La estrategia de los piquetazos

Y es evidente que en la lucha cívica y pacífica, la estrategia de los piquetazos de la pulga es primordial y a la larga podría dar los resultados que se esperan de ella

navidad, presos plíticos

Para el martes de esta semana se anunció la realización simultánea de piquetes relámpago de protesta contra la dictadura, en diversos lugares de Managua. Pero al final no se realizaron, salvo en la UCA, donde se hacen con frecuencia por tratarse de un sitio público más seguro.

Sin embargo, la Policía tuvo que movilizarse sofocadamente pero en vano por distintos sectores de la ciudad, obligada por la convocatoria a los piquetazos simultáneos que obviamente fue para burlarse del represivo aparato policial orteguista.

Los piquetes relámpago son una dinámica de la resistencia pacífica, adoptada por la nueva oposición social y política de Nicaragua para protestar públicamente contra la dictadura evadiendo la represión policial. Se trata de una especie de “guerra de la pulga” en el terreno de la lucha pacífica.

El concepto de “guerra de la pulga” como metáfora de la guerra de guerrillas, fue acuñado por el escritor estadounidense Robert Taber que estuvo como periodista en la guerrilla cubana de Fidel Castro. En su libro titulado La guerra de la pulga, publicado en 1965, Taber explicó que “la guerrilla actúa en combate como la pulga y que su enemigo militar tiene las desventajas del perro: demasiado que defender; un enemigo pequeño, ágil, con el don de la ubicuidad y que no se deja capturar. Si la guerra se prolonga lo suficiente —esto es en teoría— el perro cede al agotamiento y la anemia, sin que sus dientes den con nada o sus patas logren algo eficaz al espulgarse”.

Basado en su experiencia personal en la guerra de guerrillas en Cuba, y en el estudio de otras experiencias guerrilleras, Taber desarrolló la idea que Mao Tse Tung expresó en su libro Escritos militares, refiriéndose a la estrategia de la guerrilla comunista en China: “El enemigo avanza, nos retiramos; si acampa, lo hostigamos; si se cansa, lo atacamos; si se retira, lo perseguimos…”

En Nicaragua, los sandinistas escogieron el camino de la lucha armada para derrocar a la dictadura somocista, tomar el poder e instaurar su propia dictadura de corte totalitario. Ellos iniciaron la guerra de guerrillas desde antes de que se fundara el FSLN, en 1963. La ensayaron alrededor de 20 años a pesar de que sufrieron muchas derrotas a manos de la Guardia Nacional somocista, hasta que gracias a su tenacidad y sobre todo al respaldo internacional que consiguieron, lograron su objetivo en 1979.

Ahora la oposición a la dictadura de Daniel Ortega ha escogido el camino de la no violencia, en parte porque la gente está cansada de guerras, pero sobre todo porque no hay condiciones nacionales ni internacionales para librar la lucha armada, como hicieron los sandinistas para derrocar a Somoza y la Contrarrevolución para combatir a la dictadura del FSLN.

Y es evidente que en la lucha cívica y pacífica, la estrategia de los piquetazos de la pulga es primordial y a la larga podría dar los resultados que se esperan de ella.

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