La confianza es crucial

Esta confianza es crucial si es que pretendemos atraer los US$600 millones en inversión privada que Ovidio Reyes predice para 2020

Después de año y medio de estar “encusucado”, la semana pasado el presidente del Banco Central, Ovidio Reyes, retornó a los medios –aunque sólo a los oficiales—para compartir sus valoraciones de la situación económica de Nicaragua. Su mensaje es que la economía se está estabilizando después del desplome causado por los “sucesos,” a como él se refiere a la crisis que el Gobierno provocó al sobrerreaccionar a protestas cívicas por las mal llamadas “reformas” del INSS.

En resumen, el doctor Reyes reconoce que hubo una contracción importante de la economía que será de entre 3.5 y 5 por ciento este año. Pero prevé que a partir del año entrante, nuestra economía volverá a crecer uno o dos por ciento. Esto, sin embargo, es muy por debajo de las tasas que alcanzamos antes de abril de 2018.

Reyes basa su pronóstico en ciertas tendencias que efectivamente se comienzan a dar. Por ejemplo, los depósitos bancarios y el nivel de reservas internacionales muestran modestas señales de recuperación. De mayor importancia, creo yo, es que el equipo económico del Gobierno continuó dándole un manejo prudente a la economía. Por ejemplo, no recurrió a controles como “corralitos” o a la “maquinita,” a como frecuentemente sucede en países que enfrentan una severa contracción. Más bien el Gobierno respetó la economía de mercado, incluyendo la libre convertibilidad de la moneda. Esto ayuda a explicar por qué no hemos tenido desabastecimiento, híper inflación y el colapso de nuestra moneda a como ha ocurrido en Venezuela. Esto es un importante logro.

Mirando hacia el futuro, considero que se requieren ciertos ajustes al manejo macroeconómico. Uno de los más urgentes es reducir la carga impositiva que el Gobierno ha aumentado y que está perjudicando al sector privado, incluyendo los productores agropecuarios que son claves para Nicaragua.

Aparte de estos ajustes, lo determinante para nuestro desempeño económico será cuan rápidamente logremos restablecer la confianza –tanto interna como internacionalmente– en Nicaragua.

Esta confianza es crucial si es que pretendemos atraer los US$600 millones en inversión privada que Ovidio Reyes predice para 2020. Y porque la crisis socioeconómica la engendró una crisis política, no se podrá dinamizar la economía sin primero restaurar la confianza en el sistema político. Esto último pasa por que el Gobierno cese su represión de la población, respete nuestros derechos humanos constitucionalmente garantizados, y retorne a la democracia representativa que existió entre 1990 y 2006. Si esto no pasa, seguiremos condenados a estar en la cola de nuestro subcontinente en indicadores como crecimiento, ingreso per cápita, competitividad, transparencia y gobernabilidad. No habrá, en otras palabras, el despegue económico que todos anhelamos.

El autor es Economista.

×

Apoye el periodismo independiente. Lo invitamos a compartir este contenido.

Comparte nuestro enlace: