Lucía Pineda Ubau: «Los temores se los entregué a Dios, no quiero estar martillando la cabeza de que si me van a matar»

En los próximos días la periodista nicaragüense, que el régimen orteguista encarceló por seis meses, recibirá dos premios internacionales por su labor periodística

La periodista Lucía Pineda desde Costa Rica. LA PRENSA/Roy Moncada

Después de haber sufrido en la cárcel por hacer periodismo,  Lucía Pineda Ubau se prepara para recibir el Premio Internacional Coraje en Periodismo, otorgado por la Fundación Internacional de Medios de la Mujer (IWMF, por sus siglas en inglés); y posteriormente el Premio Internacional de la Libertad de Prensa, que lo entrega el Comité para la Protección de los Periodistas (CPJ, por su siglas en inglés). Pero antes se sienta a conversar con LA PRENSA.

En los próximos días recibirás el Premio Internacional Coraje en Periodismo 2019 y el próximo mes el Premio Internacional de la Libertad de Prensa 2019 junto a Miguel Mora ¿Cómo recibís estos dos reconocimientos?

Esos premios están dedicados a Dios porque nos ha protegido en la cobertura noticiosa. También creo que es el reconocimiento que le da al periodismo valiente, digno, comprometido con los Derechos Humanos y que lo está reconociendo el mundo porque mientras la dictadura está recibiendo sanciones, nosotros estamos recibiendo el premio y no solo Miguel, Lucía, sino colegas de otros medios de comunicación como el Diario LA PRENSA, la gente de Confidencial y eso posiciona nuevamente a Nicaragua en el mapa internacional. ¿Por qué están premiando a los periodistas en Nicaragua? Se deben preguntar porque tal vez hay alguien que no esté conectado con Nicaragua y va a comenzar a averiguar que el periodismo se ha sacrificado, han matado a un periodista -Ángel Gahona-, los han echado presos pero aun así, ese periodismo en Nicaragua está dando la batalla para no aceptar esa censura y derrotarla. Esto a nivel internacional es valioso. La lucha por la libertad de prensa, la lucha por las libertades. Este reconocimiento es para todos, el tema de la valentía creo que han habido muchas periodistas mujeres valientes, está Leticia (Gaitán) que hasta le pusieron arma acá (en la sien) paramilitares, le robaron y se portó muy valiente en ese momento y siguió informando.

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Ambos reconocimientos se otorgan por la valentía en el ejercicio periodístico porque estabas expuesta, tu vida corría peligro y sin embargo continuaste informando ¿no era mejor haber salido del país para estar a salvo?

Era un compromiso con el pueblo de Nicaragua, por eso me quedé en toda esta cobertura, porque era un compromiso con mis compañeros de trabajo. Si yo hubiera agarrado mis maletas desde la primera amenaza hubiera sido un golpe duro para nuestros compañeros de trabajo y para el pueblo de Nicaragua que se volcó a nuestra redacción a denunciar las violaciones de los derechos humanos. El pueblo nos buscó como si éramos médicos para sanar sus heridas, pero nos busca para que su voz se escuche y ese es el trabajo que nosotros hicimos y en esa cobertura no nos dio tiempo de sentir miedo. Mi madre me llamaba todos los días que viniera a Costa Rica, “que vos no tenés necesidad de estar allá”. Yo le decía que mi compromiso era estar con el pueblo de Nicaragua en estos momentos difíciles que estaba viviendo y también con mis compañeros de trabajo. Espero que en la próxima llamada sea para animarme no para estarme diciendo “venite”.

¿Y alguna vez en la cárcel no dijiste que mejor hubieras escuchado a tu mamá dos veces?

No. Yo decía “para algo estoy aquí”. No le estaba reclamando a Dios por qué estaba ahí. “Para algo estoy aquí”, decía yo y sé que hay gente que pudo haber dicho “se confiaron los de 100%” porque para todo decíamos “estamos confiando en Dios, Dios nos protege” y aun así adentro de la cárcel yo decía “Dios nos sigue protegiendo” porque si le das cancha a la duda en el punto espiritual y de fe ahí gana terreno el mal. Tal vez nos iban a incendiar por dentro, nos hubieran matado, “para algo estamos aquí” y muchos presos me dicen: Lucía, con ustedes, estando ahí, como que el mundo se comenzó a mover más rápido. Les llevamos esperanza, que Miguel y yo estuviéramos ahí, a quien entrevistamos o gente que estaba ahí presa, se sentían como acuerpados con nosotros y que iba a haber más atención y fue así. Llegó la Cruz Roja Internacional, llegaron los diputados europeos, se sintió más la presión, entiendo que en la OEA hasta se hizo una sesión a los días que a nosotros nos capturan. Entonces vos ves que la maquinaria mundial se comienza a mover porque ya es como el acabose en el país, hasta a los periodistas se están llevando presos. Pero nunca dije “le hubiera hecho caso a mi mama”. No. Yo seguía sosteniendo que se había tomado la decisión correcta quedarme en Nicaragua, quedarme informando. Ellos fueron los cobardes que nos fueron a sacar del canal, nos robaron el canal y nos robaron seis meses de nuestra libertad.

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A través de tu abogado defensor, don Julio Montenegro, nos enteramos de la crueldad con que se te trató en la cárcel, ¿para vos qué fue lo más duro?

Fue humillante de que estuviera en una celda donde el inodoro estaba taqueado, no servía y ellos como parte de la tortura sicológica me pasan a esa celda que la desocuparon porque había tres presos más. Al ver eso así yo comencé a defecar en mi mano, me ponía papel higiénico en mi mano, defecaba allí y luego hacía los envoltorios para que luego los policías que pasan retirando basura se lo llevaran. Eso fue en el Chipote viejo -cárcel-. Dos semanas pasé así y la situación se agrava cuando me meten a tres presos más, ya estaba bien preocupada porque iba a haber una gran contaminación y la cosa cambia con la Cruz Roja Internacional, que gracias a Dios llega e informa para que tomen medidas y nos cambian de celda. El aislamiento es otro aspecto muy duro que yo para enfrentar eso me aferré mucho a Dios, la parte espiritual me ayudó mucho, la sanación también del corazón porque por sobre todas las cosas cuido mi corazón. Hacía mi oración y pasaba todo el día en eso: leyendo, orando, cantaba alabanzas, tres veces al día hacía culto. Tuve unos momentos también de que perdí un poco la noción del tiempo. Estaba demasiada desconfiada con las autoridades penitenciarias. Los que me interrogan (en El Chipote), porque los que te llevan la comida son más llevaderos, te quitan los anteojos, que es como que nos estén dando puñetazos en los ojos, que te estén diciendo que sos golpista, terrorista. “Ustedes incendiaron este país, ustedes desde ese canal dirigieron todo”. Era totalmente locura lo que nos estaban diciendo y vos te das cuenta que son policías que están al servicio de Daniel Ortega, no están al servicio de los nicaragüenses. Y todas la violaciones que se dan, que te quieren hacer video, pidiéndole disculpa a Daniel Ortega. Pero disculpa por qué. “Le dijeron dictador”. Esa es la línea editorial y así lo tiene LA PRENSA. Entonces toda LA PRENSA va a tener que venir a pedirle disculpas (ríe). Así le dicen a nivel internacional porque es un dictador.

LA PRENSA/Roy Moncada

¿Ayudó el Comité Internacional de la Cruz Roja?

En todo este proceso yo creo que sí. La Cruz Roja fue importante en el sentido de que, ya que nos tenían ahí injustamente, ilegalmente, con las visitas que hacían se mejoró eso de que nos pasaron a una celda donde el inodoro estaba bueno. Ellos los dejan entrar, estaban tratando de dar esa imagen que tratan bien a los presos políticos. Por eso es que creo que después se llevaron a todos los presos políticos al nuevo Chipote y decidieron como cerrar el Chipote viejo. Te animaban en ese sentido, hicieron un trabajo profesional, ellos son una institución neutra, que los comprendo que no pueden estar dando informes. No les compete. Pudo que la gente se haya molestado allá afuera pero el hecho de que estén allá adentro, que tengan acceso, es valioso para nosotros que estamos presos, y tal vez el de afuera no lo entienda y lo empieza a criticar. Pero yo te digo que ellos son seres humanos y claro, sintieron nuestro dolor, lo sintieron y estaban buscando el mecanismo, ya técnico y de logística, para ver si se da la liberación a dónde y cómo los iban a llevar a cada uno de los presos a sus casas.

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¿Tenés pensado volver a Nicaragua? Y si temés por tu vida estando en el país tomando en cuenta que la represión continúa por parte del régimen

Sí vamos a regresar a Nicaragua y estoy pensando en regresar tal vez a finales del año porque ando en mi gira internacional con los premios. Después que reciba los premios voy a ir de visita a mis amigos porque mi familia ya vive en Costa Rica y la Navidad pasarla acá en Costa Rica, la Navidad que no tuve el año pasado. Yo los temores se los entregué a Dios, no me quiero estar martillando la cabeza de que si me van a matar, que si me van a secuestrar otra vez, que si me van a meter presa, que si me hacen algún daño. Yo sé que es gente mala y como son gente mala yo no tengo la fuerza para detenerlas, entonces yo se lo dejo a Dios.

¿Qué significado tiene para vos el periodismo después de tantos años de ejercerlo?

(Ríe). Es una profesión que sirve de servicio, como un apostolado. Es una profesión de cara a la ciudadanía, de compromiso con la gente, no con el poder ni las estructuras de poder. De compromiso con la ciudadanía y en este contexto creo que todos hemos adquirido un compromiso de defensa de los derechos humanos, de defensa a la vida. Es una profesión que salva vidas y lo hemos hecho con dar esa última hora, que lo dimos un montón de veces en el día, en la tarde, en la noche, en la madrugada. Cuando vos dabas ese última hora fuerzas de mal que están ahorita en Nicaragua puede que se detenían y cuando se detienen, el balazo que le iban a dar a alguien no llegó. Y ahí se activaba la Iglesia Católica, Derechos Humanos, Nacionales e internacionales, todos nosotros los periodistas. Ese es el valor que hemos salvado mucha vida, para mí la importancia del periodismo en esta coyuntura de Nicaragua es que salvó miles de vidas.

Si no hubieras sido periodistas ¿qué otra cosa fueras profesionalmente?

(Ríe). Me gustaba la medicina pero ya después dije ¡ay! (Pero lo que hago) es salvar vidas (continúa riendo). Estoy aquí como periodista y creo que salvamos miles de vidas con solo dar un última hora, una alerta a la ciudadanía. Tal vez alguien que iba por un sector de Managua y estaban paramilitares ya se desviaba, por ejemplo. Por la información. No le llegó una bala, no lo golpearon, no lo secuestraron.

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¿Cuál es tu valoración del periodismo actual en Nicaragua, que sigue comprometido con las causas sociales pese a la persecución, amenazas, golpes, muerte y cerco informativo y ahogamiento económico?

Creo que el periodismo en Nicaragua es más valioso hoy. Tenemos una corona que tal vez no tienen los otros periodistas en la región. Esa corona es de mucha valentía, de mucho compromiso, de mucha dignidad y firmeza. Es un ejemplo. Cuando vas al exterior y dicen los periodistas de Nicaragua son valientes y se fueron al exterior y abrieron medios para seguir informando. La gente te ve con estima, admiración, mucho cariño y eso te da el compromiso de hacer lo que estamos haciendo porque nosotros simplemente hemos hecho nuestro trabajo y nos quisieron silenciar y quieren seguir haciéndolo. Solo quieren que queden sus medios de comunicación que ellos llaman poder ciudadano para, según ellos, cambiarle el cerebro a la gente. Pero es difícil, la gente está clara de lo cruel que ha sido esta dictadura en tan poco tiempo y se han ido con todo. Nuestro trabajo está como uno de los mejor visto a nivel mundial y en América Latina porque pese a toda adversidad el periodismo dijo: nosotros seguimos informando, los de El Nuevo Diario que ahorita tuvieron que correr, te aseguro que de ahí va a salir una nueva plataforma porque ese espíritu de valentía y de querer seguir ejerciendo tu trabajo no lo va a acabar ninguna dictadura.

Por esta misma crisis se han visto forzados a cerrar el Q´Hubo, El Nuevo Diario, Metro y LA PRENSA se está quedando sin papel, pero al mismo tiempo están abriendo plataformas digitales ¿esto ayuda muchísimo?

Yo digo que ayuda bastante porque se cierra un medio grande pero surgen otras plataformas. De ese medio grande ¿cuántos periodistas hay, cuarenta? Que de esos cuarenta hagan grupos de diez o cinco, ¿cuántas plataformas nuevas salen? La gente ahora está buscando mucho la información en las redes, veo bastante interacción en las redes de medios independientes y las compara con otras redes de medios grandes a nivel internacional y tenés más reacciones en medios nacionales que hay en Nicaragua porque la gente está buscando más la información en estas plataformas nuevas, alternativas y no se ve ese tipo de reacciones en los medios oficialistas. No los ven. Me imagino que en la televisión tradicional, la gente que le llega señal del canal 4, el 8, el 13 y el cable, prefiere el cable y no te va a ver a doña Rosario (Murillo) porque la gente está clara de lo que pasa, porque le pasa a su familiar, la represión le llega a su familiar, a su vecino. Eso no lo podés esconder aunque cerrés todos los medios.

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Si miramos en el horizonte, en el futuro cercano el panorama para el periodismo independiente ¿creés que aumente el cerco a la libertad de prensa? Y si los periodistas que siguen en la lucha van a abandonarla

No. Ya la gente tomó su decisión. El periodista que dijo: yo voy a informar, yo creé mi plataforma. Primero tomaron la decisión de informar pese a la adversidad, segundo ya le tomaron cariño a su medio de comunicación que surgió y tercero van a decir: yo no me voy a dejar censurar. Se va a poner feo, yo veo a LA PRENSA con los gritos de auxilio, que va a dejar de circular el periódico y cuando ya veas eso, como dice la CIDH, va a hacer un hito en la historia. Un medio de 93 años, LA PRENSA, que es ¡LA PRENSA! deje de circular en papel y solo se quede en la plataforma digital. Ellos van a hacer fiesta pero es contra ellos mismos. Su discurso a nivel internacional se le cae todos los días, todas sus mentiras que dan a la OEA, a las Naciones Unidas, es mentira porque la gente ve los hechos y no es mentira que está retenido el papel de LA PRENSA. Cuando cierre LA PRENSA en su parte impresa dirán: fue por el papel que le tenía retenido. Uno más uno son dos, dos más dos cuatro. Ahí no hay donde perderse. Eso va en contra de ellos mismos. Cada día ellos se entierran solitos el puñal, la dictadura.

Pese a que el canal 100% Noticias sigue secuestrado, ustedes siguen informando en línea. La base es en Costa Rica ¿cómo hacen, es más complejo?

Quisiéramos tener a toda la sala de redacción completa. Darle el servicio de 24 horas a la gente. Nos dicen ¿cuándo? Con la dictadura no va a ser. Pero nosotros nos estamos preparando para ver como salimos 24 horas. Pero es un proceso, estamos en la parte digital y con poco personal. Cuatro lo más, es difícil y nos auxiliamos mucho de las alianzas, a veces no podemos estar en muchas actividades. Estamos aliados con varios medios y hacemos cobertura en conjunto y así es que hacemos la página web que es ahí donde monetizamos. YouTube, que ahí también monetizamos y de ahí está saliendo nuestra sostenibilidad. Sin cobrarle ni un peso a la gente, estamos tratando de sobrevivir con lo que nos entra de ingreso en las plataformas, en la página web, en YouTube. Le digo a la gente que solo le dé click a la web, a YouTube, y así nos está ayudando. Es un poco complicado pero ya nos hemos acomodado de estar, no con la sala de redacción física, sino que todo es por WhatsApp de los que están en Managua y los que estamos en Costa Rica. Y de todo esto también vemos una oportunidad, que cuando ya haya democracia en Nicaragua, mantener la sede en Costa Rica, quienes hayan decidido quedarse en Miami puede haber otra sede ahí y así vamos teniendo varios puntos de transmisión y no solo dejar Managua.

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Para finalizar, si tuvieras de frente a Daniel Ortega y Rosario Murillo ¿qué les dirías con lo que has vivido en carne propia, lo que has reportado y el pueblo nicaragüense ha padecido?

Que ya es hora que se vayan, que desde hace rato tuvieron que haberse ido del poder. Que le pidan perdón al pueblo de Nicaragua, que ha sido bien misericordioso con Daniel Ortega. Lo ha perdonado varias veces, pero esta vez yo sé hay demasiadas heridas y es un proceso el perdón. Y que Dios le pague de acuerdo a sus hechos, que Dios le pague de acuerdo a sus hechos. Te lo digo a como lo dijo Pablo en una carta. Le habían hecho tantos males a Pablo uno que se llama Alejandro El Caldero y entonces puso en la epístola: que Dios le pague de acuerdo a sus hechos. Lo mismo le digo a Daniel Ortega.

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