¿Paz o plomo?

El gobierno actual se ha valido de la represión para mantener a los opositores privados del derecho a la protesta. De esta manera lograron pintar el país con colores de paz, tranquilidad, amor y bienestar

Ortega ha intentado proponer la paz como el fin de un conflicto bélico que hasta hace pocas décadas azotaba al país y le ha ofrecido a la sociedad un estado de aparente “tranquilidad” nunca visto.

Un conflicto bélico que duró la década de los ochenta y las asonadas constantes que realizaban los sandinistas durante los 16 años de los gobiernos neoliberales fueron suficientes para construir un contexto de intranquilidad, desolación y pobreza. El sandinismo se convirtió en el azote de las personas no adeptas a su partido político. Toda la zozobra que causaban tenía un objetivo bien marcado: desestabilizar a los gobiernos de derecha. Ortega y compañía querían dejar a esos gobiernos como incompetentes para dirigir un país. De esta manera Ortega se postulaba como el mesías que nos redimiría. La automatización social fue el recurso por excelencia del sandinismo. Acostumbraron al país a la crisis para después ofrecerles la “solución”.

Posterior a la victoria de FSLN en los comicios del 2006, Ortega tomó la banda presidencial en un Estado donde la mesa estaba servida. Su labor era poner en práctica los proyectos que él mismo detuvo cuando era opositor. El cambio era evidente y las asonadas ya no ocurrían. La tranquilidad anhelada por los nicaragüenses llegó. Al menos eso parecía. Así pues, a lo largo de los 12 años de mandato Daniel Ortega se había dedicado a expresar en su retórica repetitiva que el pueblo de Nicaragua había alcanzado una paz duradera. Su discurso cambió desde el 18 de abril del 2018. En la actualidad acusa a los que se opusieron a su gobierno de haber atentado contra ese bien que tanto costó conseguirlo. Pero ¿realmente habíamos alcanzado la paz?

Lo cierto es que los distintos mandatos del presidente Daniel Ortega han estado llenos de irregularidades que no precisaban la paz. Desde el 2007 se publicaba en los pocos medios independientes las noticias de los asesinatos de campesinos en la zona rural del país, la aparición de pistoleros en las manifestaciones de los llamados “miércoles de protestas” y la disposición de la Juventud Sandinista para agredir a las personas de la tercera edad que protestaban por la pensión reducida de vejez, etc. Cualquier intento de oposición al partido de gobierno era acallado rápidamente.

El gobierno actual se ha valido de la represión para mantener a los opositores privados del derecho a la protesta. De esta manera lograron pintar el país con colores de paz, tranquilidad, amor y bienestar. El sandinismo aún no comprende que la paz es más que la ausencia de la guerra y que armando a sus simpatizantes para matar, reprimir y encarcelar a los opositores no la van a conseguir. Ortega ha ofrecido dos caminos al pueblo de Nicaragua: paz o plomo. Es necesario mencionar que nadie puede dar algo que no tiene.

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