El consejo del embajador alemán

El representante de Alemania en Managua advirtió que iba a decepcionar a quienes esperaban que daría consejos “sobre cuál sería la mejor solución a los problemas políticos de Nicaragua”.

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La Embajada de Alemania en Nicaragua celebró el Día de la Unidad Alemana, con un gran evento social al que acudieron representantes civiles y militares de la dictadura de Daniel Ortega y miembros de la oposición social y política.

La pieza principal en la celebración en Managua de la Fiesta Nacional de Alemania fue el discurso del embajador Christoph Bundscherer, que por su contenido y significación vale la pena comentar.

El representante de Alemania en Managua advirtió que iba a decepcionar a quienes esperaban que daría consejos “sobre cuál sería la mejor solución a los problemas políticos de Nicaragua”. Pero la verdad es que con sus palabras sobre el acontecimiento histórico de la reunificación alemana, el embajador Bundscherer sí recomendó cómo se podría resolver la crisis sociopolítica de Nicaragua.

Recordó el embajador alemán que el 9 de noviembre de 1989 una revolución ciudadana pacífica derribó el Muro de Berlín, “poniendo fin a la dictadura en Alemania Oriental”. Relató que “en aquel entonces los ciudadanos de otros estados del bloque soviético se estaban rebelando cada vez más contra sus opresores”. Y que luego “en Alemania Oriental también estallaron grandes manifestaciones pacíficas”.

Pero ya era demasiado tarde para que el régimen comunista de Alemania Oriental pudiera hacer reformas internas, explicó el Embajador. “Solo podía asegurar su supervivencia reprimiendo brutalmente las protestas pacíficas. Afortunadamente esto no sucedió: El gobierno y la oposición acordaron organizar mesas de diálogo en todo el país dando forma conjuntamente a la transición hacia una sociedad democrática”.

Según el embajador de Alemania en Managua, “aunque al principio hubo algunos actos de violencia policial en contra de los manifestantes (…) la grave crisis política se resolvió finalmente por medios pacíficos”. Eso fue posible, explicó el señor Bundscherer a su atenta audiencia nicaragüense que estaba captando el mensaje, “porque todas las partes involucradas no se dejaron llevar solo por las emociones sino también por la razón. Los sentimientos —aseguró— son factores importantes en la convivencia social: la decepción, la frustración, el miedo e incluso el odio son emociones humanas inevitables. Pero no deben dominar nuestra coexistencia si queremos preservar la paz”.

Al final, después de citar un fragmento del poema Pax de Rubén Darío, el representante del Estado de Alemania en Nicaragua sentenció que “la razón debe garantizar la paz y la libertad a nuestros pueblos…”

A pesar de que el embajador Bundscherer dijo al comenzar su discurso que no recomendaría cómo se debe resolver la crisis de Nicaragua, su mensaje fue claro y directo: De la dictadura se puede salir pacíficamente, por medio del diálogo y los acuerdos, si se pone la razón por encima de la emoción.

Eso es lo que la oposición viene planteando desde abril del año pasado. Solo Daniel Ortega no lo ha querido entender, por su obsesivo aferramiento al poder.

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