Régimen reconoce en su propuesta del Presupuesto General de 2020 que habrá mayor recesión

La dictadura estima un gasto total de 80,901.6 millones de córdobas para el próximo año, que representan 887.1 millones de córdobas adicionales al gasto de 2019, según la actualización de las cifras de Hacienda

El discurso optimista de los funcionarios del régimen de que la economía nicaragüense está en recuperación se ha estrellado con la realidad de que la recesión más bien se está profundizando, y esto se refleja en que se propuso un Presupuesto General de la República (PGR) del 2020 con un pírrico crecimiento del 0.1 por ciento en su gasto total con respecto al presente año.

El presupuesto de gastos totales proyectado por la dictadura es de 80,901.6 millones de córdobas para el próximo año, que representan 887.1 millones de córdobas adicionales al gasto de 2019, (es decir 0.1 por ciento),  según la actualización de las cifras de Hacienda.

Ese gasto “se enmarca dentro de las políticas de austeridad y racionalización de prioridades”, admite el régimen.

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Se está obligando a racionalizar los recursos debido al deterioro  de las finanzas públicas debido a la recesión de la economía producto de la crisis socio política,  combinada con la pérdida de cooperación externa como consecuencia también del aislamiento de la comunidad internacional por que el régimen orteguista sigue violando los derechos humanos y se niega a dialogar con la oposición agrupada en la Alianza Cívica.

Confirma desastre

La propuesta de Ley del PGR 2020 fue introducida el 15 de octubre en la Asamblea Nacional, sin embargo la junta directiva orientó no hacerla de acceso público hasta que el ministro de Hacienda, Iván Acosta, la exponga el próximo 29 de octubre. Sin embargo, el documento está disponible en el sitio web del Ministerio de Hacienda. A  la dictadura no le es posible ocultar el desastre de la economía debido a la recesión como consecuencia de la represión gubernamental contra los ciudadanos desde el estallido de las protestas sociales en abril del 2018.

Se oficializa que en 2019 la economía caerá 3.5 por ciento, siendo el segundo año de contracción tras la caída del 3.8 por ciento del anterior.

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Los discursos triunfalistas  recientemente del ministro Iván Acosta y el presidente del  Banco Central de Nicaragua (BCN), Ovidio Reyes, en medios oficialistas, de que en 2020 sería un año de recuperación se desinflan por cuanto  se espera que la economía apenas  repunte 0.5 por ciento.

Son estimaciones lejanas a las del Fondo Monetario Internacional (FMI), el Banco Mundial, la Comisión Económica para América Latina (Cepal) de que Nicaragua registrará una contracción del 5 por ciento en 2019 y que el siguiente la caída sería entre el 0.5 y 0.8. El FMI cree que la recuperación empezará hasta en el 2022.

Voracidad persiste

La dictadura orteguista no explica a profundidad en la iniciativa presupuestaria cuál ha sido el comportamiento de la brutal reforma tributaria aplicada  en 2019 cubrir su déficit fiscal, aunque sí se incluyen cifras globales sobre lo recaudado que permiten conocer que la medida les ha rendido, esto a costa de dañar la sostenibilidad de las empresas y debilitar los precarios ingresos de las familias.

Según la iniciativa, se espera cerrar el 2019 con ingresos totales por 78,887.1 millones de córdobas, cuando inicialmente se esperaban 69,751.1 millones de córdobas. Significa que el régimen ha recaudado 9,136 millones de córdobas adicionales a lo estimado, que sería resultado de la reforma.

Para el 2020 “los ingresos de recaudación que ascienden a 79,199 millones de córdobas es la principal fuente de financiamiento del total de egresos”, lo que “demuestra un proceso de fortalecimiento de las finanzas públicas al disponer con una de las fuentes más permanentes financiando el gasto público”, se precisa en la iniciativa.

Solo en ingresos tributarios, es decir por impuestos, el régimen ambiciona obtener 73,548.6 millones de córdobas el próximo año, que sería apenas un aumento del 0.2 por ciento respecto a lo obtenido en 2019, según las cifras actualizadas en el documento oficial

Menos cooperación

Los impuestos que se cobren por la producción de bienes, servicios a las empresas y a los consumidores serán el principal soporte para cubrir el gasto proyectado en el PGR 2020, puesto que la dictadura espera  una fuerte reducción de los préstamos y donaciones de la cooperación externa.

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El déficit presupuestario global se calcula en 1,702.5 millones de córdobas el que pretenden cubrir con cooperación externa (donaciones y préstamos),  colocando bonos públicos pero principalmente a través de los impuestos.

En recursos externos por concepto de donaciones y préstamos se esperan obtener el próximo año 11,133.1 millones de córdobas, que sería una disminución de 8.9 por ciento con respecto al presente año.
Según los datos actualizados por Hacienda, en 2019 terminarían obteniendo 12,224.2 millones de córdobas, una cifra superior a lo esperado inicialmente que eran de 10,222 millones de córdobas.

No se explica en el documento el origen de mayores recursos externos obtenido. A principios de este año el régimen de Daniel Ortega firmó con el Gobierno de Taiwán un préstamo por cien millones de dólares en apoyo al proyecto de inversión pública.

Hasta agosto pasado esos cien millones de dólares no  habían sido desembolsados por Taiwán, al menos no se registraban en los informes de Hacienda ni el Banco Central de Nicaragua (BCN). Tampoco hay información de ese préstamo en la iniciativa de Ley del PGR 2020.

Lo que  sí prevé la dictadura es que las donaciones se le reduzcan casi 25 por ciento el próximo año con respecto al 2019, pues solo presupuesta 1,890.3 millones de córdobas.

Por el “desembolso de préstamos concesionales atados a programas y proyectos” se esperan 9,242.8 millones de córdobas, que contempla la contratación de  4,028. 8 millones de córdobas en nuevos créditos con los cooperantes bilaterales y la amortización de la deuda externa.

El régimen de Ortega está proyectando que se aceleren los desembolsos de los recursos contratados principalmente con el Banco Mundial, el Banco Interamericano de Desarrollo y el Banco Centroamericano de Integración Económica (BCIE), este último se ha convertido en su principal financiador.

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