«Dejen de hacer el ridículo». Sacerdote de Sébaco encara a agentes policías que asediaban una parroquia

El sacerdote Uriel Vallejos cuestionó al jefe policial sobre cuál era el motivo del asedio y le recordó que "al pueblo no se le controla, al pueblo se le sirve"

“Dejen de hacer el ridículo… al pueblo se le sirve” fue parte de lo que el sacerdote Uriel Vallejos le dijo a un jefe de la Policía Orteguista, mientras le demandaba el retiro de los agentes que este viernes 18 de octubre asediaban las inmediaciones de la parroquia Jesús de la Divina Misericordia, donde un grupo de personas realizaba una colecta de víveres para los presos políticos.

El predio de la capilla Divino Niño de Praga en esa parroquia, donde además hay una casa cural, un dispensario y el colegio San Luis Gonzaga había sido facilitado este viernes como centro de acopio para los donativos en Sébaco, pero la Policía llegó a tempranas horas y ubicó conos; y retenes en las esquinas, impidiendo el libre tránsito.

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“A las personas que llevan ayudas para los presos políticos, prácticamente los están devolviendo, no los dejan llegar a la capilla”, comentó temprano un miembro del Movimiento 19 de Abril en Sébaco. Igual situación fue reportada en la calle norte de la iglesia Nuestra Señora de Guadalupe en la ciudad de Matagalpa, donde estaba habilitado otro centro de acopio.

En el caso de Sébaco, docentes del colegio San Luis Gonzaga tuvieron problemas para llegar a dar clases por el asedio policial, lo que motivó al sacerdote Vallejos a ir a la esquina donde estaba el jefe policial a preguntar por qué tanto asedio a la iglesia, contó uno de los testigos.

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Mientras tanto, en un video divulgado por el Canal Católico de Sébaco se observó el momento en que el presbítero interrogó el porqué del asedio, mientras una mujer se sumó al reclamo indicando que la presencia de los uniformados fuertemente armados impedía que los clientes llegaran a comprar a su negocio.

El jefe policial quiso justificar que se trataba de un operativo en distintos barrios de Sébaco, por lo que el padre Vallejos le pidió que entonces se movilizara a otros lugares. “Tranquilo padre, que pasen…”, dijo el jefe policial refiriéndose a los maestros, a lo que el sacerdote Vallejos le respondió: “No hagan el ridículo… al pueblo no se le controla, al pueblo se le sirve… Usted es el comisionado y tiene toda la potestad de retirar a todos sus súbditos de acá”.

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“Disculpe padre, lo vamos a hacer”, respondió el mando policial, ordenando el retiro de los policías del lugar, lo que varios pobladores celebraron con vivas al sacerdote, a la iglesia y a Nicaragua.

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