Funides: recuperación del crédito en Nicaragua «puede tardar años», mientras la mora se dispara 296% hasta septiembre

Las cifras de la Siboif revelan que la cartera de crédito bruto se ha reducido en 1,501 millones de dólares entre marzo del 2018 y septiembre de 2019, lo equivale a una contracción del 29.5 por ciento.

LA PRENSA/ARCHIVO

El nivel de entrega de créditos visto antes de marzo del 2018  «puede tardar años» en alcanzarse de nuevo, advirtió la Fundación Nicaragüense para el Desarrollo Económico y Social (Funides), luego que en septiembre la caída de la cartera crediticia se desacelerara y el sistema financiero lograra ganar depósitos por segundo mes consecutivo.

De materializarse la advertencia de Funides, esto representa un obstáculo para las aspiraciones del Gobierno que en días reciente admitió que si logran movilizar recursos interno y externos el próximo año Nicaragua podría volver a crecer a igual ritmo de antes de la crisis política, de lo contrario la recuperación será lenta, la tasa de crecimiento no superaría el tres por ciento.

«Si bien es cierto que hubo una desaceleración en la caída del crédito este mes,  el crédito se va acomodar a una economía más pequeña y su recuperación puede tardar años», explica Funides, al informar que en septiembre la cartera crediticia perdió 10 millones de dólares, al pasar el saldo de 3,585 millones de dólares en agosto a 3,575 millones de dólares.

«Sí retorna el financiamiento externo y sí retorna el financiamiento bancario la economía sale más rápido», dijo  Ovidio Reyes, presidente del Banco Central de Nicaragua, en declaraciones a medios de propaganda en semanas recientes.

¿Por qué puede tardar años la recuperación? La banca tiene liquidez. Los bancos tienen dinero en sus cajas, pero pocas personas, como consecuencia del creciente desempleo, cumplen los requisitos que estos están pidiendo y que se han endurecido, para evitar perder dinero de los depositantes ante posible impago generalizado.

El temor de la banca es válido.  El indicador de cartera en riesgo, que se había mantenido estable alrededor de 2.7 por ciento para el período enero 2017-abril 2018, aumentó a 10.7 por ciento hasta septiembre de  este año,  según reflejan los números de la Superintendencia de Bancos y de Otras Instituciones Financieras (Siboif).

“Esta alza corresponde principalmente al aumento en la cartera de préstamos reestructurados, la cual pasó de un saldo de 5,282 millones de córdobas en febrero de 2019 a 7,459 millones de córdobas en agosto 2019. Es decir esta cartera aumentó 373 millones de córdobas solo en agosto”, detalla Funides.

Además el índice de morosidad de la cartera de crédito bruta se ubica en 3.4 por ciento, cuando antes de la crisis era de 1 por ciento, lo que implica que la morosidad ha incrementado un 240 por ciento.

Por años Nicaragua se distinguió en Centroamérica de tener una de las tasas de morosidad más bajas de la región, lo que le valió convertirse en uno de los sistemas financieros que más crecía y confiable para invertir.

Sin embargo, desde el estallido de la crisis política en abril del año pasado, esa imagen se deterioró rápidamente como consecuencia del creciente desempleo y la fuga masiva de depósitos, lo que echó tierra al trabajo que por años venía haciendo la banca para verse sólida en la región.

Las perspectivas no son positivas. Si bien la hemorragia que sufrieron los depósitos bancarios se ha contenido, aún no se crean ni se vislumbran en el mediano plazo las condiciones económicas necesarias para que el grifo crediticio se vuelva abrir.

Se prevé que el desempleo siga en ascenso. Según las proyecciones de Funides, al término del 2019 habrá entre 227,000 y 239,000 sin trabajado, tomando en cuenta los empleos que se perdieron el año pasado.

Pero además recientemente The Economist Intelligence Unit (EIU) advirtió que el desempleo en Nicaragua aumentará fuertemente este año y el próximo, y vendrá en descenso hasta el 2021, lo que en consecuencia afectaría el consumo y aumentaría los niveles de pobreza en el país.

Asimismo se avizora que la economía seguirá contraída. Tanto la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal) y el Fondo Monetario Internacional (FMI), estiman que este año la economía caerá un cinco por ciento, mientras que Funides,  prevé una contracción entre el 5.4 y 6.8 por ciento, pero el gobierno es más optimista y espera que esa caída sea del 2 por ciento.

Lea además:Estos son los cinco créditos que más se han encarecido en Nicaragua y que debe tomar en cuenta antes de pedir prestado al banco

1,501 millones de dólares menos en crédito

Comparado los saldos hasta marzo del año pasado, hasta septiembre de este año la pérdida real de cartera crediticia es de 1,501 millones de dólares, equivalente a una contracción del 29.5 por ciento.

Antes de la crisis el saldo del crédito bruto ascendía a 5,076 millones de dólares, 17 meses después alcanza los 3,575 millones de dólares. La cartera bruta comprende los créditos vigentes, reestructurados y en cobros judiciales, intereses, sin incluir las provisiones por incobrabilidad de cartera de créditos.

“La dificultad de otorgar crédito es una de las limitaciones que persisten en la banca. Esto es así debido a que, por un lado en medio de la recesión, es más difícil de encontrar destinatarios de crédito con capacidad de pago, y por otro lado, aquellos que si son sujetos de crédito podrían estar reacios a tomar dichos créditos. Lo último se debe a la incertidumbre que vive el país y los aumentos de la tasas de interés activas que han ocurrido como respuesta a esa mayor incertidumbre”, explica Funides, en su más reciente informe de coyuntura.

Los números oficiales indican que en lo que va del 2019 se ha dejado de entregar 834 millones de dólares en concepto de crédito, es decir que la mayor contracción se ha dado este año y no en el 2018 en pleno inicio de la recesión económica.

Lea también:Actividades económicas de Nicaragua acumulan 16 meses sin créditos

Crédito para consumo el más afectado

Funides detalla que el crédito que más se ha contraído es el destinado para consumo, que incluye préstamos para vehículos, personales, comerciales y tarjetas de crédito.

Hasta junio de este año el financiamiento para vehículos había decrecido un 32 por ciento, para entonces se había entregado 32,120 préstamos, 7,299  menos con respecto al mismo mes del año pasado, que se entregaron 39,419.

Otro de los créditos que se han reducido son los personales, que son utilizados para el consumo del cliente, ya sea para su consolidación de deudas, compra de muebles, urgencias, viajes, entre otros. Hasta junio este crédito había decrecido un 29 por ciento, de tal manera que se habían dado 237,237 préstamos, inferior a los 343,592 que se habían otorgado el año pasado.

En tanto el crédito comercial ha caído un 26 por ciento, de hecho este año se han dejado de entregar 40,790 créditos de este tipo. Desde la crisis sociopolítica el crédito comercial fue uno de los más afectados y por ende el consumo se vino abajo.

De igual forma las tarjetas de crédito muestran una contracción del 16 por ciento hasta junio, en este mes de referencia había circulando 917,920 tarjetas y en el mismo tiempo el año pasado habían 1.16 millones de tarjetas.

Puede interesarle:Fuga de depósitos se contuvo en agosto, pero el panorama sigue siendo incierto

Los números de la Siboif indican que al 31 de marzo de 2018 habían 5,112 millones de dólares en depósitos (el último mes de crecimiento sólido), y al 30 de septiembre del 2019, esta cartera había descendido a 3,536 millones de dólares, es decir una reducción de 1,576 millones de dólares, lo que supone una contracción del 30 por ciento, esto excluyendo a Bancorp.

 

 

 

 

×

Apoye el periodismo independiente. Lo invitamos a compartir este contenido.

Comparte nuestro enlace: