los 80 mi papá fue secuestrado por los mismos orteguistas, por pensar diferente, porque le quisieron exigir que hiciera el Servicio Militar Patriótico. Lo que vivió el campesinado y los miskitos en esos años fue una brutal represión, además de que se quiso imponer una ideología para seguir a Ortega con un gobierno totalmente equivocado. Mi papá tenía sus tierras y fue despojado. Todo lo perdió al ser evacuado por culpa de la guerra. Desde entonces pensamos que la forma de gobernar de Ortega ha sido un fracaso. En los 80 destruyó la economía y nuevamente en el poder vuelve a destruir la economía.

¿Por qué cree que siempre el régimen sandinista ha ido en contra del campesinado?

La mayoría de personas que se armaron en la Contra fueron campesinos. En ese entonces porque hicieron las confiscaciones de tierras, no respetaron la propiedad privada. Hicieron la “piñata”. Tuvieron ansias de poder y de dinero. Esto lo demostró en este mandato también: ambición de poder político y económico. Querer explotar los recursos naturales: las mafias en las reservas Indio Maíz y Bosawas. Los miskitos han defendido los recursos naturales y también los ha asesinado. La ambición de mantener el poder lo ha llevado a cometer delitos de lesa humanidad. Desde ese entonces ha sido un odio contra los campesinos. Yo creo que si en el campo hubiera mejor la conectividad a internet se tuviera mucha más evidencia de cómo se manifiesta el odio contra los campesinos. De cómo el Ejército, que dice que no ha participado en la masacre, ha asesinado a los campesinos. Ha habido casos en que han torturado a campesinos y los han cortado pieza por pieza hasta dejarlos reducidos. Y es una forma de manifestar su odio contra ellos, solamente por elevar sus voces y pensar diferente.

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Usted ha dicho que Daniel Ortega utilizó los dos diálogos para ganar tiempo. ¿Qué le hace pensar que en una tercera vez lo haga de buena voluntad?

En primer lugar, si quiere negociar, debe liberar a los presos políticos, permitir que nos manifestemos en las calles, parar la matanza de los campesinos y la persecución. Esas son las señales para ir a una negociación. Porque no podemos ir a una mesa cuando sabemos que hay hermanos a los que está matando a pellizcos. No podemos sentarnos en una mesa si nos anda persiguiendo. No es posible lo que sucedió conmigo, que estando en el diálogo, me llevó a la cárcel.

¿Cree que el diálogo es la única solución o puede haber otra?

Nosotros creemos que es la mejor salida porque es la forma que podemos evitar el derramamiento de sangre, ya que sabemos que la persecución puede terminar en una oleada de violencia que sería difícil. Sabemos que Ortega tiene las armas y ya asesinó a un pueblo desarmado. Por eso es importante que haya presión nacional e internacional para que podamos encontrar una salida mediante una negociación en la que sea tomado en cuenta al pueblo.

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La percepción que se tiene es que durante usted estuvo en la cárcel se ganó la simpatía de los opositores en el país. ¿Usted siente una responsabilidad especial?

Por supuesto que sí. Porque estoy al frente de un pueblo humilde con el que me identifico. Ahora, otros movimientos nos han respaldado porque somos personas honestas y no tenemos colas que nos pisen. Porque siempre hemos estado en las malas pero al frente de las víctimas para respaldarlas. Por eso hemos pedido a la comunidad internacional la libertad de los presos y abogar por los nicaragüenses que están en los centros de detención, incluso en Estados Unidos.

¿De qué forma anduvo involucrado en la rebelión del año pasado?

Iniciamos marchas y protestas, y le dijimos al pueblo de Nicaragua que respaldáramos a los estudiantes que iniciaron la lucha. Posteriormente vino el diálogo y sabemos lo que pasó: nos encarceló e inventó delitos. Nosotros miramos la irresponsabilidad de jueces y fiscales que se dejaron llevar por la ambición de su ideología política.

Se ha dicho que usted aún pertenece al Partido Liberal Constitucionalista (PLC). ¿Qué tan cierto es?

Yo fui concejal regional electo por los campesinos, en el PLC. No fui un candidato puesto de dedo, sino que yo participé en unas elecciones primarias para ser representante ante el gobierno regional. Tuve el respaldo de los campesinos. En ese entonces surgió la lucha por nuestras tierras en contra del Canal Interoceánico. Por esa razón me trataron de minimizar y no me dejaron pasar los proyectos de desarrollo en la comunidad. Yo fui electo por el PLC, pero en este momento no estoy en ningún partido de manera activa y no me interesa una bandera partidaria. Yo sé que esta crisis va a terminar en una cuestión electoral y para mí eso será decisión del pueblo. Entiendo que algunas personas, por envidia y celos políticos, tratan de desprestigiar, porque saben que el Movimiento Campesino es puro.

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¿Ha tenido ofertas de cargos públicos?

Nunca me organicé para obtener un cargo y hacer dinero. Es conocido que a mí me ofrecieron de parte del régimen y otros partidos de oposición antes de 2018. Me ofrecieron candidaturas a diputado y a Alcaldía. Yo estoy claro que he tenido el liderazgo para lograrlo, pero yo no me organicé para ese fin. Yo lo hice por los campesinos y por eso sigo siendo soldado de ellos, y por aquellos que se sientan representados por mí. No acepté las candidaturas porque nunca me han interesado, pero no quiere decir que las ignoro, porque estoy claro que esta crisis terminará en elecciones. Por eso el pueblo de Nicaragua tiene que estar alerta: no se puede permitir que queden electas personas que son culpables del dolor.

Medardo Mairena, líder campesino miembro de la Alianza Cívica. LAPRENSA/O.Navarrete

¿Le gustaría asumir algún cargo público?

Creo que los cargos no los busca uno, sino que lo buscan a uno. Dentro de la responsabilidad que yo tengo y mi deseo es que sea el pueblo el que tome la decisión. No estoy interesado en conseguir esos espacios; pero sí estoy interesado en que esos espacios queden en manos de personas honestas y que le respondan al pueblo.

¿Alguna vez ha simpatizado con el Frente Sandinista?

Nunca. Y menos ahora que se ha convertido en una organización terrorista.

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Existen muchas críticas hacia la Alianza Cívica, de la cual forma parte, porque está cooptada por gran capital nicaragüense. ¿Por qué usted la apoya?

Yo estoy desde que se fundó. Y para nosotros ha sido el vehículo interlocutor ante una negociación. El Movimiento Campesino tiene su autonomía como los otros movimientos. Entonces la vemos como un espacio de cara a un diálogo donde el Movimiento Campesino llevará sus demandas de cara a una negociación, así como los otros movimientos llevarán las suyas. Lo que sí pretendemos es unir esfuerzos a pesar de las diferencias que tengamos. Porque debe ser más grande el amor que le tenemos a Nicaragua y la necesidad de encontrar soluciones. Ahora es importante señalar que tenemos que ser responsables con la unidad porque no vamos a permitir que regrese la repartidera de cargos. Lo que necesitamos es que el pueblo sea fiscal, testigo, proponga y elija a sus próximas autoridades. Pero en este momento la prioridad de nosotros es la libertad de los presos políticos y velar por aquellos niños que tienen a sus padres secuestrados o que quedaron huérfanos. Esta lucha no es de un grupo, sino de todos los nicaragüenses.

¿Usted no ha visto señales de que el empresariado se haya querido arreglar con el régimen tras bastidores?

En lo que yo he estado, nunca he visto que haya un arreglo interno. La semana pasada estuvimos juntos en Washington y quedamos en que es el momento que debe haber más presión. Por eso acordamos que debemos buscar la aplicación de la Carta Democrática, porque no tiene ningún chiste que estemos dentro de la OEA, cuando el régimen ni siquiera permitió el ingreso de la Comisión y no puede ser este régimen democrático cuando sigue asesinando.

¿Qué logro en la negociación lo haría sentir satisfecho?

La democratización de Nicaragua. Que pueda regresar a mi casa, con mi familia: que pueda vivir a como hemos vivido: en mi finca, como cualquier campesino. Que no haya persecución. Debe haber cambios en todos los poderes del Estado para que sean totalmente independientes y que se rijan bajo la Constitución Política. Que los campesinos puedan regresar a sus tierras tranquilos.

Que los niños reciban una buena educación y que los impuestos que pagamos sean invertidos en proyectos de desarrollo en la comunidad. Eso sería lo más importante. Sabemos que no todo lo vamos a lograr porque los que perdieron a los seres queridos, no los vamos a recuperar, lamentablemente. Para nosotros van a vivir siempre porque ofrendaron sus vidas para regresar la tranquilidad al país.

En los primeros meses de la rebelión se pensó que el régimen estaba en jaque. ¿En qué se falló en aquel momento?

Creo que aceptamos ir a un diálogo creyendo que Ortega iba a dejar de asesinar a los estudiantes. También hizo falta que todas las expresiones nos uniéramos para presionar. Creo que el sector privado dejó mucho que desear en ese entonces. Sabemos que el pueblo de Nicaragua pidió un paro indefinido. Lamentablemente no se consiguió. Pero no queremos quedarnos en lo pasado y en lo que se hubiera hecho, sino en lo que vamos a hacer de ahora en adelante.

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¿Pero cree que ahora sí hay voluntad de parte de los empresarios?

En estos momentos, aunque sí necesitamos hacer presión, no es igual como la oportunidad que tuvimos en ese entonces. Pero sí necesitamos que haya presión. Ahora, yo entiendo que el sector privado se preocupa porque la economía está cayendo, pero nosotros estamos preocupados porque están asesinando a los compañeros de lucha. Hoy por hoy un paro no tendría el mismo impacto, pero creemos que es necesario.

Hasta abril de 2018 el sector empresarial mantenía una especie de pacto económico con el gobierno de Ortega, ¿cómo ha sido estar sentado ahora con estos representantes que ignoraban sus reclamos?

Ha sido duro para nosotros, porque en ese entonces no solo no se pronunciaban, sino que parte de ellos eran las autoridades del proyecto del Canal Interoceánico. En otras palabras estaban en contra de nosotros. Nosotros, los campesinos, si estamos en ese lugar es para encontrar una solución lo más pronto posible. Hacemos grandes esfuerzos para controlar nuestra emoción. Y creemos que la única solución es juntando todas las expresiones. De modo que esperamos que todos los que se han puesto de este lado de la mesa, su conciencia no les castigue desde hoy en adelante.

Medardo Mairena, líder campesino. LAPRENSA/O.Navarrete.

Plano personal

Medardo Mairena nació el 30 de noviembre de 1978 en la comunidad de Nueva Guinea, en el Caribe Sur de Nicaragua.

Desde hace 19 años vivía en Punta Gorda, en una comunidad que se llama Polo de Desarrollo Daniel Guido Sánchez, con su esposa Yaritza Báez, de 40 años de edad, y tres hijos que tienen juntos. La menor, una niña de tres años de edad se llama Kathia.

Según un reportaje de Domingo en junio de este año, tiene una finca de 150 manzanas de tierras, donde cría 40 cabezas de ganado. Las tierras además las utiliza para cultivar.

Durante el diálogo nacional de 2018, Mairena le dijo a Daniel Ortega: “El pueblo exige que te vayas. No queremos más muertos y ustedes son los responsables”.

Mairena llegó hasta primer año de secundaria porque para asistir a clases debía viajar 30 kilómetros. Sus estudios los inició hasta los 16 años de edad por iniciativa propia. Tiene cinco diplomados en gerencia y liderazgo.

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