La «revolución del WhatsApp», la protesta de miles de ciudadanos contra el gobierno del Líbano

Las protestas iniciaron después de que el Gobierno anunciara un impuesto a las llamadas que se efectúen a través de las aplicaciones de mensajería internet

Las fuerzas de seguridad disparan gas lacrimógeno a los miles de manifestantes que salieron a las calles ante la crítica situación económica del país. LA PRENSA/Deutsche Welle

Poco más de 24 horas de protestas, los pobladores han puesto al Gobierno del Líbano entre la espada y la pared y han llevado al primer ministro, Saad Hariri, a dar un ultimátum de 72 horas a los partidos políticos para destrabar la toma de medidas y afrontar la crítica situación económica del país.

La «revolución del WhatsApp», como denominan en el Líbano a las protestas que comenzaron el jueves por la noche contra la corrupción y los políticos, después de que el Gobierno anunciara una impuesto sobre las llamadas que se efectúen a través de las aplicaciones de mensajería internet, siguió en Beirut y otras ciudades del país.

Hasta el momento, al menos dos personas han muerto y varias decenas han resultado heridas en unas manifestaciones que han llevado a reuniones de emergencia a los partidos a lo largo del día y a Hariri a intentar llegar a los hogares de todos los libaneses con un mensaje por televisión. Al menos 52 antimotines resultaron heridos y hubo 70 arrestos, informaron las fuerzas de seguridad en Twitter.

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«Cualquiera que sea la solución, ya no tenemos tiempo y yo personalmente me doy poco tiempo para que nuestros socios de Gobierno den una respuesta explícita sobre la solución o tendré otras palabras y el plazo es muy corto, es decir, 72 horas», dijo Hariri. «Nuestros socios en el gobierno deben darnos una respuesta clara y definitiva que sea convincente para mí, para los libaneses y para la comunidad internacional» para demostrar que «todos hemos optado por reformas, para acabar con el despilfarro y la corrupción», advirtió.

La respuesta de los socios de gobierno debe ser «explícita, concreta y final, que me convenza a mí, a los libaneses, a la comunidad internacional y a todos los que expresan su enfado en la calle hoy», añadió desmarcándose de cualquier responsabilidad por la situación del país.

El primer ministro se situó del lado de los manifestantes que comenzaron a manifestarse por todo el país. «El dolor de los libaneses es verdadero y lo veo y apoyo cualquier movimiento para expresarlo», dijo Hariri.

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El primer ministro indicó que hay «un enfado verdadero» que explotó en la calle, y que la gente ha dado «más de una oportunidad» a los políticos para hacer reformas.

En las últimas semanas, la tensión fue en aumento en Líbano donde empeora la situación económica, con temores a una devaluación y escasez de dólares en los mercados de cambio. La clase política es acusada de corrupción y mercantilismo en un país con edificios en malas condiciones y donde los ciudadanos se quejan del costo de la vida.

Al grito de «Revolución, revolución» y «el pueblo quiere la caída del régimen», los libaneses, en su mayoría jóvenes, salieron a la calle inmediatamente tras el anuncio.

Llamado a la huelga general

Varios responsables pidieron la salida del gobierno Hariri. El influyente político Walid Jumblatt declaró que había pedido su dimisión. «Nosotros les hemos elegido y nosotros les expulsaremos del poder», lanzó un manifestante por la noche. «Los que nos une es nuestro nivel de vida que actualmente está destruido», declaró otro. «Quiero electricidad, quiero que las calles estén iluminadas. Ya no quiero oír más el ruido de los generadores», explicó Dima Hasan, de 42 años.

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Líbano experimenta desde hace varios años un deterioro de su economía, que sufre relativamente la guerra en la vecina Siria, y cuyas repercusiones se suman a una corrupción endémica y unas infraestructuras en ruinas.

La deuda pública alcanza más de 86,000 millones de dólares, es decir más del 150 por ciento del PIB, tercera tasa más alta en el mundo, por detrás de Japón y Grecia.

El sindicato de funcionarios lanzó un llamado a la huelga general el viernes. Los bancos permanecen cerrados, así como las escuelas y las universidades.

El ministro de Información, Mohamad Shucair, había anunciado que los usuarios deberían pagar a partir de enero de 2020, 20 céntimos de dólar (18 céntimos de euro) por cada llamada realizada a través de servicios como Whatsapp y Viber, y añadió que esta tasa supondría al Estado 200 millones de dólares al año.

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«En Líbano, el precio de la telefonía móvil está entre los más altos de la región», indicó en Twitter la organización de defensa de las libertades digitales en el mundo árabe SMEX.

Líbano se comprometió en abril de 2018 a iniciar reformas durante una conferencia internacional a cambio de promesas de préstamos y donaciones por un total de 11,600 millones de dólares.

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