En Letra Pequeña | La obligación de no olvidar

Tenemos la obligación de no olvidar. Si ellos son muy organizados y en la tarea de demolición y muerte, lo menos que podemos hacer es guardar y recordarles las cuentas por pagar.

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Muertos

Primero vimos caer a los muchachos. ¿Se acuerdan de aquellos días? ¿Los primeros muertos? Para el 22 de abril de 2018, cuatro días después de iniciada la rebelión, ya había 23 muertos. Una exageración. Alvarito Conrado, Richard Pavón, Carlos Bonilla… y muchos más. Así hasta al menos 328 un años mas tarde. Cuánta indignación. A partir de ese momento el gobierno de Daniel Ortega perdió cualquier legitimidad. Se tenía que ir. Nadie tiene que morir para cambiar un gobierno, ni ningún gobierno tiene que matar a nadie para gobernar, pensamos. Son los héroes. ¿Se acuerdan de ellos?

Presos

Luego fueron los presos. Todos los días conocíamos del alguien o varios que se llevaban presos. Paramilitares que llegaban en las madrugadas a sacar a la gente de sus camas. Los secuestraban en las calles, en las paradas de buses o centros de trabajo. De uno en uno llegaron a haber más de mil presos políticos. Todos temíamos que en cualquier momento nos pudiera tocar a cualquiera de nosotros o a algunos de los nuestros, porque para ir a las cárceles de Ortega no es necesario cometer delito alguno. Basta que lo quiera Ortega o Murillo. Torturados, aislados, humillados, los presos políticos escribieron y siguen escribiendo una página de honor y valentía. Ni uno solo se rajó. Son nuestra reserva moral, pensamos. ¿Se acuerdan?

Juicios

Después vinieron los juicios. Si los paramilitares mataron y apresaron vestidos de militar, cubiertos el rostro con pasamontañas y armados de fusiles Ak y Dragunov, esta vez los vimos disparar sentencias vistiendo togas y mazos desde un estrado. Sentencias insólitas. ¿Recuerdan?

Nicaragua imposible

Luego fue el turno de los activistas de derechos humanos, los oenegés y las empresas que reclamaron por los muertos, que apoyaron a los presos, que exigieron la libertad de los inocentes y juicios para los verdaderos asesinos. Por miles salieron al exilio. Los mejores hijos de Nicaragua estaban muertos, en la cárcel o en el exilio. Nos parecía imposible una Nicaragua así.

Medios de comunicación

Ahora son los medios de comunicación. Las voces incómodas. Quieren imponer la verdad que se inventaron. Para ello necesitan silenciar las voces que los cuestionan y muestran los hechos que ellos no reconocen como reales. Porque la realidad para ellos es la que se inventan en un cuarto de El Carmen. Y nuevamente van cayendo, uno por uno. El periódico popular Q´Hubo, El Nuevo Diario, el diario Metro, 100 por Ciento Noticias, Radio Darío, Confidencial, Esta Noche, Esta Semana, el programa de Jaime Arellano, el de Danilo Lacayo y Luis Galeano, y otros más, han cerrado acosados por el régimen. Algunos mantienen su voz desde el exilio con las limitaciones propias que implica hacer periodismo desde el extranjero. Van por más.

No olvidar

La estrategia de Ortega y Murillo ha sido no dar tiempo al reclamo de un crimen cuando van con otro. De los muertos pasamos a los apresamientos. De los apresamientos a los juicios. De los juicios a las confiscaciones y el exilio, y del exilio al cierre de medios, entre otros muchos más. Tenemos la obligación de no olvidar. Si ellos son muy organizados y en la tarea de demolición y muerte, lo menos que podemos hacer es guardar y recordarles las cuentas por pagar. Dejar que sean ellos quienes decidan qué olvidamos y qué recordamos, es negarnos como la sociedad que queremos ser. Esa por la que murieron tantos y se han sacrificados otros más.

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