Sobre comejenes, hongos y bacterias

Como opositores que hemos escogido el método de lucha cívica estamos obligados a insistir en la denuncia pública, seguir apelando al apoyo internacional e insistir en una elección en donde nuestro voto se cuente

El pasado cuatro de octubre, en un homenaje al general liberal y héroe nacional Benjamín Zeledón, la cónyuge del señor Daniel Ortega en sus acostumbradas alocuciones después de los eventos de gobierno, llamó a los opositores con los calificativos de comejenes, hongos y bacterias, agregando que se reproducen como plagas. Estas declaraciones dadas de manera descompuesta denotaron un estado de frustración por el fracaso en los esfuerzos por detener el avance de la oposición a su gobierno.

En vista de que las declaraciones a que hago mención se han difundido profusamente en las redes sociales y que son muchos los comentarios que se han vertido al respecto, compartí las mismas con un amigo con una gran experiencia en estos menesteres, con especialidad en Psicología del rostro o Morfopsicología y kinésica, ciencias que aportan información acerca de la psiquis del gesticulador. La persona a quien me refiero trabajó con tres expresidentes norteamericanos, hoy jubilado. Según él, los epítetos denotaban un extremo grado de frustración, el comentario sobre la proliferación fue la expresión de impotencia producida por la incapacidad de detener las acciones de las personas o grupos sociales a los que se refería como comejenes, hongos o bacterias. Según mi amigo, la impotencia y frustración en una persona que se considera con poder absoluto sobre la vida y hacienda de los demás, produce un estado emocional que es conocido popularmente como rabia, que no es más que la ira, cólera o coraje en su máxima expresión, hasta aquí sus comentarios.

Este análisis me hace presagiar lo peor para los que nos oponemos a los caprichos de la pareja gobernante. Las acusaciones antojadizas y sin fundamentos, los atentados y las ejecuciones por fuerzas parapoliciales se convertirán en parte de la receta diaria y esto se deberá a la certeza que tienen en el gobierno de que su tiempo se acabó y que la permanencia en el poder solo será posible mediante la implementación de un régimen de terror igual o peor al practicado por ellos mismos en la década de los ochenta. Lo que me hace presentir que las elecciones de las que todos hacemos mención ya son parte del pasado para el matrimonio Ortega Murillo.

Como opositores que hemos escogido el método de lucha cívica estamos obligados a insistir en la denuncia pública, seguir apelando al apoyo internacional e insistir en una elección en donde nuestro voto se cuente. Sin olvidar que el triunfo sobre la dictadura solo llegará el día que dejemos de pedir permiso para ejercer nuestros derechos ciudadanos y logremos una unidad con líderes que se pongan al frente de la lucha del pueblo.

El autor es analista político.

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